Brasil: Dilma cada vez más débil y aislada

Se complica el ajuste y su imagen cae en picada.

Por Redacción

AP

BRASILIA (DPA) – La Cámara de Diputados de Brasil aprobó en la madrugada de ayer con el aval de legisladores oficialistas, una medida que eleva los salarios de los funcionarios de la Abogacía General de la Unión (AGU), lo que representa una dura derrota al gobierno de Dilma Rousseff, que lucha por reducir gastos públicos. El nuevo revés parlamentario ocurre en uno de los peores momentos de imagen de la presidenta, lo que se tradujo en una nueva devaluación del real, ante la incertidumbre del futuro económico del país.

Se trata de una enmienda constitucional que vincula los sueldos de abogados públicos y comisarios de la policía a la remuneración que reciben los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), que es de 33.700 reales (unos 9.900 dólares) mensuales.

El gobierno hizo denodados esfuerzos para evitar la aprobación del Proyecto de Enmienda Constitucional (PEC) 443/09, que tendrá un impacto de 2.450 millones de reales (unos 720,5 millones de dólares) en las arcas públicas, según el ministro de Planificación, Nelson Barbosa.

La medida avanzó en la Cámara Baja con 445 votos a favor y 16 en contra. Esto significa que incluso legisladores del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff votaron en su mayoría a favor de la medida. Una pésima señal de que ni siquiera el partido de la mandataria acompaña la política económica con la que el gobierno intenta sacar a la economía del pozo. Datos divulgados por el diario “Folha de Sao Paulo” reflejan el nivel de “infidelidad” de los partidos oficialistas. En teoría, la base de apoyo de Rousseff está integrada por 21 partidos, que ostenta, en conjunto, 364 del total de 513 escaños de la Cámara Baja.

La votación fue el primer punto de la llamada “agenda bomba” que el Congreso prevé imponer al Ejecutivo. Prevé la aprobación de varias medidas de boicot a la política de austeridad propuesta por el ministro de Hacienda, Joaquim Levy

Debido a la imposibilidad, ya manifestada por el gobierno, de llevar adelante esta enmienda, la presidenta deberá vetarla, algo que la coloca en contra de la población en momentos en que la rechazan el 71% de los electores y la avalan únicamente el 8%, según un sondeo divulgado ayer .

El aislamiento del gobierno central en el Congreso es tal, que el Ejecutivo ni siquiera logró aprobar, el martes, una propuesta para aplazar la votación, donde incluso el PT no acompañó a la Presidencia.

Además, el gobierno de Rousseff tuvo otra mala noticia: el anuncio del Partido Democrático Laborista (PDT) de romper con la coalición oficialista. “Estamos tomándonos un tiempo para discutir la relación (con el gobierno). Mantuvimos esta bancada pero el gobierno no muestra sensibilidad”, dijo el diputado del PDT, Jovair Arantes.

La presidenta brasileña no logra remontar su imagen, mientras los legisladores avanzan en la “agenda bomba” contra el plan de ajuste.


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