Sobreseyeron a la médica procesada por la muerte de la egresada Julieta Uriarte

El juez Ricardo Calcagno descartó que existiera imprudencia en el accionar de la profesional. Dijo que cumplió con los protocolos médicos y que no pudo haber evitado el deceso de la joven.

29 mar 2017 - 16:27

La investigación judicial por la muerte de Julieta Uriarte concluyó con el dictamen del juez Ricardo Calcagno, quien sobreseyó a la médica Marisa Figueredo al no poder demostrar su responsabilidad en la muerte de la joven estudiante.

Figueredo estaba imputada en una causa por homicidio culposo por el hecho ocurrido durante la mañana del 6 de octubre de 2015. Según el fallo de Calcagno, de las pruebas recolectadas “un solo párrafo” señala a la médica por un “obrar imprudente” tras no haber indicado un diagnóstico presuntivo.

La resolución explica que la profesional controló la temperatura de la joven, como un “aspecto básico” de toda consulta médica, pero no definió un diagnóstico aunque -interpretó- esta omisión “no es suficiente para considerar que podría haberse evitado el deceso de la víctima”.

El juez terminó por resolver que no se encontraron “elementos probatorios objetivos e independientes que demuestren un accionar imprudente”, motivo por el que no pudo acreditar que Figueredo haya evitado los protocolos médicos durante su accionar.

El fallo también menciona todos los procedimientos ordenados para la recolección de pruebas y se menciona el informe del Cuerpo Médico Forense de la Cortes Suprema de Justicia que revela que la causa de muerte de la joven fue una infección bacteriana por un meningococo.

Conocida la sentencia los abogados querellantes, que representan a la familia Uriarte, decidieron apelar la resolución que emitió el magistrado.

¿Qué ocurrió el 6 de octubre?

La imputación de los fiscales detalla que la médica concurrió cerca del mediodía a la habitación de un hotel, ubicado en Villegas 160, para atender a la integrante de un contingente estudiantil ya que, según los dichos de sus compañeras de cuarto, estaba enferma.

Figueredo procedió a tomarle la temperatura a Uriarte y al no detectar fiebre en la joven, “se retiró del lugar sin realizar sobre la misma las prácticas médicas necesarias para diagnosticar el mal que padecía, entre ellas revisarla, interrogarla sobre sus dolencias, tomarla la presión arterial, o auscultar sus pulmones”.

Según los agentes fiscales, ante la falta de atención médica la joven 17 años falleció ese mismo día en la habitación del hotel a causa de una neumopatía.

La fiscalía consideró la conducta desplegada por la médica, “negligente e imperita” y causante de la muerte de la joven por no haber detectado a tiempo la enfermedad y ordenar su traslado a un sanatorio para recibir un tratamiento adecuado.

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