Localizaron a Antonini Wilson, pero no lo detuvieron

El empresario venezolano está en Miami y no puede salir de Estados Unidos. Ahora, vía diplomática se debe pedir que se lo detenga y que se lo extradite.

29 ago 2007 - 00:00

Guido Antonini Wilson, el venezolano que quiso entrar a la Argentina 800 mil dólares no declarados en una valija, fue localizado en Miami pero no está detenido porque, tras ser notificada su aparición, la justicia argentina debe pedir su extradición vía Cancillería por el presunto delito de contrabando agravado.

Esa situación generó una seguidilla de rumores y desmentidas: primero se dijo que había sido detenido, más tarde la jueza en lo penal económico Marta Novatti habría dicho que no hubo una notificación oficial sobre su captura y más tarde el FBI, desde Estados Unidos, aclaró que Antonini Wilson no estaba arrestado.

En medio de esa confusión, fuentes del Gobierno aclararon que "Interpol emitió el alerta roja con un pedido de captura contra Antonini Wilson el 22 de agosto pasado y al día siguiente el FBI informó que se encontraba en su casa de Key Biscayne", en Miami.

"La localización fue informada a la jueza Novatti, que ahora tendrá que pedir la captura a través de la vía diplomática. Es verdad que no está detenido, pero está localizado y no puede salir de los Estados Unidos", añadieron las fuentes.

Si bien entonces la aparición de Antonini Wilson ya databa de varios días, lo cierto es que la noticia se habría filtrado en las últimas horas y por eso se dio a conocer antes de que se diera curso al trámite formal.

Apenas se inicie el trámite, la jueza Novatti pedirá oficialmente a través de la Cancillería la extradición para que quede a consideración de Estados Unidos.

Será un juez de ese país el que analice si existen suficientes pruebas en la Argentina contra Antonini Wilson, quien tiene la doble nacionalidad venezolana y estadounidense.

Mientras tanto, aquí, la fiscal María Luz Rivas Diez sigue profundizando la investigación por el supuesto contrabando agravado de dinero, en un marco hermetismo, con vistas a saber si la operación habría contado con cómplices y qué fines tenía el dinero que se pretendía ingresar al país.

Todo ocurrió en la madrugada del sábado 4 de agosto en el Aeroparque porteño, cuando llegó un taxi aéreo en el que viajaban el presidente de ENARSA, Exequiel Espinosa; el desplazado titular del ente de control de autopistas (OCCOVI) Claudio Uberti y su secretaria, Victoria Bereziuk.

A ese vuelo contratado por el Estado argentino previo a la llegada del presidente Hugo Chávez se habían sumado otros pasajeros venezolanos: Ruth Berhrrenes, funcionaria de la petrolera estatal venezolana PDVSA en Uruguay; Nelly Cardozo, asesora jurídica de PDVSA; Wilfredo Avila, funcionario de protocolo de PDVSA; el hijo del gerente general de PDVSA-América, Daniel Uzcátegui, y el invitado de éste, Antonini Wilson.

Aunque se sostiene que los controles serían menos rigurosos cuando se trata de vuelos oficiales de madrugada, lo cierto es que los agentes aduaneros y de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) advirtieron la valija de Antonini Wilson.

Cuando le preguntaron qué contenía, el venezolano habría dicho que llevaba libros y luego admitió que eran 60.000 dólares; el conteo reveló que, en rigor, eran 799.550 dólares en billetes de baja denominación que quedaron depositados en una cuenta en el Banco Nación a disposición del juzgado.

Aún no se pudo saber qué destino tenían esos cientos de miles de dólares en la Argentina, y Antonini Wilson no retiró hasta ahora casi 400.000 dólares, que es lo que quedaría tras la multa que debe cobrarle la Aduana por ley, en el caso de infracción aduanera. (DyN)

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