A 20 años de la hazaña de dos andinistas en el Himalaya

Por primera vez, en 1993, una expedición argentina logró subir el Shisha Pangma, a más de 8.000 metros de altura.

22 may 2013 - 00:00

El 22 de mayo de 1993, a las 16, Nicolás de la Cruz y Marcos Couch, se abrazaron en la cima del Shisha Pangma, a 8.012 metros de altura. Por primera vez una expedición argentina lograba subir a la cima de una montaña de más de ocho mil metros, poniendo fin a seis fracasados intentos anteriores.

Couch y De la Cruz fueron el cuarto y quinto argentino en subir a más de 8.000 metros, ya que previamente lo hicieron los mendocinos Miguel Sánchez, Daniel Alessio y Mauricio Fernández, quienes lo hicieron en forma particular, en el marco de expediciones internacionales. En todos los casos los andinistas llegaron a las cimas del Himalaya sin usar oxígeno artificial.

“Río Negro” dialogó con ambos escaladores y también con el sanjuanino Pablo Schlogl, director de la expedición, quienes se reunieron en esta ciudad para compartir una fondue y recordar la ascensión realizada hace exactamente 20 años. Integraron el grupo 11 personas, residentes en varias ciudades argentinas. Muchos de ellos se conocieron en Buenos Aires, días antes de partir hacia Nepal.

“Fue un grupo heterogéneo, pero que se mantuvo unido y trabajó en conjunto para el fin común, que era llegar a la cumbre”, recordó Schlogl, quien tuvo a su cargo la difícil misión de reunir los fondos para financiar la expedición. Recordó que subieron la montaña por China, donde constataron que los trámites burocráticos suelen ser mayores obstáculos que la montaña en si misma...

Couch recordó que el 22 de mayo fue el último día disponible para llegar a la cumbre, pues el 25 debían abandonar el campamento base y retirarse de la montaña, de lo contrarió recibirían una fuerte multa del gobierno chino. “A las 6 de la mañana, con un frío espantoso, subíamos iluminados con las linternas y toda la ropa disponible puesta”, explicó. Habían pasado varias noches en el campamento IV, a 7.000 metros, esperando una mejoría climática, y decidieron jugarse el último día.

En esa época no existían los pronósticos meteorológicos actuales, casi exactos, que permiten elegir el día ideal para ir a la cima. Nicolás explicó que “el paisaje a nuestros pies se fue agrandando, la visión fue enorme, había centenares de montañas nevadas debajo nuestro. Allí tomamos conciencia de lo que es el Himalaya, la cordillera más alta de la tierra”.

Con una pequeña cámara filmaron la llegada a la cumbre y luego del abrazo tomaron las fotos de rigor. Permanecieron media hora y luego emprendieron un rápido regreso.

Abajo los esperaban los restantes integrantes de la expedición: Héctor Cuiñas, jefe de la misión, Ulises Vitale, Avedis Naccachian, Jorge Garces, Flavio Lisi, Anibal Maturano, Sergio Noguera y Gabriel Ruiz. Justo once, para formar un equipo de fútbol. “Rememorando lo que vivimos, lo que hicimos, veo que fuimos un grupo compacto y exitoso en todo sentido. Trabajamos cada uno desde su lugar para que la expedición termine bien, como felizmente sucedió”, explicó Schlogl.

A partir del 1993 otros 34 andinistas argentinos pisaron diferentes cimas del Himalaya, muchos de ellos en el marco de expediciones comerciales, usando oxígeno artificial y guías de montaña. “Caminar desde el Collado Sur a la cumbre del Everest es más seguro que recorrer las banquinas de la ruta al Llao Llao”, aseguran en la Asociación Argentina de Guías de Montaña.

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