Para la defensa no hay “certezas” para condenar a Osman

El fiscal Lozada descartó la incertidumbre que generaron las pruebas de ADN. El abogado defensor se apoyó en el testimonio de la hija de 10 años que al acusado tenía con Ruth.

Para la defensa no hay “certezas” para condenar a Osman

“El Estado de Río Negro viene a sostener que Claudio Javier Osman le quitó la vida a Ruth Sagaut, en el marco de una historia marcada por la violencia de género”. Así comenzó el fiscal de Cámara Martín Lozada su alegato que se extendió durante 50 minutos. “Sólo una persona en este mundo pudo haber cometido el homicidio y es el imputado”, afirmó Lozada, con el dedo índice de la mano derecha apuntando a Osman. Después, pidió al tribunal, en sintonía con la querella, que condene a Osman a prisión perpetua por el femicidio de su esposa.

En la sala de audiencias, que estaba colmada, se escucharon murmullos. Los padres de Ruth, sentados en la primera fila, se apretaron con fuerza las manos. Son querellantes en la causa y durante las cinco jornadas que duró el juicio contra Osman permanecieron juntos, en respetuoso silencio. La madre lloró en varios tramos del juicio. En ningún momento soltó una fotografía de su hija sonriendo.

Para Lozada y los abogados querellantes Alejandro Valdés y Slavko Jankovic, en el juicio se demostró que la coartada de Osman es inverosímil. Sostuvieron la acusación a partir de un conjunto de indicios, porque no hay testigos directos del hecho. Valoraron los testimonios de testigos que advirtieron el maltrato de Osman contra Ruth. La pareja se había separado hace un año y tres meses, pero seguían casados.

Lozada y los querellantes acusaron a Osman de haber golpeado la madrugada del 18 de marzo pasado a su esposa, que quedó indefensa. Después, lo colocó una soga en el cuello y la estranguló hasta matarla. Luego, montó una escena para simular un suicidio.

Recordaron que Osman se había presentado alrededor de la 1 de esa madrugada en la vivienda que Ruth alquilaba con sus cuatro hijos, ubicada en la calle Cacique Casimiro al 3859 de esta ciudad. Cuando irrumpió en la casa, Ruth estaba con su novio, Omar Eduardo Pérez, mientras los chicos dormían. Hubo una discusión, el novio le reclamó a Osman que salieran a la calle a limar las diferencias. Discutieron durante media hora, Osman se calmó y se despidió de Peréz con un apretón de manos.

El novio declaró que Osman le dijo que iba a entrar a la casa a despedirse de sus hijos. Pérez se fue en su camioneta con dos amigos hasta un domicilio, ubicado a menos de 200 metros. Dijo que entre 10 y 15 minutos después, Osman apareció a pedir ayuda porque Ruth se había ahorcado. La autopsia estableció que la joven murió asfixiada.

“Osman contó con el tiempo suficiente para armar su coartada en pos de lograr su impunidad”, aseguró Lozada.

“No existe certeza que permita condenar a Osman tal como lo requiere nuestro ordenamiento legal”, advirtió varias veces el defensor particular Sebastián Arrondo a los jueces de la Cámara Criminal Segunda, Gregor Joos, Héctor Leguizamón Pondal y Rubén Marigo. Por eso, pidió la absolución.

Destacó que la versión de Osman la confirmó la principal testigo en la causa: su hija de 10 años que declaró que estaba durmiendo, cuando su padre la despertó porque golpeó la ventana del dormitorio. Se levantó, vio a su madre tirada en el suelo y le abrió con una llave la puerta a su padre, que salió después a pedir ayuda.

El defensor recordó que la nena declaró en Cámara Gesell que su madre usó la soga, que ya estaba en la vivienda porque la había comprado para pasear el perro. Indicó que su madre estaba con la cabeza suspendida y la soga tensa.

Qué incrimina a Osman, según la fiscalía

Para el fiscal de Cámara Martín Lozada y la querella, Claudio Osman mató a su esposa, Ruth Sagaut, porque no toleró la frustración de que la joven comenzara una nueva relación con un joven, que podría sustituirlo como padre de sus cuatro hijos.

Cuestionaron a los psicólogos que concluyeron que la declaración de la hija de Osman era creíble. Lozada advirtió que la niña sufrió una situación traumática y pudo haber omitido detalles.

Recordaron los antecedentes de violencia de género que sufrió Ruth. Tuvieron en cuenta el informe de la psiquiatra forense Verónica Martínez que describió a Osman como una persona egocéntrica, narcisista, impulsivo, con escasa tolerancia a la frustración y paranoidismo. Advirtieron que todo ese cuadro, explica sus conductas impulsivas.

Descartaron la hipótesis del suicidio a partir de las declaraciones del médico forense Leonardo Saccomanno y del jefe del gabinete de Criminalística de la Policía de Río Negro, Emilio Silva. Ambos afirmaron que no era posible que la joven se haya suicidado por los golpes que presentaba en el rostro y el surco en el cuello. Y desvirtuaron la versión del imputado. “Ruth jamás estuvo colgada”, afirmó Lozada.

El fiscal y los querellantes concluyeron que Ruth no tenía motivos para suicidarse. Había conseguido trabajo, que le permitía una mejora económica, vivía en una vivienda con calefacción y servicios con sus cuatro hijos. “Estaba feliz con ese cambio de vida”, señalaron. Y había empezado en enero una relación con Omar Eduardo Pérez, que la quería a ella y a sus hijos.

Las pruebas a favor del acusado, según la defensa

El defensor particular Sebastián Arrondo destacó, sobre todo, dos pruebas que sostienen la versión del acusado Claudio Osman: la declaración en Cámara Gesell de la hija de 10 años y los minutos que pasaron la madrugada del 18 de marzo pasado desde Osman se despidió del novio de Ruth hasta que el acusado fue a pedir ayuda al domicilio donde el joven estaba con dos amigos.

Dijo que los testigos declararon en el juicio que pasaron entre 10 y 15 minutos. Advirtió que son escasos minutos como para haber asesinado a su esposa, montar la escena en la vivienda como para simular un suicidio y armar el interrogatorio de su hija.

Señaló que la declaración de la nena “concuerda en forma total y absoluta con lo que dice Osman”. Recordó que la niña declaró durante 30 minutos y recordó que dos peritos psicólogos concluyeron que el relato es creíble. Arrondo señaló que la niña declaró que su mamá se había ahorcado.

Indicó que se comprobó que la reja de la ventana soporta 64 kilos, el peso de Ruth. Destacó que el análisis de ADN halló restos genéticos de Ruth en el nudo que sujetaba la soja a la reja. Afirmó que no encontraron rastros genéticos de Ruth ni en las manos de Osman ni en el anillo de casado, que portaba.

Observó que la prueba de luminol demostró que no hubo pelea, porque había sangre en un solo lugar de la casa, que estaba ordenada.


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