Atenas emerge entre la luz y el polvo

Sólo faltan detalles para la gran cita olímpica, el sueño griego que esperó 108 años.



Como un monstruo que sedespereza tras un largo sueño, Atenas vivió su último fin de semana de calma antes de sumergirse en la fiebre de los Juegos Olímpicos. El sueño, que se extendió por 108 años, es casi realidad. En el aire se mezclan el polvo y el olor a cemento fresco, en el estadio olímpico siguen haciendo ajustes, muchas obras requieren de retoques y hasta el último minuto habrá trabajos pendientes. Pero no hay dudas de que los Juegos Olímpicos ya están en Atenas. “Estamos listos, las instalaciones están listas y la gente está lista. El tranvía, el metro, el tren y los carriles olímpicos están abiertos”, resumió orgullosa la presidenta del comité organizador (ATHOC), Gianna Angelopoulos-Daskalaki. Y ese optimismo es compartido por el Comité Olímpico Internacional (COI). “Estos serán unos Juegos realmente muy, muy buenos”, aseguró su presidente, Jacques Rogge, que elogió a la organización, blanco de críticas durante años. “El Comité Olímpico Internacional está extremadamente satisfecho con los preparativos, y estamos encantados de ver que las promesas que nos hicieron fueron cumplidas”, agregó. Bajo un cielo seminublado y con temperaturas en torno a los 35 grados, los atenienses aprovecharon el descanso del domingo para tomar fuerzas de cara a tres semanas de fiebre olímpica. El aeropuerto Elefterios Venizelos fue un buen reflejo de esa “fiebre”, con 1.250 operaciones aéreas durante el fin de semana, mientras la villa olímpica no cesa de recibir atletas y miles de personas formaban durante horas largas filas bajo el sol para comprar entradas. Aunque la incertidumbre por las entradas subsiste: apenas se vendieron la mitad de las 5,2 millones disponibles, y algunos temen unos Juegos con estadios semivacíos, en especial en las etapas clasificatorias. Otros, tras ver cómo 150.000 tickets fueron vendidos en tres días, creen que ese peligro no existe. Rogge parece ser uno de ellos. “Ya dije que los griegos aceleran su ritmo como en la danza del syrtaki. Si todo funciona bien, el 30 de agosto seré el hombre más feliz del mundo”. Los atletas, principales protagonistas de la fiesta deportiva, parecen contentos con el que será su hogar en los próximos días, ya que la villa olímpica no cesa de recibir elogios. Y aunque en el día el estadio olímpico impresione por su diseño y dimensiones, es en la noche cuando la obra más emblemática de los Juegos llega al corazón del visitante. Eran cerca de las cuatro de la madrugada del domingo, y el estadio probaba sus luces. Del azul mediterráneo pasaba al blanco más puro, con escalas en delicados turquesas y suaves lilas hasta enceguecer nuevamente con un blanco brillante. Noche calurosa, brisa imperceptible y el “monstruo” que parece juntar fuerzas para el gran desafío. Coronado por dos arcos que sostienen la asombrosa cubierta de metal y vidrio diseñada por el español Santiago Calatrava, el estadio simboliza el desafío de los griegos. Se trata de demostrar que un país chico y sin poder económico como Grecia puede organizar con éxito el mayor acontecimiento mundial, y se trata de hacerlo sin traicionar una historia que se remonta a 2.800 años, y que tiene su último antecedente en Atenas 1896. Tras 108 años, Atenas regresa dispuesta a convertirse en el centro del mundo. (DPA)

Fuego en el puente

El seleccionador alemán de Grecia, Otto Rehhagel, vencedor de la Eurocopa 2004, corrió ayer por la tarde con la antorcha de los Juegos Olímpicos sobre el nuevo puente colgante de Rion-Antirion (oeste), entre los golfos de Patras y Corinto. El entrenador, de 65 años, tomó la antorcha de las manos de Dimitri Kitsos, un alto funcionario del ministerio griego de Trabajos Públicos, quien desempeñó un papel muy importante en este proyecto. Los integrantes del equipo nacional de fútbol inicialmente debían participar en los relevos, pero fueron reemplazados por el equipo olímpico griego que dirige Stratos Apostolakis. “Estoy muy contento de correr sobre este puente que es una verdadera joya”, declaró Rehhagel antes de portar la llama.

Que sean en Paz

En medio de las preocupaciones de posibles atentados terroristas, el papa Juan Pablo II expresó su ferviente deseo de que los juegos de Atenas se desarrollen en un ambiente de tranquilidad y alienten la paz. Dirigiéndose a fieles que se reunieron frente a su residencia veraniega de las afueras de Roma, el pontífice también manifestó sus buenos deseos para los deportistas que participan en los juegos y la población de la capital griega.

Seguridad absoluta

El gobierno griego prometió la máxima seguridad para los Juegos, y para corroborarlo su ministro de Defensa, Iannis Lambropoulos, aseguró que “Grecia es el país más seguro del mundo”, según publicó ayer el dominical ateniense “Metro”. El portavoz del ministerio de Orden Público, Lefteris Oikonomou, compartió la opinión: “A partir de hoy entraron en vigor todas las medidas de seguridad. Hemos hecho todo lo humanamente posible por la seguridad de atletas y visitantes”, dijo. Un total de 70.000 policías, funcionarios del Servicio de Guardacostas, soldados y bomberos participan en la mayor y más cara operación de seguridad de la historia del país y de los Juegos Olímpicos. El paquete de seguridad cuesta alrededor de mil millones de euros (unos 1.200 millones de dólares). En los próximos días, aviones AWACS del sistema de alarma previa de la OTAN sobrevolarán el cielo de Atenas para repeler eventuales ataques aéreos contra instalaciones olímpicas. En el mar Egeo patrullan ya 51 barcos de la marina de guerra y del Servicio de Guardacostas para seguridad del tráfico de transbordadores. (DPA)


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