La ciencia avanza y las mamografías cada vez molestan menos

El estudio es vital para la detección del cáncer de mamas. Los viejos equipos al comprimir la mama provocan dolores. Por eso, las nuevas tecnologías buscan hacerlos más confortables.

07 ene 2019 - 00:00

En la era digital y de los constantes avances tecnológicos, los mamógrafos, los equipos que permiten detectar el cáncer de mama, avanzan a pasos agigantados. La finalidad es hacer del estudio menos invasivo y disminuir el dolor que le genera a algunas mujeres.

Los mastólogos definen la mamografía como “la herramienta más importante para diagnosticar precozmente una lesión en el momento oportuno”. Los estudios de rastreo mamográfico demostraron una reducción de entre el 25 y 30% en la mortalidad por el cáncer de mama en relación a las poblaciones que no se los realizan.

Si bien los médicos coinciden en que el estudio no genera “un dolor invalidante”, admiten que “no es un estudio del todo confortante”. Los equipos deben comprimir la mama para que los rayos X penetren en ella y la imagen tenga calidad y precisión. Por eso, los avances tecnológicos se han centrado en el nivel de compresión del pecho.

Con los primeros mamógrafos de la década del 70, el técnico comprimía la mama de manera manual. A mayor compresión, mejor calidad.

Luego, la compresión pasó a ser digital automática y en el último tiempo, la novedad fueron aquellos mamógrafos que permiten que las mismas pacientes puedan manejar el límite de compresión y hacer de esta forma, el estudio más confortable.

La Fundación Intecnus cuenta con un mamógrafo digital, de altísima calidad automatizado, pero que aun no ha sido habilitado por el Ministerio de Salud de Río Negro.

El ingeniero biomédico Pablo Goldaraz explicó que “este mamógrafo trae un accesorio que es como una especie de control remoto que se le entrega a la paciente. El técnico hace una compresión inicial para dejar posicionada la mama en el lugar donde va y se le da control remoto a la paciente para que comprima”, señaló.

Agregó que “se ha comprobado que una mujer al comprimirse el pecho por sí misma, logra mayor compresión que cuando un técnico es quien comprime. Es un factor psicológico porque baja el nivel de ansiedad. La paciente se siente mas relajada. Se la hace partícipe del estudio”, dijo.

El licenciado en Radiología, Mario Puñalef, explicó que se realizan un promedio de 10 mamografías por día -y 200 al mes- en el hospital Ramón Carrillo. Reconoció que hay mujeres más sensibles que otras pero que solo reciben “quejas del 10% de la población que se realiza el estudio”.

“Cuanto menos mama hay, el estudio quizás molesta un poco más, reconoció, pero lo cierto es que se programa la compresión en función de que se vea bien: cuanto más se comprime, más se achata el pecho y mejor se ve el tejido”, explicó Puñalef.

El ginecológo y mastólogo Leonardo Gil, director del hospital Ramón Carrillo, afirmó que “una de cada 8 mujeres tendrá cáncer de mama. Por eso es tan importante la detección precoz. La Sociedad Argentina de Mastología recomienda realizar una mamografía antes de los 40 (entre los 35 y los 40) que funciona como una cédula de identidad. Luego, se hace una a partir de los 40”.

Recalcó que “cuando uno se palpa algo en un pecho se supone que el tumor tiene más de un centímetro y medio o dos. El mamógrafo detecta microcalcificaciones que no son palpables. No previene sino que detecta precozmente”.

La ciencia avanza y las mamografías cada vez molestan menos
Mamógrafo del Hospital Ramónh Carrillo
El hospital Ramón Carrillo de Bariloche cuenta con un mamógrafo de fabricación nacional desde 2014. Fue digitalizado hace poco.
“Hoy el hospital de tiene una imagen a la altura de los mejores mamógrafos de la ciudad, logradas por mamografía indirectas”.

Leonardo Gil, director del hospital Ramón Carrillo.

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