Argentina cayó en Asunción y hoy va al repechaje

Otra vez fue una sombra el equipo de Maradona. Con 45´ buenos, Paraguay aseguró su pasaje.

«Hay que empezar a armar otra vez el rompecabezas», «todavía tenemos chances» o «ustedes no tienen huevos (a los periodistas)», tiró Diego Maradona en una conferencia de prensa en la que se mostró impotente, tan impotente como su equipo durante los 90 minutos de un partido que habrá que olvidar rápido, aunque el entrenador y los suyos deban repasar una y otra vez, para intentar corregir errores.

Paraguay se clasificó al Mundial de Sudáfrica 2010 después de vencer con muy poco, por 1-0, a un equipo argentino dubitativo, frágil, perdido, desconcertado.

El seleccionado nacional naufragó en su incursión a Asunción porque jamás consiguió ser un equipo. Menos, hallar las vías colectivas para llegar al arco rival.

Los locales jugaron un primer tiempo muy cerca de lo ideal y un complemento donde evidenciaron cierta mezquindad, aunque también hay que decir que jamás sintieron que la Argentina los podía dañar.

Apenas iban 7 minutos del partido cuando la defensa criolla quedó mal parada y, después de dudar en primera instancia, el debutante Sergio Romero y el palo derecho le ahogaron el grito de gol a Haedo.

Éste delantero y el Gordo Cabañas provocaron un cimbronazo atrás del otro en una defensa disociada, perdida y con muestras de poco trabajo conjunto. A los 22 Haedo encaró, Domínguez llegó tarde al cruce y Santana, sumergido en el área, activó los enorme reflejos de Romero, quien tapó un disparo que rechazó finalmente el travesaño. ¿Argentina? Hasta ahí sólo sobresalía el trajinar incesante de un Verón que ya tenía amarilla y el individualismo excesivo de un Messi que no encuentra lugar ni socios.

Haedo materializó la sensación que se percibía en el Defensores del Chaco. Fue a los 27, después de una jugada para ponerle un marco por la estética, pero también que desnudó la poca actitud y la pasividad que hubo en algunos argentinos: Cabañas la tomó en mitad de cancha, giró sobre la pelota con la velocidad de un rumiante, tiró una pared con Santana y después habilitó a Haedo, que gritó por quinta vez.

Volvieron de los vestuarios, pero las ideas no germinaron. La segunda mala noticia de la noche (o la tercera, o la cuarta…) cayó a los 7 con la expulsión de Verón, que se ganó la doble amarilla por culpa de un mal pase de Gago.

El fútbol no apareció en los segundos 45 y el temperamento de algunos jugadores no alcanzó para empatarle el partido a un Paraguay que se sintió satisfecho y decidió esperar, cerca de Villar, por el final del partido.

Messi intentó gambetear a todo Paraguay una y otra vez, Emiliano Papa lanzó centros sin sentido, el Kun Agüero parecía un doble de riesgo suyo, lejos del letal del Atlético de Madrid, Zanetti ni iba ni se quedaba, Mascherano irreconocible, pero realmente irreconocible, Gago corriendo a diestra y siniestra, sin planificación, sin sentido, de puro corazón,.. Eso fue Argentina en el segundo tiempo, un desconcierto estructural que culminó con el «manotazo de ahogado» de Maradona al incluir a Palermo y a Rolando Schiavi.

Increíblemente, en la más claro, a los 48 Gago lanzó un centro que bajó el Titán al área y que el Flaco Schiavi no mandó a la red porque no calza un número más. Así, Argentina se fue con toda la desazón, en medio de una verdadera fiesta paraguaya.


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