Basile, Martino y el trabajo

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río suelto

juan mocciaro jmocciaro@rionegro.com.ar

Las contrataciones de Alfio Basile y Gerardo Martino para dirigir a Racing y Newell’s, respectivamente, reabrieron un debate interminable y en algún punto, estéril. El de los técnicos que trabajan y los que no. Se sabe, para la cotidianidad futbolera, el Coco trabaja poco y el Tata, mucho. En el fondo de esto subyace la vieja discusión ideológicas sobre fútbol lírico y fútbol táctico. El regreso de Basile a la Academia entusiasma a casi todos sus hinchas, pero no tanto a los de afuera. Dicen los detractores que la flamante dirigencia de Racing apostó a un golpe de efecto. Puede ser, pero detrás del Coco hay algo más que cábalas y códigos envejecidos. Hay trabajo y una idea futbolística que parece estar reñida con la modernidad. Parece, pero no lo está. Racing viene de una poco feliz experiencia moderna con Diego Simeone, sin dudas un entrenador ‘de estos tiempos’. Basile propone un fútbol audaz con la pelota como protagonista, el pase como arma principal y una exigencia: que el futbolista piense para jugar. El fútbol moderno, en cambio, automatiza movimientos y los vuelve predecibles. Martino parece estar en las antípodas de Basile. En una entrevista reveló el Tata que en un equipo dirigido por él, seguramente no se pondría. Martino, se sabe, jugó el fútbol que le gusta al Coco. En cambio, como entrenador, no. Es rígido, esquemático y excesivamente conservador. Ahora, preguntas contra el mito: ¿Qué es un DT que no trabaja? ¿Qué se supone que hacen en cada práctica? ¿Cómo se supone que hizo Basile para ganar cinco títulos seguidos en Boca? ¿Qué efectividad tienen las jugadas de pizarrón? ¿Cuántas de ellas terminan en gol? Está bien ensayar movimientos. Es necesario, qué duda cabe. Pero no hay que olvidar que en la cancha la pizarra cobra vida propia. Básicamente: los jugadores se mueven.


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