Barcos autónomos, cada vez más cerca de la realidad



Después de los aviones no tripulados, que tras un comienzo militar ya se aplican a todo uso, y de los autos sin conductor, cada vez más cerca de salir al mercado, está llegando la hora de los barcos autónomos, lo último en tecnología del transporte que promete revolucionar la guerra, el comercio… y que inquieta a los marineros.

La ciudad de San Diego, Estados Unidos, fue testigo de la presentación del Sea Hunter, una nave de 40 metros capaz de recorrer 18.500 kilómetros por sí sola en busca de submarinos y minas submarinas. Detrás de la proeza están la Agencia de Proyectos Militares de Investigación Avanzada de las fuerzas armadas y la armada de Estados Unidos, que probarán el barco durante dos años.

El Sea Hunter, que alcanza los 50 kilómetros por hora, usa radares, sonares, cámaras y sistemas de posicionamiento global.

No sólo son los expertos del Pentágono los interesados en el éxito del proyecto. La industria naviera comercial también estará observando de cerca los progresos del barco. Las empresas navieras de Europa y Asia ya analizaban la creación de flotas de barcos autónomos para reducir costos y atravesar zonas de piratas.

En esta fase experimental, el Sea Hunter tendrá a mano operadores humanos como reaseguro. Pero cuando demuestre que puede manejarse por sí mismo, operará en forma autónoma y permanecerá en el mar meses enteros.

Al igual que sucede con los automóviles autónomos que se están desarrollando en la actualidad, la nave sin tripulantes siembra un mar de dudas en cuestiones de seguridad.

Otros críticos han expresado asimismo su preocupación porque el control de las naves pueda caer en manos de hackers profesionales. Los expertos del Pentágono, sin embargo, responden que están trabajando en el desarrollo de sistemas a prueba de hackers y dicen que es posible construir barcos invulnerables a esos peligros.


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