Así se lo vio a Macri en el debate

Desestructurado y firme, incomodó a Scioli. Esquivó críticas e intentó dar un mensaje positivo.

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En el primer debate presidencial de la historia argentina de cara al primer ballottage, Mauricio Macri fue más Macri que nunca frente a un Daniel Scioli tenso: Desestructurado, sereno y firme, el jefe de gobierno porteño buscó tomar la iniciativa y asociarlo constantemente al kirchnerismo y plantear a los votantes un mensaje positivo de cara al futuro.

Previo al debate, tanto Macri como su colaboradores más cercanos aseguraban, por lo bajo, que la segunda vuelta electoral “ya estaba ganada” y que “no había que perderla” con errores, y eso se vio reflejado durante las casi dos horas que duró el encuentro que se realizó en la Facultad de Derecho de esta ciudad.

Así, el candidato presidencial del frente Cambiemos esquivó las agresiones personales de su rival por el Frente para la Victoria, y buscó en todo momento asociarlo con el kirchnerismo, con referencias puntuales a la presidenta Cristina Fernández, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, entre otros funcionarios nacionales.

Patricio Tesei

Desde el primer bloque, Macri buscó tomar la iniciativa y tratar de asestar algún golpe de efecto, como el pase de factura a Scioli por su ausencia en el debate organizado para la primera vuelta electoral, y se mostró firme y sereno: Los ataques de su rival, que azuzó el miedo ante eventuales ajustes y devaluaciones, no lo incomodaron ni lo corrieron del eje, y eludió de hablar de cepo ni que hará con los subsidios.

Las sonrisas del inicio y el abrazo del final, dejaron paso durante el desarrollo del debate a un tenso y estricto seguimiento de la hoja de ruta planificada por Macri y su equipo de campaña en las últimas semanas, que fue buscar incomodar a Scioli tanto por su pertenencia al Frente para la Victoria (y por carácter transitivo responsabilizarlo por la actual inflación y la devaluación), y por la deficiencia de la gestión en la provincia de Buenos Aires al mostrar sus contradicciones.

Utilizó, en todo momento, un discurso inclusivo para interpelar a los votantes, les habló de manera directa y recordó “la alegría” que representó la pasada elección del 25 de octubre, y en varios pasajes optó por ignorar a su rival (a quien sin embargo miró fijamente cada vez aquél hablaba) y, cuando pudo, contraatacar, como cuando le cuestionó la falta de cumplimiento de los 180 días de clases en territorio bonaerense, o la postura frente a la situación política de Venezuela y ante el Memorándum de entendimiento con Irán.

“En que te han transformado, pareces un panelista de 678”, lanzó Macri durante el desarrollo del debate, en el marco de una estrategia pensada en Cambiemos de emparentar a Scioli con un gobierno nacional en retirada, y como una crítica ante la campaña impulsada por el oficialismo de cara al ballottage, dijo: “Repetiste todo el librito, vos no sos el cambio, elegiste ser la continuidad, los Carlos Zannini, los Aníbal Fernández, los (Axel) Kicillof, los Milagros Sala”, agregó.

Otro objetivo de Macri fue instalar el concepto de que en un Gobierno de Cambiemos el Estado estará presente: utilizó sus minutos, incluso parte del tiempo dedicado a preguntas y repreguntas, para difundir propuestas (como el plan Belgrano para el norte del país), y hasta tuvo la oportunidad de hacerle un guiño a Sergio Massa sin nombrarlo, cuando detalló una serie de medidas que implementaría en tema de seguridad, muchas que formaron parte de la agenda del Frente Renovador, como Ley del Arrepentido y la Ley de Insprecriptibilidad de los delitos de Corrupción.

Al final del debate, Scioli casi no lo incomodó salvo algunos pasajes del segundo bloque, pero Macri nunca perdió la tranquilidad, respetó casi siempre los plazos impuesto por la organización y hasta se permitió recriminarle a su rival por su falta de apego al reglamento del debate.

DyN


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