Dibujos y... Messi

“En la pizarra les explico bien dónde debe estar parado cada uno, el problema es que luego empieza el partido y se me mueven para cualquier lado”. La frase, atribuida hace años a un veterano entrenador, típico “vendehumo”, como se define hoy a los DT mediáticos, sirve a veces para contar que una cosa es el dibujo previo que imaginan todos antes del partido. Y otra, muy distinta, la forma en que luego el equipo termina parándose en la cancha. La discusión de estas horas, que dista de ser nueva, como pretenden algunos, es si conviene o no jugar con tres puntas. No sólo en la selección que juega hoy contra Paraguay por la séptima fecha de las Eliminatorias, sino también en el River de Matías Almeyda que el domingo (porque la fecha FIFA parece no existir por aquí) recibe a Newell’s por el torneo Inicial. La baja de Sergio Agüero, suspendido y también lesionado, permitió alguna duda en la selección. Si el Kun estuviera bien casi no habría discusiones que, de local y ante un Paraguay que llega debilitado, el DT Alejandro Sabella debería atacar con Agüero, Pipita Higuaín y Leo Messi. La alternativa de Ezequiel Lavezzi, que todavía sigue sin lucir en la selección como lo hace en Europa, abrió el debate. Sabella se ha cansado en insistir en que, aunque la última palabra siempre será suya, quiere lograr que Messi se sienta en la selección tan cómodo como en Barcelona. Y Messi ya dijo claramente que, si por él fuera, prefiere atacar con dos compañeros más. Su condición de “falso nueve”, de todos modos, puede relativizar el anuncio de que Argentina jugará mañana con tres puntas. En el último clásico que Barcelona perdió contra Real Madrid, en la final de la Supercopa, con uno menos por una rápida expulsión, Messi jugó algo más retrasado. Las dos asistencias notables que realizó en la última media hora, ambas desperdiciadas por sus compañeros, confirman la calidad infinita de Leo. La única duda es su forma física: Messi aseguró que está bien, pero informes procedentes de España dijeron en los últimos días que está sintiendo algunas molestias en el aductor y que por eso no se vieron sus corridas habituales en los últimos partidos con el Barca, más allá de que igualmente haya seguido con su costumbre goleadora. Sucede que Messi, se sabe, es de otro planeta. Justamente la sensación de que Messi ha iniciado una nueva etapa con la selección, no sólo como figura, sino ya como goleador siempre, parece haber relajado la observación sobre otras facetas del juego de la selección argentina. Así sucedió al menos en los dos últimos amistosos ganados ante Brasil y Alemania. Pero Argentina, como equipo, no jugó bien en ambos partidos. Messi tapó todo. La esperanza, por supuesto, es que Messi siga su racha. Pero que también la selección comience a estar a la altura del crack.

Por EZEQUIEL FERNÁNDEZ MOORES

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