"El tren bala es un negociado de De Vido y Jaime"

El dirigente de izquierda destacó el rol de los ferrocarriles para hacer resurgir las economías regionales y bajar el nivel de accidentes de tránsito. Criticó con du reza el anuncio del tren bala.

03 mar 2008 - 00:00

BUENOS AIRES (ABA).- El ex diputado, cineasta y actual dirigente del Proyecto Sur Fernando "Pino" Solanas denunció que el "tren bala" para unir Buenos Aires-Rosario-Córdoba "es un negociado. Acusó al ministro de Planificación, Julio de Vido, y al secretario de Transportes, Ricardo Jaime, e indicó que el proyecto de reordenamiento ferroviario que intenta votarse "está demostrando la mala fe del gobierno".

El que sigue es el diálogo que mantuvo en una entrevista con "Río Negro":

- ¿Cuál es su diagnóstico sobre la situación de los ferrocarriles en la Argentina?

- Su casi eliminación produjo muy graves consecuencias. A comienzo de los '90 había 36 mil kilómetros de vía (hoy son 7 mil) y 95 mil familias que vivían del ferrocarril (hoy son 14 mil). Había 37 grandes talleres que fabricaban vagones y locomotoras. Hoy tenemos el 20% de aquello. Fueron vaciados todos los talleres-fábricas.

- ¿Cómo se explica esta situación?

- Se los entregaron a los concesionarios sin inventario previo. Había decenas de miles de maquinarias y herramientas; 60 mil cuentas de repuestos nuevos. Todo se saqueó. Desaparecieron 4 mil vagones sólo del Ferrocarril Belgrano Cargas. Hubo decenas de denuncias penales de la Auditoría de La Nación, del defensor del Pueblo, de organizaciones que defienden el ferrocarril, de los trabajadores... Pero la Justicia hizo oídos sordos.

- ¿Cuáles son las consecuencias de la desaparición del ferrocarril?

Este tema esconde dos barbaridades. Por un lado, uno de los mayores latrocinios contra el patrimonio público. Por otra parte, se le arrebató el tren a millones de argentinos, que lo tenían como esencial medio de transporte. Hay pueblos sin pavimento hasta el asfalto que al sacarle el ferrocarril murieron. El ferrocarril es una palanca para hacer resurgir economías y regiones o hundirlas.

- ¿Un golpe duro para las economías regionales?

- Fue algo perverso. Un millón de argentinos emigró hacia las capitales al sacarles el ferrocarril. Es un tema gravísimo y de muchas aristas. La otra consecuencia fue la saturación de las rutas. El 80% de la carga pasó a los camiones y el 90% del transporte pasó al automóvil y el ómnibus. Así se batieron récords de inseguridad en las calles y rutas. El año pasado el modelo automotor le produjo al país diez veces más muertos que la Guerra de Malvinas. Fueron unas 8.100 muertes y miles de heridos. Y las víctimas aumentan año a año.

- ¿Un buen sistema de ferrocarril ayudaría a cambiar esta situación?

- Seguro. El modelo automotor es el más caro del mundo. Oscila entre 8 y 12 veces que el transporte en ferrocarril. Una locomotora arrastra la carga de 50 camiones pesados. Hoy, con el barril a 100 dólares, es un verdadero disparate el transporte a gasoil. Es el más contaminante y el más caro de todos. Además los camiones destruyen las rutas, por lo que cada cinco o seis años hay que reponerlas. Las vías duran 50 años con un mínimo de mantenimiento. El modelo ferroviario en todas partes del mundo es el transporte menos contaminante, más seguro (tiene el menor índice de accidentes) y el más económico.

- ¿Qué piensa del proyecto de ley de reordenamiento ferroviario?

- La ley que intenta votarse está demostrando la mala fe del gobierno. Hay que convocar a un debate sobre el sistema de transporte, que está colapsado. La Ley viene a consolidar el sistema de saqueo que imperó en los últimos 18 años. El Estado paga todo: hasta el último salario de la infraestructura, las obras, las roturas, el mantenimiento de las estaciones y las vías. Los concesionarios no pagan nada y se comen gigantescos subsidios. Lo que se pretende, en definitiva, es consolidar y darle estatus legal a este sistema de transporte que es un verdadero desastre. Hoy la Argentina gasta tres veces más; son tres millones de dólares por día contra uno de antes de las privatizaciones.

- En este contexto, ¿qué piensa del tren bala para unir Mar del Plata, Buenos Aires, Rosario y Córdoba?

- Es un negociado espectacular del ministro de Planificación De Vido, del secretario de Transporte (Ricardo Jaime), y la venia del monarca Kirchner. Todo esto no responde a ninguna lógica ni necesidad del país.

- ¿Qué solución propone?

- Estamos en condiciones de reponer un tren seguro y confortable de 120 kilómetros por hora como tuvimos. Con 3.200 millones de dólares se puede reponer a nuevo los 7.000 kilómetros de vías de los cinco corredores ferroviarios al interior del país y los 12 mil kilómetros de corredores cargueros. Así se relanzaría la industria pública del ferrocarril. El tren bala es una aventura que sólo el ramal a Rosario, con intereses, nos va a costar 3.600 millones de dólares. A eso hay que sumarle los ramales a Mar del Plata y Córdoba. El tren bala no funcionó en ningún país del mundo fuera de Europa.

- ¿Por qué?

- Porque necesita de un conjunto de desarrollos tecnológicos paralelos que lo acompañen. No podés saltar de los 50 a los 280 kilómetros por hora. Esto va a terminar costando arriba de 15 mil millones de dólares.

- ¿Cómo se entiende una inversión semejante?

- (interrumpe) Es un negociado. Es la única explicación. La misión de cualquier consorcio extranjero es hacer negocios. Y ahí están prendidos un conjunto de funcionarios argentinos.

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