“Así me devolvieron el favor”
El 2 de marzo de 2010 inicié mi viaje de regreso a Mendoza desde Comodoro Rivadavia y al llegar a Chichinales me dispuse a descansar (en un puesto policial). Como a las 7 (de la mañana) retomé mi regreso y cuando llegué a Villa Regina me encontré con dos policias de la provincia de Río Negro que me hicieron dedo y, como buen civil, los llevé hasta la rotonda de entrada a Roca. No tengo pruebas, pero sí la seguridad de que mi teléfono Black Berry 8800 estaba en el asiento trasero de mi auto. Lo busqué para llamar a mi familia y, como por arte de magia, había desaparecido. Cuando llegué a Cinco Saltos, en una estación de servicio, un buen policía me prestó su celular para poder localizar el mío, pero ya estaba apagado, por lo que no me pude comunicar; esto fue cerca de las 9 de la mañana. El tema no es la pérdida del aparato, sino que en ese chip tenía todos mis teléfonos de contacto con la gente de mi trabajo, además de ser el único medio por el cual se conectaban conmigo. Lo lamentable, lo sorprendente, es que me hayan devuelto de esta manera el favor que les hice. Todavía creo en muchas cosas, pero hacerles una gauchada a policías y me hicieran esto, me duele profundamente. Sé de la inseguridad que hay en nuestra Argentina, pero veo que entre la gente que dice protegernos existen quienes se abusan de nosotros. Eso es lo que me duele: darles confianza y que ocurran estas cosas ¿por qué?, ¿es que ya no se puede confiar en nadie?, ¿cómo se hace para diferenciar los malos de los buenos? Señores gobernantes: “por favor” hagan algo por nosotros, por nuestra gente y por nuestra Argentina. Ángel Blanco DNI17.119.506 Luján de Cuyo Mendoza
Ángel Blanco DNI17.119.506 Luján de Cuyo Mendoza
El 2 de marzo de 2010 inicié mi viaje de regreso a Mendoza desde Comodoro Rivadavia y al llegar a Chichinales me dispuse a descansar (en un puesto policial). Como a las 7 (de la mañana) retomé mi regreso y cuando llegué a Villa Regina me encontré con dos policias de la provincia de Río Negro que me hicieron dedo y, como buen civil, los llevé hasta la rotonda de entrada a Roca. No tengo pruebas, pero sí la seguridad de que mi teléfono Black Berry 8800 estaba en el asiento trasero de mi auto. Lo busqué para llamar a mi familia y, como por arte de magia, había desaparecido. Cuando llegué a Cinco Saltos, en una estación de servicio, un buen policía me prestó su celular para poder localizar el mío, pero ya estaba apagado, por lo que no me pude comunicar; esto fue cerca de las 9 de la mañana. El tema no es la pérdida del aparato, sino que en ese chip tenía todos mis teléfonos de contacto con la gente de mi trabajo, además de ser el único medio por el cual se conectaban conmigo. Lo lamentable, lo sorprendente, es que me hayan devuelto de esta manera el favor que les hice. Todavía creo en muchas cosas, pero hacerles una gauchada a policías y me hicieran esto, me duele profundamente. Sé de la inseguridad que hay en nuestra Argentina, pero veo que entre la gente que dice protegernos existen quienes se abusan de nosotros. Eso es lo que me duele: darles confianza y que ocurran estas cosas ¿por qué?, ¿es que ya no se puede confiar en nadie?, ¿cómo se hace para diferenciar los malos de los buenos? Señores gobernantes: “por favor” hagan algo por nosotros, por nuestra gente y por nuestra Argentina. Ángel Blanco DNI17.119.506 Luján de Cuyo Mendoza
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