Aumenta la tensión en el mercado cambiario

Desde hace tiempo el gobierno está aplicando regulaciones sobre la economía argentina y esto genera distorsiones sobre los precios relativos, en donde la divisa juega un papel fundamental.



más presiones sobre el dólar

Que una gran cantidad de dólares se haya negociado por encima de los 5 pesos para la venta, durante toda la semana pasada, ya no sorprende a nadie. Tampoco que la gran mayoría de las solicitudes de compra fuera rechazada por la Administración Federal de Ingresos públicos (AFIP), incluso por el valor simbólico de un dólar.

Pero el gran protagonista de estos días fue el dólar “blue”, informal o paralelo (cada uno puede elegir el término que más le guste) que en las primeras dos jornadas de la semana parecía no tener freno. La brecha entre éste y el dólar oficial se disparó 26% el martes, alcanzando un valor histórico de 5,65 pesos, para cerrar el viernes unos centavos por debajo de esta cotización. Muchos analistas económicos ven este último valor como el nuevo piso de la moneda norteamericana en el mercado informal de cambios.

Por otra parte, inversores llegaron a pagar esta semana casi seis pesos para fugar sus divisas al exterior a través de la compra de acciones argentinas en el mercado de valores de Nueva York (dólar contado con liquidación).

La diferencia máxima alcanzada entre la paridad oficial y la marginal fue de 1,19 pesos, lo cual representa una brecha del 26,5%. (Ver infografía)

Se sabe que una de las maneras de incentivar la demanda de un bien es aplicando algún tipo de limitación para su adquisición. Al endurecimiento de los controles por parte del gobierno –la reducción por parte de la AFIP del límite de compra– el público respondió con un aumento de los niveles de la demanda, tanto en el canal formal como en los circuitos alternativos.

Al reducirles el acceso al dólar a los ahorristas, de alguna forma se está limitando la oferta, generando presiones sobre el tipo de cambio paralelo, lo que a su vez provoca un efecto de retroalimentación sobre las expectativas de depreciación y un incentivo a comprar más dólares en busca de un resguardo para los ahorros.

Cabe destacar que actualmente la participación del paralelo en el mercado de divisas estaría por debajo del 10%. Sin embargo su importancia radica en que se ha constituido como un precio de referencia para los agentes económicos.

¿Por qué van al paralelo?

Se puede pensar en muchos motivos por los cuales las personas deciden incurrir en un sendero ilegal al comprar dólares en el mercado informal. Éstos pueden ser algunos de ellos:

• Restricciones para adquirir divisas. Cuando el gobierno limita la compra de dólares, las dudas comienzan a emerger sobre el ahorrista. ¿Para qué hace esto?, ¿hay problemas en la economía?, ¿se acabaron los billetes en el mercado? son sólo algunas de las preguntas que se hacen cuando se convive con un sistema altamente regulado. Ante la presunción de que algo de esto esté ocurriendo o pueda llegar a pasar la reacción es inmediata: se sale a buscar dólares a cualquier precio.

• Falta de oportunidades de inversión en el sistema financiero que ofrezca un rendimiento que se acerque a la inflación “verdadera” del país, como por ejemplo la estimada por el Congreso o la Dirección de Estadísticas de las provincias. En estas mismas páginas se ha remarcado en varias oportunidades que ante la disminución de las tasas de interés en los plazos fijos, sumada al cepo cambiario que cada vez se intensifica más, el pequeño ahorrista se ve forzado a recurrir al mercado informal para hacerse de los dólares, buscando no perder el poder adquisitivo de sus ahorros.

• Retomando el punto anterior, un contexto inflacionario en crecimiento progresivo incentiva a comprar dólares en forma inmediata como refugio de ahorros y si a esto se le suma la idea de que el dólar oficial está barato y que en algún momento va a subir (expectativas devaluatorias), hace aumentar la presión compradora pese a existir cepos cambiarios.

• Durante décadas, el dólar fue la moneda de referencia de los argentinos. Es una cultura que forma parte del comportamiento del ciudadano. Hasta en los peores contextos internacionales del dólar, el ahorrista no dejó de comprar esta moneda como alternativa de ahorro. Es por ello que en lugar de pedirles a los ciudadanos un “cambio cultural”, el gobierno nacional debería preocuparse por generar las bases ciertas para poder confiar en el peso argentino.

• La pérdida de confianza en el modelo es otro de los argumentos que esgrime el ciudadano común a la hora de tomar la decisión de comprar dólares en el mercado marginal. Desde hace tiempo el gobierno está aplicando mayores regulaciones sobre la economía argentina y esto genera una distorsión de precios relativos importantes, en donde el dólar juega un papel fundamental. Se vivió en la época de la “tablita” de Martínez de Hoz (1981), en el Plan Primavera implementado por Sourrouille (1987), en la Convertibilidad de Cavallo (2000) y ahora se ve con este gobierno.

Efectos económicos

Las distorsiones que está mostrando el mercado cambiario afectan en forma directa a la economía. Muchos son los que opinan que un spread por encima del 20% entre el dólar formal e informal no es sostenible en el mediano plazo.

El modelo nacional y popular comienza a hacer agua. Las medidas restrictivas aplicadas por el gobierno (tanto en las importaciones como en la adquisición de divisas) apuntan a hacerse de dólares para la caja en un escenario de escasez sobre este tipo de billete. Lo paradójico es que estacionalmente es el momento en que mayor ingreso de dólares debería tener el país con el inicio de la liquidación de las exportaciones de soja. Pero la desconfianza también aquí se hace sentir.

Entre los efectos sobre la economía real se pueden mencionar:

• Las empresas que necesitan dólares para comprar insumos importados en muchos casos deben recurrir al mercado marginal para poder adquirirlos y de esta manera el costo de su producción muestra un importante incremento. Frente a este escenario, comienzan a conformar sus precios con las cotizaciones existentes en el mercado marginal ya que no podrán saber, a la hora de reponer este insumo, en qué valor deberán salir a comprar el dólar para cancelar sus importaciones futuras. Este mecanismo alimenta el proceso inflacionario del país, en forma directa, a través de la suba directa de precios y, en forma indirecta, con la restricción que existirá de este producto para su venta. Esto se da fundamentalmente en las pequeñas y medianas empresas que necesitan insumos importados. Las grandes firmas internacionales con capitales en el país tienen la opción de poder girar divisas desde su casa matriz.

• El otro factor que terminará por afectar a la economía está ligado a las exportaciones. Con un escenario de volatilidad cambiaria, y sin un rumbo claro sobre el final de esta historia, los exportadores prefieren esperar antes de liquidar sus exportaciones. Las empresas están demorando sus ventas y por ende el ingreso de divisas a la espera de una posible devaluación de la paridad oficial. De ahí que el gobierno adelantó por decreto los tiempos para liquidar las divisas de las exportaciones. La administración Kirchner ya preveía ciertos nubarrones con el dólar y la dudas de las empresas para ingresarlos al país.

Soja e Inflación

Un factor interno que operaría sobre el tipo de cambio en las próximas semanas podría ser la evolución de la venta de la soja al exterior y, consecuentemente, la liquidación de los dólares producidos por esas operaciones.

Esto podría generar un respiro para el gobierno en la oferta de divisas sobre la plaza cambiaria. Estadísticas oficiales detallan que el complejo sojero representará este año ventas por 16.000 millones de dólares.

Sin embargo, ante la incertidumbre frente a la evolución cambiaria cabría esperar que los productores demoren sus ventas, lo que afectaría los planes del gobierno. En este caso habrá que ver cómo procederá Guillermo Moreno para hacerse de los dólares de estas exportaciones.

El otro gran elemento a tener en cuenta es la tasa de inflación, la que se descuenta que seguirá alta, constituyéndose así en un elemento más de presión sobre el tipo de cambio. En este sentido es clave la resolución de las paritarias y sus consecuencias sobre las expectativas inflacionarias para lo que resta del 2012. (Redacción Central)


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