Batalla política por alertas sobre atentados en EE. UU.

Bush volvió a defender su actuación en la crisis. Los demócratas quieren saber sobre los informes. Duras críticas a los servicios de inteligencia.

WASHINGTON (ANSA) – La guerra contra el terrorismo se convirtió, ocho meses después del 11 de setiembre, en una dura batalla política en Estados Unidos, donde la polémica desatada por el alarma recibida por la Casa Blanca el 6 de agosto del 2001 sobre posibles secuestros aéreos amenaza con destruir definitivamente la convivencia entre republicanos y demócratas.

El «bipartidismo» fue, precisamente, uno de los pilares sobre los cuales el presidente George W. Bush construyó la guerra contra el terrorismo lanzada tras los atentados del 11 de setiembre.

El presidente, a quien su entorno describió ayer «furioso», dijo durante una ceremonia en la Casa Blanca con cadetes de la fuerza aérea que, «de haber sabido» que se estaban preparando los ataques de setiembre, hubiera hecho todo a su alcance para «proteger a los estadounidenses».

Antes había aprovechado para lanzar una crítica a la oposición demócrata, al afirmar que «desafortunadamente, Washington es una ciudad donde las segundas lecturas se han vuelto la segunda naturaleza» de sus habitantes.

El líder de los demócratas en el Senado, Tom Daschle, especie de «bestia negra» del presidente y uno de sus posibles rivales en las presidenciales del 2004, defendió el derecho de la oposición a reclamar aclaraciones sobre la información que circuló en el gobierno en los meses previos a los atentados. «Queremos conocer cómo fueron las cosas y estar seguros de que los errores del pasado no volverán a cometerse», dijo Daschle.

La ex primera dama Hillary Clinton, senadora por Nueva York, sumó su voz al coro demócrata. «Mis electores quieren saber», dijo. «Para tener las respuestas, alcanzaba con que llamara por teléfono, le respondió el portavoz de Bush Ari Fleischer.

Los demócratas insisten en que la Casa Blanca debe publicar, o al menos compartir con ellos, los documentos «top secret» llevados a conocimiento del presidente el 6 de agosto del año pasado. Los parlamentarios de la oposición piden, además, el reporte de julio preparado por el FBI en Arizona, que señalaba la presencia en las escuelas de pilotos de un gran número de alumnos de Medio Oriente.

Hasta ahora, la Casa Blanca no se comprometió a difundir los documentos. Pero sobre ella ya comenzaron a llover las críticas de las familias de las víctimas, que quieren saber si la tragedia podía haberse evitado, y de las compañías aéreas, que lamentan no haber sido puestas en posición de evaluar todos los riesgos.

Todo eso mientras un 68% de los estadounidenses, según midieron las encuestas, recrimina al presidente no haber revelado antes las advertencias recibidas.

Bush se irritó ante las críticas y el gobierno se movilizó para apuntalar al presidente.

El vicepresidente Dick Cheney, acusó a los demócratas de «comportamiento irresponsable» en tiempos de guerra.

Por su parte, la consejera para la Seguridad Nacional , Condoleezza Rice, aseguró que «nadie habló jamás de la posibilidad de que aviones fueran usados como misiles», y el ministro de Defensa, Donald Rumsfeld, dijo que los servicios de inteligencia reciben «numerosas alarmas» pero que poquísimas son «utilizables».

Revelaciones de la prensa aumentan la presión

La prensa reveló ayer nuevas revelaciones sobre los atentados, aumentando la presión sobre la Casa Blanca.

«The Washington Post» publicó ayer que el jefe de los servicios externos de inteligencia (CIA), George Tenet, estaba en junio último «casi frenético» a causa de la preocupación creada por las sospechas de un atentado en territorio norteamericano. Un memorando de la CIA para la consejera para la Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Condoleezza Rice, fechado el 28 de junio del año pasado y citado hoy por el Washington Post, señalaba como «muy probable» un ataque del grupo terrorista al Qaeda «dentro de las próximas semanas». Con esos temores entre las manos, Tenet recorrió la Casa Blanca con su advertencia una y otra vez, «repitiendo sus argumentos tan seguido que la gente se cansó de escucharlo»,dijo una fuente anónima.

El mes siguiente, fue el jefe de la oficina de contraterrorismo, Richard Clarke, quien advirtió que «algo realmente muy espectacular va a suceder aquí, muy pronto».

Clarke presentó sus temores el 5 de julio en la Casa Blanca, a la cual asistieron jefes de la CIA, del FBI , la guardia costera y el servicio de migraciones. El alerta duró seis semanas pero luego se desvanececió. (ANSA)

¿También Clinton?

El escándalo político creció ayer al conocerse un nuevo informe de inteligencia que dos años antes de los atentados del 11 de setiembre advertía que seguidores de Osama Ben Laden podían secuestrar un avión y dirigirlo como una bomba hacia el Pentágono u otros edificios .

«Suicidas pertenencientes al Batallón del Martirio de Al Qaeda podrían estrellar un avión cargado con explosivos de alto potencial (C-4 y semtex) en el Pentágono, en el cuartel general de la CIA o en la Casa Blanca», indicaba el informe elaborado durante el mandato de Bill Clinton.

Este documento se refería a los secuestros suicidas de aviones como uno de las varios posibles contraataques de Al Qaeda al bombardeo norteamericano contra sus bases en Afganistán, en 1998.

Volvió el mullah Omar y se enciende Afganistán

El mullah Omar, líder espiritual de los talibanes, reapareció ayer desde las páginas de un diario árabe, profiriendo amenazas contra Estados Unidos y confirmando que el saudita Osama Ben Laden «aún está vivo».

«La guerra en Afganistán no terminó, sino que acaba de comenzar y su fuego llegará a la Casa Blanca, que es el centro de la injusticia y la tiranía», dijo Omar.

El mullah Omar, quien encabezó el régimen talibán en Kabul, amenazó a través del diario árabe internacional Asharq al-Awsat, con que «el fuego de la guerra en Afganistán llegará a la Casa Blanca» y confirma que el líder de Al Qaeda «aún está vivo».

Por otra parte, numerosos combatientes talibanes murieron ayer en una nueva ofensiva lanzada por la fuerza internacional en el sudeste afgano, afirmó el comandante británico de la coalición que ocupa este país.

La nueva operación, bautizada «Cóndor», se está desarrollando «contra las fuerzas de Al Qaeda», añadió el vocero. «Puedo confirmar que la coalición ha entrado en contacto con el enemigo y que algunas personas (enemigas) resultaron muertas», dijo Roger Lane, comandante de la marina británica, hablando con los corresponsales en la base aéreas de Bagram, al norte de Kabul.

Bombardeados por error

En tanto, ayer también se informó que helicópteros de combate estadounidenses atacaron por error la fiesta de una boda en el oeste de Afganistán, causando al menos diez muertos y varios heridos, informó ayer un portavoz del gobierno de la provincia de Khost. Al parecer, los disparos al aire efectuados en la noche de ayer (local) en la aldea de Buljel por los asistentes a la fiesta como manifestación de júbilo fueron interpretados erróneamente como un ataque y respondidos por los helicópteros norteamericanos, según la agencia de noticias AIP.


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