B95 sigue vivo y continúa sus vuelos migratorios

La famosa ave ha recorrido los km que hay entre la Tierra y la Luna.



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Es el playero rojizo más longevo de la que se tenga registro. Abajo con la científica que la anilló en 1995.

Cuando los científicos comenzaban a desesperarse por haberle perdido el rastro, el B95 volvió a darles una sorpresa: está vivo y volando. Y fue visto en Delaware Bay, en la costa este de EE.UU. el 16 de mayo. “La noticia de que el B95 fue visto en Delaware es una alegría”, dijo Charles Duncan, director del Proyecto de Recuperación de Aves Playeras del Centro Manomet en Estados Unidos. El B95 es un playero rojizo (Calidris canutus) de casi 20 años, el más longevo de su tipo. “Esto equivale a un ser humano que llega a los cien años de edad”, explicó Allan Baker, del Museo Real de Ontario en Canadá, quien monitorea el ave desde 1995. De ahí su nombre, asociado al número en la banda que la científica sanantoniense Patricia González le puso en la pata en 1995, cuando comenzaron a estudiarlo, en su paso por Tierra del Fuego. En esa época calcularon que el ave tenía entre 2 y 3 años. Hoy se cree que ha volado una distancia más grande que la existente entre la Tierra y la Luna en sus travesías anuales entre el Ártico canadiense y Tierra del Fuego. Y sus hazañas lo han convertido en una celebridad. Su vida y sus travesías fueron relatadas en un libro lanzado el año pasado. No sólo cuenta con biografía, sino también con obra de teatro y con equipos multidisciplinarios desplegados por el continente en busca de registrar sus increíbles viajes. Esta especie sufrió una importante baja de población por la sobrepesca en ecosistemas de los que depende, pero B95 ha logrado sobrevivir. En general el amigable personaje se había dejado ver muchas veces en los últimos años, durante su ruta migratoria. Sin embargo, tras su último avistamiento en mayo de 2012 en Tierra del Fuego, el pájaro parecía haber desaparecido. “Los investigadores lo buscaron el verano pasado durante la migración en Mingan, Quebec, pero hubo malas condiciones y no tuvieron suerte. Durante este invierno boreal el equipo de Tierra del Fuego tampoco se topó con él”, cuenta Duncan. Estas aves –conocidas como playeros árticos o playeros gordos– llegan al Ártico en junio para reproducirse. En su migración, los playeros rojizos paran en San Antonio Oeste, y algunas aves hacen paradas en la Coronilla y Laguna de Rocha en Uruguay, así como en el sur y el norte de Brasil. (BBC Mundo)


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