La técnica marcial que se afianza en la cordillera

El boxeo tailandés se propagó por la ciudad y las academias ya muestran sus camadas de maestros patagónicos.

29 sep 2017 - 18:29

Un arte milenario que surgió en el sudeste asiático se replica frente al Nahuel Huapi. Lejos de las populares peleas en jaulas, el Muay Thai rescata la tradición deportiva y cultural que difundieron, con el correr de los siglos, los reyes de Tailandia.

Edson Santos es un adepto a las artes marciales. Llegó a la Patagonia buscando nuevos horizontes, con sus maestrías en Jiu Jitsu y Capoeira, y terminó por crear la primera escuela de boxeo tailandés reconocida a nivel nacional y respaldada por la Confederación Brasileña de Muay Thai.

“Es una de las artes más eficaces”, explica al mencionar el despliegue de golpes y técnicas que utilizan los luchadores. Lo relaciona con el arte “de las ocho armas” por la combinación de extremidades en cada pelea, y advierte acerca de la violencia que se imprime en cada combate.

“El límite es no golpear al oponente en el piso”, remarca Edson, quien practica boxeo tailandés hace diez años. Hoy ostenta un invicto equivalente a la mitad de ese tiempo. Es campeón interestado (brasileño carioca) y mantiene el cinturón en alto ante cada retador.

Cada round de tres minutos se transforma en “una guerra”, dice Edson sobre la vorágine que se vive por la variedad de golpes disponibles, los “clinchs” y el uso del propio cuerpo para derrotar al oponente.

Pero este maestro no quiere dejar de lado el aspecto filosófico. Allí surge un estricto código de conducta basado en las enseñanzas del budismo, orientado hacia la armonía, y aplicado por las dinastías que gobernaron Tailandia.

La escuela

Franco Castillo es uno de los mentores que dejó Edson durante su paso por la ciudad. Ahora tiene a su cargo la escuela que fundó el carioca. En un gimnasio ubicado en Mitre al 1300 se encuentra a cargo de una quincena de aprendices.

“Mezcla cultura, deporte y disciplina”, comenta sobre las enseñanzas que deja el Muay Thai. Tras haber pasado por otras artes marciales se encarga de destacar la “tradición y la historia” de esta última.

A su lado uno de sus alumnos, Gastón Sergueri, asiente con la cabeza. A pesar de que su familia está vinculada al boxeo, llegó al profesionalismo, rescata la “adrenalina” y la exigencia que impone el modelo tailandés.

“En esto, mentalmente, la exigencia se la pone uno”, remata.

“El Muay Thai es una de las artes más eficaces, pero también muy violenta. El límite es no golpear al rival en el piso”.
Edson Santos es campeón interestatal y se mantiene invicto hace cinco años.

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