Bocca, romance y ovación en la noche neuquina

5.000 personas colmaron el Ruca Che para verlo. El espectáculo formó parte de su gira de despedida.



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Julio Bocca en el aire, como en gran parte de la noche, mostrando toda su plasticidad y talento interpretativo. La gente lo ovacionó durante 10 minutos seguidos.

NEUQUEN (AN).- Más que despedirse, Julio Bocca pareció homenajear a sus admiradores neuquinos y rionegrinos, que colmaron anoche el estadio “Ruca Che” para seguir extasiados el repaso que hizo el destacado bailarín sobre lo más destacado de su repertorio clásico y moderno.

La actuación de Bocca en Neuquén fue seguida por un público muy variado, que demostró la gran convocatoria de quien es sin dudas uno de los bailarines más importantes del siglo XX en Argentina y el mundo, que sobrepasa al público tradicional del ballet. Tanto así que debió salir a saludar dos veces tras su espectáculo, mientras el público lo ovacionaba de pie durante 10 minutos en forma ininterrumpida.

Apenas terminaba de acomodarse el público en el estadio cuando llegó la primera sorpresa: con puntualidad casi inglesa, a las 21:05, Julio Bocca y el ballet pidieron un minuto de silencio por la muerte del maestro Carlos Fuentealba. Los cerca de 5.000 asistentes al estadio adhirieron.

Bocca realizó su primera aparición junto a la bailarina principal Cecilia Figueredo, para interpretar varios fragmentos de piezas clásicas.

Luego, llegó el turno para los 12 bailarines del Ballet Argentino, la compañía que fundó hace más de 15 años Bocca junto con Figueredo. El grupo estuvo aproximada

mente unos 15 minutos en escena, sin Bocca, realizando coreografías modernas, con música clásica.

Acto seguido, volvió a escena el protagonista de la noche junto a su primera bailarina, también con coreografías modernas. Aquí estuvo uno de los puntos más altos del espectáculo, con una escenificación de la conquista de la mujer por parte del hombre, de gran belleza y fuerza erótica.

Enseguida, el Ballet Argentino se formó en parejas e interpretó grandes canciones populares de los años '50 y '60, como por ejemplo “Extraños en la noche” de Frank Sinatra, uno de los actos más aplaudidos. El cuadro finalizó con Julio Bocca y Figueredo bailando “A mí manera”, pri

mero en solitario y luego con el resto del ballet .

La ultima parte del espectáculo incluyó una interpretación del “Ave María” con una primera parte moderna, con elementos de música ' tecno', y otra con una interpretación clásica, con Bocca en el rol de Cristo y Figueredo en el rol de la Virgen María. Mediante la danza, representaron la vida de Cristo, desde su salida del vientre materno hasta la crucifixión y posterior resurrección.

Toda la función se realizó en un escenario austero, hecho de telas negras y con un gran juego de la luz blanca y otra azulada, que creaban los distintos climas, con aparición de otros colores en momentos muy particulares.

La presentación en Neuquén forma parte de su “Ultimo Tour. Gracias”, forma en que el eximio bailarín decidió despedirse de su público argentino y del exterior , incluyendo ciudades del país, América Latina y Europa.


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