Asesinan a 13 jóvenes en una fiesta en México
Las víctimas tenían entre 7 y 25 años. Los masacró un grupo de pistoleros.
CIUDAD JUÁREZ, México.- Un grupo de pistoleros acribilló a balazos a 13 jóvenes y dejó heridos a por lo menos 10 la madrugada de ayer en una fiesta en Ciudad Juárez, una violenta ciudad del norte de México, fronteriza con Estados Unidos que ha sufrido otras dos masacres en lo que va del año. “Tenemos un balance inicial de 13 muertos y más de 10 heridos que han sido distribuidos en diferentes hospitales”, dijo inicialmente una fuente de la Policía que se mantuvo en el anonimato. En un inicio las autoridades hablaron de 15 muertos. Sin embargo, el portavoz de la Fiscalía General del estado de Chihuahua, Carlos González, dijo a DPA que “oficialmente ahora son 13 muertos y 20 lesionados”. En enero pasado 16 jóvenes murieron acribillados también por un comando armado que irrumpió a balazos en su fiesta, y en junio 19 personas fallecieron baleadas en un centro de rehabilitación para adictos. La prensa de Ciudad Juárez, una urbe de unos 1,2 millones de habitantes, indicó que entre los muertos de ayer hay cinco mujeres y que la edad de todos ellos oscilaba entre los 7 y los 25 años. La masacre se registró a las 1:40 (6:40) en una zona residencial de Ciudad Juárez; fronteriza con Estados Unidos y escenario de sangrientas acciones de narcotraficantes que la convirtieron en la más violenta de México. “Las víctimas se encontraban en el patio de la vivienda en alguna celebración, cuando varios sujetos encapuchados, con uniformes oscuros y con armas largas llegaron en varias camionetas, irrumpieron y comenzaron a disparar contra los asistentes de manera indiscriminada”, añadió la fuente de la policía muni- cipal. Medios locales mostraron imágenes de cadáveres que quedaron en el garaje de la vivienda junto a automóviles. El lugar permanece custodiado por uniformados. Ante la magnitud de la masacre, algunos de los heridos tuvieron que ser trasladados en autos particulares y en camionetas del servicio forense. Unas 6.500 personas han sido asesinadas en los últimos tres años en Ciudad Juárez en donde los cárteles de Juárez y Sinaloa luchan a sangre y fuego por las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos y el mercado local. Las sangrientas acciones relacionadas con el narcotráfico afectan severamente a otros estados de la frontera con Estados Unidos, como Coahuila donde el 18 de julio un comando armado mató a 18 personas también durante una fiesta. La violencia ligada al narcotráfico ha dejado más de 7.000 muertos este año, según un balance de la Procuraduría federal, lo que lo convierte en el más violento desde que en diciembre de 2006 el gobierno lanzó una ofensiva contra los cárteles con el despliegue de 50.000 militares. El viernes cientos de habitantes en Ciudad Juárez se movilizaron hasta la presidencia municipal en reclamo de seguridad ante la creciente ola de violencia provocada por el narcotráfico. De la marcha participaron médicos, sacerdotes, defensores de derechos humanos, integrantes de organizaciones civiles, periodistas y ciudadanos en general para entregar un pliego petitorio al alcalde Héctor Murguía, en demanda de mayor seguridad. Varios médicos debieron cerrar sus consultorios, han perdido su trabajo, han sido víctimas de secuestro, extorsión y homicidio. (AFP/DPA/Télam)
AP
Los atacantes llegaron en varias camionetas, vestidos con ropa oscura.
CIUDAD JUÁREZ, México.- Un grupo de pistoleros acribilló a balazos a 13 jóvenes y dejó heridos a por lo menos 10 la madrugada de ayer en una fiesta en Ciudad Juárez, una violenta ciudad del norte de México, fronteriza con Estados Unidos que ha sufrido otras dos masacres en lo que va del año. “Tenemos un balance inicial de 13 muertos y más de 10 heridos que han sido distribuidos en diferentes hospitales”, dijo inicialmente una fuente de la Policía que se mantuvo en el anonimato. En un inicio las autoridades hablaron de 15 muertos. Sin embargo, el portavoz de la Fiscalía General del estado de Chihuahua, Carlos González, dijo a DPA que “oficialmente ahora son 13 muertos y 20 lesionados”. En enero pasado 16 jóvenes murieron acribillados también por un comando armado que irrumpió a balazos en su fiesta, y en junio 19 personas fallecieron baleadas en un centro de rehabilitación para adictos. La prensa de Ciudad Juárez, una urbe de unos 1,2 millones de habitantes, indicó que entre los muertos de ayer hay cinco mujeres y que la edad de todos ellos oscilaba entre los 7 y los 25 años. La masacre se registró a las 1:40 (6:40) en una zona residencial de Ciudad Juárez; fronteriza con Estados Unidos y escenario de sangrientas acciones de narcotraficantes que la convirtieron en la más violenta de México. “Las víctimas se encontraban en el patio de la vivienda en alguna celebración, cuando varios sujetos encapuchados, con uniformes oscuros y con armas largas llegaron en varias camionetas, irrumpieron y comenzaron a disparar contra los asistentes de manera indiscriminada”, añadió la fuente de la policía muni- cipal. Medios locales mostraron imágenes de cadáveres que quedaron en el garaje de la vivienda junto a automóviles. El lugar permanece custodiado por uniformados. Ante la magnitud de la masacre, algunos de los heridos tuvieron que ser trasladados en autos particulares y en camionetas del servicio forense. Unas 6.500 personas han sido asesinadas en los últimos tres años en Ciudad Juárez en donde los cárteles de Juárez y Sinaloa luchan a sangre y fuego por las rutas del narcotráfico hacia Estados Unidos y el mercado local. Las sangrientas acciones relacionadas con el narcotráfico afectan severamente a otros estados de la frontera con Estados Unidos, como Coahuila donde el 18 de julio un comando armado mató a 18 personas también durante una fiesta. La violencia ligada al narcotráfico ha dejado más de 7.000 muertos este año, según un balance de la Procuraduría federal, lo que lo convierte en el más violento desde que en diciembre de 2006 el gobierno lanzó una ofensiva contra los cárteles con el despliegue de 50.000 militares. El viernes cientos de habitantes en Ciudad Juárez se movilizaron hasta la presidencia municipal en reclamo de seguridad ante la creciente ola de violencia provocada por el narcotráfico. De la marcha participaron médicos, sacerdotes, defensores de derechos humanos, integrantes de organizaciones civiles, periodistas y ciudadanos en general para entregar un pliego petitorio al alcalde Héctor Murguía, en demanda de mayor seguridad. Varios médicos debieron cerrar sus consultorios, han perdido su trabajo, han sido víctimas de secuestro, extorsión y homicidio. (AFP/DPA/Télam)
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