Bariloche no puede controlar el Alto
Las inspecciones se deben realizar con protección policial.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las reglas violentas que imperan en los barrios carenciadas de la periferia sur le impiden al municipio inspeccionar la venta ambulante, el expendio de alcohol a menores y otras actividades comerciales en ese sector.
El Alto parece tierra de nadie. El director de Inspección General, Jorge Layana, explicó a «Río Negro» que se ven obligados a realizar las inspecciones con apoyo policial porque «hay lugares que son muy pesados» donde el personal a su cargo corre serios riesgos.
La dependencia reforzó la planta de inspectores el año pasado y avanzó significativamente con los controles en la calle. En el primer cuatrimestre del año la dependencia realizó un millar de inspecciones, 343 notificaciones, labró 167 actas de infracción y sendos informes de situación.
La mitad de las inspecciones se realizaron al comercio en general, un 16 por ciento a lugares de elaboración de comidas y un 13 por ciento a hoteles, mientras que la mayor cantidad de infracciones se libraron por ausencia de habilitación comercial.
Pero todavía enfrenta temas de difícil resolución que se transforman en verdaderos cuellos de botella para el ejercicio de contralor municipal.
La venta ambulante, la facilitación de alcohol a menores y la comercialización de pirotecnia en diciembre son actividades que se practican sin control en los barrios altos y que ocasionan perjuicios directos para sus vecinos.
Layana advirtió que «no tengo gente preparada para ese nivel de riesgo porque no manejo un grupo comando» y que la solución pasaría por delegar el control de las actividades comerciales más conflictivas en la fuerza de seguridad.
El municipio suscribió un acuerdo de colaboración con la policía rionegrina para delegarle el contralor de las actividades comerciales que representan riesgo para la población y otras actividades comunales.
También el cierre de algunos locales de la costanera que vendían alcohol a menores y funcionaban como pubs bailables en forma clandestina derivó en agresiones a los inspectores, aunque de menor tenor.
Otro de los nudos que todavía quedan por desatar es el de la seguridad en edificios de acceso público, en particular las confiterías y pubs que por las noches realizan shows en vivo y bailes con una importante sobrecarga de público en salones inapropiados.
Luego de la «tragedia Cromañón» la dirección de Inspección General reforzó los operativos en locales nocturnos pero no logró poner límite a ciertas irregularidades que generan altos riesgos para la población.
Para subsanar esta situación Layana pidió cubrir la vacante abierta en el cuerpo de inspectores con personal especialmente capacitado.
Además comenzó a desarrollar datos estadísticos de la tarea desplegada por el cuerpo de inspectores y presentó el «informe de actuaciones» donde, pese a la falta de registros comparativos, resulta evidente el «trabajo intensivo» desplegado por el área.
El documento solo refleja el trabajo realizado en las calles, al que debe sumarse las tramitaciones de habilitaciones, el desempeño del área de veterinaria y zoonosis, y la tarea administrativa interna.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- Las reglas violentas que imperan en los barrios carenciadas de la periferia sur le impiden al municipio inspeccionar la venta ambulante, el expendio de alcohol a menores y otras actividades comerciales en ese sector.
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