Brasil: respaldo a la investigación en el Senado

Los legisladores de la oposición anunciaron que ya tendrían los votos necesarios para formar la comisión investigadora sobre hechos de corrupción que implican a aliados de Cardoso.





Brasilia (EFE).- La confesión de dos importantes líderes de la bancada oficialista de Brasil de que violaron el sistema de votación secreta del Senado aumentó ayer el respaldo político a la creación de una comisión que investigue hechos de corrupción, a la que el gobierno se opone.

Dos días después de que el ex líder de la bancada oficialista en el Senado, José Roberto Arruda, reconociera que tuvo en sus manos la lista de los votos dados por sus colegas en una votación secreta de junio pasado, el entonces presidente del Congreso, Antonio Carlos Magalhaes, admitió que también tuvo acceso a dicha lista.

La admisión del escándalo llevó a varios parlamentarios oficialistas a apoyar la iniciativa de la oposición de que sea una comisión especial la que investigue todas esas denuncias.

La oposición brasileña dijo ayer que logró ayer los votos que necesitaba en el Congreso para la creación de la comisión El proyecto ya había sido aprobado en el Senado y ayer logró el respaldo de 172 diputados, uno más de lo que indica la legislación.

Pero, los líderes opositores en el Parlamento no festejaron demasiado la firma de los últimos cuatro diputados que firmaron el proyecto, todos ellos disidentes de la coalición oficialista. El jefe del izquierdista Partido de los Trabajadores, Walter Pinheiro, dijo que «estamos atento a las maniobras del gobierno para que algunos de los que ya firmaron ahora se arrepientan».

La creación de la Comisión Parlamentaria Investigadora, para la cual son necesarias las firmas de apoyo de 171 de los 513 diputados federales y 27 de los 81 senadores del país, es una exigencia hecha de la oposición desde hace casi tres meses.

La resistencia del gobierno al surgimiento de la comisión, que según los oficialistas puede agravar las actuales crisis política y económica del país, había impedido al PT reunir el número mínimo de firmas, pero el escándalo generado por la violación del sistema de votación secreta del Senado favoreció la iniciativa opositora.

«Ante la intensa presión de la opinión pública consulté mis electores y decidí apoyar la comisión», dijo hoy el diputado Luiz Antonio de Medeiros, hasta hace días un férreo aliado del Gobierno.

En su esfuerzo para impedir la creación de la comisión, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, llegó a decir que la iniciativa tan sólo buscaba favorecer los intereses electorales de la oposición de cara a las elecciones generales del próximo año. Pero la confesión de dos senadores de que violaron el sistema secreto de votación del Senado para conocer los votos de sus colegas significó un revés para el oficialismo.

Además de investigar a Arruda y Magalhaes, la comisión defendida por la oposición también tiene como blanco de sus indagaciones al actual presidente del Congreso, Jader Barbalho, contra quien todos los días surgen denuncias de corrupción.

Las investigaciones afecta al gobierno debido a que los tres senadores son líderes de las tres mayores fuerzas que sustentan a Cardoso desde 1995.

«Fernandinho» llegó y teme por su vida

BRASILIA y RIO DE JANEIRO (ANSA) – Fernandinho Beira-Mar, considerado el narcotraficante más poderoso de América del Sur, «tiene miedo de ser muerto en Brasil y por eso no quiere revelar en un juicio quienes son los políticos, empresarios y policías (brasileños) envueltos en el tráfico de drogas».

Así lo aseguró ayer el secretario de Seguridad Pública del estado de Río de Janeiro, coronel Josías Quintal, donde Luiz Fernando Da Costa, más conocido como Fernandinho Beira-Mar, montó hace doce años su primera base de operaciones. En forma coincidente, la secretaria nacional de Justicia, Elizabeth Sussekind, resumió que el narcotraficante «está en una situación de alto riesgo».

El coronel Quintal dijo a la radio Jovem Pan que, «a su pedido, yo conversé con él en Colombia, de manera informal y durante una hora, y me hizo muchas revelaciones sobre políticos envueltos en el narcotráfico, empresarios ligados al lavado de dinero, policías…No voy a dar ningún nombre hasta realizar todas las investigaciones».

Beira-Mar, de 33 años, desembarcó ayer a la mañana en Brasilia, a bordo del avión de la Fuerza Aérea que lo trajo desde Colombia, donde había sido expulsado con el argumento de que no tenía los documentos en regla.

La decisión de las autoridades colombianas permitió eludir el trámite de extradición, que habría demorado al menos seis meses.

Las revelaciones de Fernandinho Beira-Mar durante su detención en Colombia ya tuvieron repercusión en Brasil.

Para el diputado Wanderley Martins, del Partido Socialista de Brasil, una fuerza de centroizquierda, «hay que tener mucho cuidado con lo que dice Beira-Mar porque a él le gusta tomar represalias contra sus enemigos». Martins, diputado por Río de Janeiro, fue vinculado en su momento con el narcotraficante y una foto lo mostró junto a Beira-Mar durante un acto en una favela (barrio carenciado) carioca durante la campaña para las elecciones de 1998.

Bajo fuertes medidas de seguridad y provisto de un chaleco anti balas, Beira-Mar fue presentado a los periodistas, pero no quiso contestar ninguna pregunta.

Por la tarde, Beira-Mar fue examinado por el médico de la Policía Federal, Hildiberto Vitoriano, a causa de una herida de bala en el hombro que le impide mover el brazo.

El narcotraficante quedó internado en el Hospital de las Fuerzas Armadas de Brasilia, donde hoy será intervenido quirúrgicamente para aliviar la herida, que recibió cuando fue capturado el sábado por el Ejército de Colombia en el sur de ese país, durante un tiroteo con los militares que lo perseguían.

Magalhaes admite irregularidades

Dos días después de que el ex líder de la bancada oficialista en el Senado, José Roberto Arruda, reconociera que tuvo en sus manos la lista de los votos dados por sus colegas en una votación secreta de junio pasado, el presidente del Congreso en la época, Antonio Carlos Magalhaes, tuvo que admitir ayer que también tuvo acceso a dicho detalle.

Ante las declaraciones de Magalhaes, varios parlamentarios oficialistas resolvieron apoyar la iniciativa de la oposición para que comiencen a investigarse las denuncias de corrupción. El Congreso ha estado prácticamente paralizado desde febrero, cuando el propio Magalhaes, un ex aliado de Cardoso, comenzó con las denuncias


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