Arranca una revancha que no estaba en los planes de nadie

Cinco años después Dallas Mavericks y los Miami Heat vuelve a cruzarse. Esta vez en busca del anillo de campeonato. La serie empieza mañana y continúa el jueves.




NBA

Aunque los Dallas Mavericks y los Miami Heat inician el martes la discusión del torneo por méritos propios, los amantes del baloncesto consideran sorpresiva la eliminación de los actuales campeones Lakers de la final de la NBA. Liderados por el superastro alemán Dirk Nowitzki y con el sólido aporte de un grupo de veteranos, los Mavs buscarán la revancha ante los Heat, cinco años después de caer inesperadamente en seis partidos tras dos triunfos iniciales. Ese descalabro impidió que Nowitzki, uno de los más efectivos tiradores en la historia de la NBA, lograra el codiciado anillo de campeón, que ahora buscará nuevamente en su decimotercera contienda en la liga. “Hemos hecho parte del trabajo, pero el objetivo no está completo”, dijo Nowitzki, quien promedia 28,4 puntos, 7,5 rebotes y un elevado 51,7 por ciento en tiros de campo, 51,6 fuera del perímetro y 92,9 desde la línea de personal en 15 encuentros de playoff. “Establecimos la meta de ganar el torneo desde que disputamos el primer partido en octubre y eso no ha cambiado”, añadió Nowitzki, quien junto a Jason Terry integra la dupla de sobrevivientes de la escuadra de 2006. Y sin dudas Terry, uno de los mejores suplentes del certamen, mostró su convicción de lo que harían los Mavericks en la contienda al tatuarse el trofeo de campeón “Larry O’Brien” en su brazo derecho antes del pitazo inicial en octubre. “Nuestro trabajo en esta oportunidad será saldar la deuda”, expresó Terry. “Desde aquel momento (en 2006) cada vez que enfrentamos a los Heat siempre ha sido algo especial”. La nómina de los Mavericks tendrá además a otros experimentados jugadores como Shawn Marion, Jason Kidd, el serbio Peja Stajokovic y el puertorriqueño José Barea. Pero los Heat llegan a la serie también con una renovada plantilla, en la que solo quedan el capitán Dwyane Wade y el alero Udonis Haslem. “Tengo muchas cosas en mi mente al pensar que me encuentro de regreso en una final”, dijo Wade. “Este año ha sido muy largo y han sucedido infinidad de cosas para llegar a este punto. Pero al fin se hizo realidad”. El ingreso de LeBron James y el zurdo Chris Bosh a la escuadra ha permitido al técnico Eric Spoelstra concentrar poder ofensivo y disponer de sólida defensa, en tanto ha conseguido la indispensable interacción y la distribución del protagonismo de acuerdo con los momentos del partido. Situaciones difíciles atravesaron los Heat en los 82 desafíos de la etapa de grupos, pero en la postemporada las tres megaestrellas exhibieron gran cohesión para dejar en el camino a Sixers, Celtics y Bulls, el equipo más ganador de la contienda. “Estamos detrás de un objetivo, no de metas personales”, dijo Wade antes de comenzar el torneo. “Y también somos conscientes de que si jugamos unidos, llegará la ansiada victoria”. Indiscutiblemente estos siete meses rindieron frutos, no solo en lo profesional, sino en consolidar la amistad que “Flash” Wade, “King” James y “CB4” Bosh comenzaron en las filas de la selección de Estados Unidos, ganadora de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008. “Siempre hubo química entre nosotros y ahora los vínculos son más fuertes”, precisó Wade a escasas horas del debut ante los Mavericks en Miami. Los dos primeros desafíos se efectuarán martes y jueves en la American Airlines Arena, sede de los Heat. Después los Mavericks serán anfitriones en los tres siguientes choques y de ser necesario la comitiva regresa a Miami para definir al campeón en una serie pactada al mejor de siete. DPA.-


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