Avispas nativas para el control biológico de la carpocapsa
El INTA Alto Valle multiplica en laboratorio un insecto que es liberado en montes frutales para el manejo de ésta y otras plagas existentes en la región.
HERRAMIENTA SUSTENTABLE A NIVEL ECONÓMICO, AMBIENTAL Y SOCIAL
En el 2004, integrantes del equipo de Sanidad Vegetal de la Estación Experimental Alto Valle del INTA descubrieron una especie de avispa llamada Goniozus legneri en un monte de manzanos que parasitaba en forma natural larvas de carpocapsa.
Debido a su comportamiento y a la especificidad con sus tipos de huéspedes (larvas u orugas), este insecto, de sólo tres milímetros de longitud, no ataca ni produce daños al ser humano. (Foto 1)
Las primeras investigaciones consistieron en evaluar su capacidad para controlar otras especies como grafolita, enruladores de hoja y demás isocas. Luego se estudió la susceptibilidad de la especie a los insecticidas usados en la región y su compatibilidad con otras herramientas de control empleadas en los programas de manejo sanitario.
El paso que faltaba era encontrar un método de cría artificial en laboratorio que permitiera obtener un gran número de avispas, con el objetivo de liberarlas en forma inundativa y periódica en el campo para que provocaran un efecto depresor sobre las larvas de carpocapsa y otras plagas.
Esta temporada el INTA Alto Valle conformó una parcela experimental para comparar los beneficios de una estrategia de manejo integrado de bajo impacto ambiental (Mibia) y otra de manejo integrado de plagas (MIP) (Ver recuadro “Definiciones”) en un cultivo de peral. En ambos casos se utilizó la técnica de confusión sexual como herramienta básica para el control de carpocapsa. En el caso del Mibia se realizó una sola aplicación de insecticida banda verde, combinado con liberaciones periódicas de estas avispas a una dosis de 2.000 adultos por hectárea. En la parcela de MIP no se liberaron avispas y se efectuaron aplicaciones de insecticidas para el control de nacimientos de la primera generación de carpocapsa según la presencia de plagas determinada por los monitoreos.
Hasta el momento, las capturas en trampas de feromona no indicaron diferencias entre las dos parcelas y la evaluación final de daño a cosecha tampoco: ambas resultaron en un 0% de daño. En forma adicional se tomaron muestras de frutos que fueron enviadas para el análisis de residuos. A la fecha ambas estrategias resultaron exitosas en el manejo de la plaga. Los estudios deberán continuar en las siguientes temporadas, para determinar la sustentabilidad de la herramienta en el tiempo.
Paralelamente, a fin del año pasado se acordó un convenio de vinculación tecnológica con un establecimiento de producción orgánica y en enero del 2016 se llevó a cabo la primera liberación de 32.000 avispas en 16 hectáreas de manzanos, en forma satisfactoria. La segunda liberación está prevista para fines de este mes.
La experiencia es novedosa para ésta y otras regiones productoras del país, ya que se trata de la primera liberación de una especie autóctona o nativa en frutales de pepita.
Pero la innovación no sólo está en la especie y el cultivo, sino además en el método de liberación: se realiza en pequeñas bolsas de papel que, sujetas al árbol, permiten la salida de las diminutas avispas. (Foto 2)
El número de bolsas a liberar por hectárea depende del marco de plantación, la especie y la densidad de la plaga, pero en general la colocación la puede realizar un operario en 20 minutos.
Para esta tarea no se requiere instrumental especial, ya que se efectúa sin la necesidad de emplear escalera y a una altura entre 1,6 y 1,7 metros. Las bolsas pueden sujetarse con una grampa o clavo.
Por otra parte, en los próximos meses está previsto replicar la experiencia en cultivos de nogales y almendros en los valles Medio e Inferior de Río Negro, utilizando las mismas dosis por hectárea, con el objetivo de controlar carpocapsa, polilla del nogal y grafolita en almendros.
Fortaleza de ser nativa
La principal ventaja de la especie es su carácter autóctono. Su primera detección se realizó en General Roca. Más tarde se la encontró distribuida en todas las localidades del Alto Valle y Valle Medio y en diversos cultivos. Sin embargo, también está presente en las zonas nogaleras de La Rioja y Catamarca y en los países limítrofes de Chile y Uruguay. Su carácter endémico le permite tener una mejor adaptación a nuestros agroecosistemas en cuanto a temperaturas y demás condiciones climáticas.
La segunda ventaja es su capacidad de parasitar a más de una plaga, siempre y cuando se trate de larvas de lepidópteros (polillas o mariposas). A estas especies se las denomina “generalistas” y en algún momento se estimaba que eran menos eficientes para el control, porque podían “distraerse” buscando otras plagas secundarias en lugar de atacar primero el objetivo principal. Este concepto es discutido en la actualidad, ya que las especies pueden sobrevivir a expensas de otras plagas cuando la densidad de la principal es baja. Por otro lado, los planes sanitarios actuales cuentan con herramientas muy selectivas en las que muchas veces la plaga clave está bajo control y aparecen plagas secundarias que cobran relevancia por la selectividad de las herramientas empleadas. En estas condiciones, la avispa Goniozus legneri tiene un potencial muy interesante, ya que puede atacar a varias especies de lepidópteros que pudieran encontrarse en el cultivo o en la maleza interfilar.
Identificación
El adulto es una pequeña avispa negra de 3 a 3,5 milímetros. De aspecto achatado dorsoventralmente, se caracteriza por atacar a sus huéspedes en situaciones de confinamiento como larvas invernantes, en el interior de los frutos, debajo de la corteza, etcétera. (Foto 3)
Sus huevos son de color blanco translúcido y de forma cilíndrica, menores a 1 milímetro. Son colocados en conjunto sobre el cuerpo de sus huéspedes, en su mayoría larvas de lepidópteros. (Foto 4)
Las larvas son ápodas (sin patas), piriformes (con forma de pera), de color rosado en sus últimos estadios, en los que superan los 3 milímetros de longitud. Permanecen adheridas al cuerpo de sus huéspedes hasta transformarse en pupas. (Foto 5)
Las pupas son negras al final de su desarrollo y se encuentran protegidas por un capullo de color blanco que se torna castaño al momento de la emergencia de los adultos.
Plagas que controla y usos
Las avispas en estado adulto parasitan principalmente lepidópteros en estado larval. Se evaluó su efectividad en larvas de carpocapsa, grafolita, enruladores, isocas y polilla del algarrobo en nogales. Los estadios larvales de mayor tamaño permiten un número superior de huevos puestos por la hembra.
Goniozus legneri puede utilizarse en cultivos de pepita, frutos secos, carozo y cualquier otro frutal que se encuentre atacado por lepidópteros.
Mirando al futuro
El equipo de Sanidad (Foto 6) prevé para la próxima temporada ampliar la superficie de liberación y evaluar el uso de Goniozus legneri en otros cultivos y plagas. Estas actividades se enmarcan en un proyecto de centro de multiplicación de biocontroladores (Cemubio) que lleva adelante la Estación Experimental Alto Valle del INTA, cuyo objetivo es multiplicar biocontroladores exclusivamente nativos.
Para estas tareas se realizan en forma constante exploraciones a campo en busca de especies benéficas mediante diferentes métodos y luego se efectúa su identificación taxonómica.
El paso siguiente es someter a estas especies a diferentes pruebas de laboratorio para obtener los valores de fertilidad, fecundidad, longevidad, duración del ciclo biológico, etcétera.
Con esta información se evalúa su uso potencial en función de la eficacia y eficiencia obtenidas como biocontrolador de las principales plagas como paso previo a efectuar las liberaciones a campo. Éstas se realizan en los primeros años en confinamiento y luego a cielo abierto, lo que permite obtener mayor precisión acerca del comportamiento de la especie en los agroecosistemas locales a escala experimental.
El último paso es encontrar un sistema de producción masiva de los biocontroladores seleccionados para disponer de ellos a escala comercial, etapa en la que la Estación Experimental se encuentra luego de doce años de hallar la especie por primera vez en la región.
Todas estas investigaciones tienden a aportar herramientas que garanticen la sanidad e inocuidad de los productos frutihortícolas, minimizando el impacto ambiental para asegurar la sustentabilidad económica, social y ambiental de la producción en la zona.
Ing. Agr. MSc. Silvina Garrido
Dra. Liliana Cichón
Ing. Agr. Jonatan Lago
Área de Sanidad Vegetal de la Estación Experimental Alto Valle del INTA
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