Boca: tiempos difíciles

Los conflictos limaron el crédito de Falcioni y “despertaron” a Bianchi.



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El Virrey y el mito en juego.

Un día Julio Falcioni renunció. Fue el 15 de febrero, después de un mal empate ante el ignoto Zamora de Venezuela, por la Copa Libertadores. Dicen que se peleó con Juan Román Riquelme y que tomó la decisión de irse de Boca. Al final, lo convencieron y se quedó, pero desde ese momento, las diferencias entre el “10” y el entrenador fueron explícitas. La salida de Riquelme, en julio, tras la final de la Libertadores perdida ante Corinthians, en Brasil, lejos de descomprimir la situación, la empeoró, sobre todo por las intervenciones de Román desde afuera. Los números del ciclo de Julio Falcioni hasta la ida de Riquelme fueron muy buenos: disputó 76 partidos oficiales, de los cuales ganó 37, empató 28 y perdió 11, con 104 goles a favor y 62 en contra, incluido el título del Apertura 2011, ganado de manera invicta. Al final, Falcioni dirigió a Boca 99 partidos: ganó 47, empato 37 y perdió tan sólo 15. Pero tan buenos números no salvaron al DT de un final anunciado. Falcioni no pudo recuperar la adhesión que tuvo en los jugadores en el Apertura 2011. El técnico supo edificar una estructura que funcionaba a su medida, incluso sin Riquelme, quien durante la primera mitad e la temporada jugó poco por las lesiones, y los futbolistas le respondían al pie de la letra en las planificaciones, en la forma de jugar. Boca sumó la misma cantidad de puntos en el Clausura y en el Inicial: 33. En el primero terminó cuarto, a cinco del campeón Arsenal, y en el segundo, sexto y a ocho de Vélez. El juego de Boca fue durante toda la segunda parte del año fue deslucido, aburrido e inconexo. La obtención de la Copa Argentina pasó inadvertida para (casi) todos. El enfrentamiento ya era evidente e insalvable. Pero necesitó Angelici que lo insultara (casi) toda La Bombonera, a él y a Falcioni, para entender que su técnico era insostenible. Entonces, apareció Carlos Bianchi, el mito de la siesta eterna y toda la parafernalia que despierta el Virrey. Se supone que su sola presencia devolverá a Boca al lugar que el propio Bianchi lo dejó, pero para eso tendrá que trabajar mucho. Él lo sabe, ¿y los demás?


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