Boca hizo un gran negocio en Ecuador

Le ganó al Emelec y ya es puntero.



BUENOS AIRES (DyN) – Está bien, cualquier partido de fútbol debe comenzar a analizarse desde su resultado y no hay forma decente de imaginarlo de otra manera.

Ahora bien, el poner en primer término el resultado no puede significar que se postergue lo que fue el desarrollo del juego, porque es ésto último, el desarrollo del juego, lo que permite mensurar con alguna probabilidad de acierto el perfil y las posibilidades de un equipo.

Boca trae tres puntos de Ecuador, un caso de necesidad y urgencia luego de que se le cayeran dos en la “Bombonera” ante Santiago Wanderers, pero los trae al cabo de una producción más que decepcionante, alarmante.

Si se titula “Paso adelante”, “Gana afuera”, “Boca se trajo tres de oro” o “!Grande Boca!”, como ha ocurrido, se está tapando el bosque con un árbol.

El nudo de la cuestión es que Boca estuvo a punto de perder con un equipo de nivel Primera C de la Argentina, que hasta por su camiseta se parece a General Lamadrid.

Un equipo que tiene un centrodelantero, nuestro conocido Pájaro Juárez, con tales adiposidades que hacen pensar si esos muchachos no se alimentaran en la concentración a base de frijoles fritos y tocino.

Boca no ganó por méritos propios sino que muy por el contrario, ganó a pesar suyo. Emelec se ganó solo, con dos imperdonables torpezas sobre el final: un jugador que, de puro bruto, saltó en su área ante un centro intrascendetente y puso la mano; y otro que le sacó la pelota de las manos a su propio arquero (que jugó al oficio mudo) dejándolo en Pampa y la vía.

La sensación es que, de no mediar semejantes desatinos del rival, Boca podía jugar algunas horas más sin quebrar el cero, esa misma sensación que dejó el partido con San Lorenzo, parecida a la del domingo pasado frente a Gimnasia (por más que un solitario acierto ya muy cerca del cierre haya permitido arribar al empate).

Y que no se esgrima como excusa el ajetreado viaje, porque la pobreza del oponente desautoriza cualquier justificativo. En condiciones normales, un equipo argentino de alta competencia tiene que ganarle a Emelec por más que viaje en ómnibus desde Buenos Aires a Guayaquil y llegue un cuarto de hora antes del partido.

¿Somos o nos hacemos?

Bracamonte no lo puede creer

BUENOS AIRES (DyN) – El delantero Héctor Bracamonte, autor del segundo gol en la victoria que Boca Júniors consiguió por 2 a 1 como visitante de Emelec, comentó que “fue una alegría muy linda, así que no sabía qué hacer”.

Recordó Bracamonte que “era increíble porque salté ahí, con el arquero, le erró el manotazo y la cabeceé, pegó en el defensor, entró y dije “entró”. No lo podía creer”.

Al señalársele que su decisivo aporte en los quince minutos que jugó pueden significar que Oscar Tabárez lo tenga ahora más en cuenta, el delantero de 1,91 metro de estatura apuntó que “yo estoy tranquilo, trabajando, y gracias a Dios se me dio en este partido. Espero seguir así y mejorar más todavía”.


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