El 7 Lagos brilló con autos y emociones

Uno de los organizadores del evento, Juan Lamborizio, repasó los hitos de una edición que combinó autos icónicos, historias épicas y fuerte impacto turístico.

Redacción

Por Redacción

El Gran Premio 7 Lagos volvió a desplegar todo su encanto en la Patagonia, con una edición que unió San Martín de los Andes y Bariloche a través de una propuesta que combinó deporte, turismo y cultura automovilística. Juan Lamborizio, integrante de Escudería Patagonia (Club de Autos Clásicos y Antiguos), organización encargada de llevar a cabo el evento, destacó el nivel alcanzado y la diversidad de vehículos que captaron la atención del público en cada punto del recorrido.

En esta edición, los autos clásicos fueron protagonistas indiscutidos. “En esta edición contamos con un parque automotor muy variado y de gran nivel, pero algunos de los vehículos que más llamaron la atención del público fueron el Cobra Biscaine 427, el BMW 850 V12 Alpina, el Volvo 123 GT y el Toyota Célica GT (primera, segunda y tercera generación)”, explicó a Río Negro.


Además, remarcó que “estos modelos estuvieron acompañados por una importante presencia de clásicos alemanes de BMW y Mercedes-Benz, junto con íconos argentinos como el Peugeot 504, Renault Fuego, Valiant 2 y 3 y Ford Sierra entre otros, lo que generó una combinación muy atractiva tanto para fanáticos como para el público general”.


Historias que alimentan la leyenda


Más allá de los autos, el evento también se nutre de relatos y experiencias que lo vuelven único. Lamborizio recordó una de las anécdotas más impactantes: “Las anécdotas son muchas y de todo tipo, pero una de las más recordadas surge de una edición anterior, cuando largamos desde Villa La Angostura hacia San Martín de los Andes con 55 autos en modalidad de regularidad”.


En aquella oportunidad, las condiciones climáticas elevaron la exigencia al máximo. “En el mismo momento en que partió el primer vehículo, comenzó a llover y luego a nevar, lo que transformó la etapa en una experiencia casi épica. Fueron 120 kilómetros de pruebas cronometradas en condiciones climáticas muy exigentes, donde tanto la pericia de los pilotos como la confiabilidad de los autos fueron puestas a prueba al máximo”.


Un crecimiento sostenido


El Gran Premio 7 Lagos no surgió de un día para el otro. Su consolidación es fruto de años de trabajo. “Bajo la organización y autoría de Escudería Patagonia, esta fue la primera edición con esta estructura formal. Sin embargo, el equipo organizador cuenta con una trayectoria de 16 ediciones previas, cuya primera experiencia se remonta al año 2006”, señaló.

En ese sentido, destacó la evolución del evento: “A lo largo de los años, el evento ha evolucionado en todos los aspectos: desde la complejidad y precisión de las pruebas de regularidad hasta la calidad de la propuesta gastronómica y la experiencia integral para los participantes. Hoy podemos afirmar que el Gran Premio 7 Lagos se encuentra en su punto más alto, consolidado como una propuesta deportiva y turística de gran nivel”.


La respuesta del público también fue un punto fuerte, especialmente en la Costanera del lago Lácar. “La jornada en la Costanera del lago Lácar se vivió con muy buena energía y una destacada concurrencia de público, a pesar de las bajas temperaturas y de una difusión limitada en medios locales”, comentó.
Y agregó: “Vecinos y turistas se acercaron a disfrutar de los vehículos, generando un ambiente muy cálido. Además, se realizaron producciones fotográficas muy atractivas, incluyendo la tradicional imagen grupal de los participantes frente a las letras emblemáticas de San Martín de los Andes”.


Impacto más allá del deporte


El evento dejó una huella que trasciende lo automovilístico. Lamborizio subrayó su importancia para la región: “El impacto fue muy positivo en múltiples dimensiones.
Desde el punto de vista comercial, se registró una importante convocatoria, con más de 50 participantes que dinamizaron la actividad local”.


También remarcó el valor cultural: “En lo cultural, este tipo de eventos genera una conexión emocional muy fuerte: muchas personas reviven recuerdos de su juventud al ver estos autos clásicos, lo que aporta un valor simbólico muy especial”.
Finalmente, destacó el alcance turístico: “En términos turísticos, el evento permitió mostrar la provincia tanto al público nacional como a visitantes internacionales, incluyendo participantes provenientes de Chile. En síntesis, el impacto fue ampliamente positivo desde cualquier perspectiva en la que se lo analice”.


El Gran Premio 7 Lagos volvió a desplegar todo su encanto en la Patagonia, con una edición que unió San Martín de los Andes y Bariloche a través de una propuesta que combinó deporte, turismo y cultura automovilística. Juan Lamborizio, integrante de Escudería Patagonia (Club de Autos Clásicos y Antiguos), organización encargada de llevar a cabo el evento, destacó el nivel alcanzado y la diversidad de vehículos que captaron la atención del público en cada punto del recorrido.

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