Bronca y dolor a un año de la tragedia de Sol

El obispo de Bariloche, Fernando Maletti, ofició una misa en el lugar




José Mellado

En el lugar de la tragedia, donde se realizó una emotiva ceremonia, están plantados 22 olmos en conmemoración de las víctimas.

INGENIERO JACOBACCI (AJ).- Muestras de un dolor enorme. Rostros apesadumbrados que denotaban la gran pena ante el familiar o el amigo perdido. Y bronca. Mucha bronca porque a un año del accidente del avión de Sol, los familiares de las víctimas no encuentran respuestas convincentes que les digan qué pasó realmente el 18 de mayo de 2011 en la fría noche en el paraje Caltrauna. Es que a un año de la tragedia aérea que conmovió al país, lo que más anhelan es despedir en paz a sus seres queridos, cosa que hasta ahora no han podido.

Cerca del mediodía, familiares de las víctimas fueron llegando desde Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Buenos Aires, Neuquén y de distintas ciudades del Alto Valle rionegrino hasta el gimnasio municipal de Los Menucos, donde los esperaba la intendente Mabel Yauhar. También llegaron miembros de la asociación civil de las víctimas del accidente de LAPA. Otros fueron directamente al lugar del accidente. Luego del almuerzo ofrecido por el municipio, una caravana de vehículos se trasladó por la ruta Provincial 8 a la zona de la tragedia.

Unidos en el dolor, padres, esposas, hijos, tíos y amigos de las veintidós personas del vuelo 5428 de la aerolínea Sol, llegaron ayer al Cerro Negro, ubicado a unos 35 kilómetros del sur de Los Menucos para rendir un sentido homenaje a las víctimas.

Abrazados y con lágrimas en los ojos comenzaron a recorrer el lugar minutos antes de las tres de la tarde. Caminaban de un lado hacia otro recorriendo cada rincón del lugar donde se estrelló el avión, que aún conserva en su escasa vegetación rastros de la tragedia. Sus miradas intercambiaban bruscamente el marrón del suelo con el celeste del cielo, como buscando en estos extremos las respuestas que todavía no encuentran en la Justicia, en la empresa aérea ni en ningún organismo competente.

El obispo de Bariloche, Fernando Maletti, ofició una emotiva misa en la que se pidió por el eterno descanso de las víctimas y para se haga todo lo humanamente posible a fin de que se pueda llegar desde la investigación al esclarecimiento del hecho para consuelo de los familiares y amigos de las víctimas y también para el resto de la sociedad.

Cuando el sol comenzaba a esconderse detrás de los cerros y el frío se intensificaba los vehículos emprendieron el regreso hacia Los Menucos. La polvareda en la ruta de ripio marcó el fin de una jornada muy emotiva, que dejó sensaciones encontradas y la incógnita de saber lo antes posible que fue lo que realmente pasó cerca de las 21 del 18 de mayo de 2011 con el avión de Sol que intentaba unir Neuquén con Comodoro Rivadavia.


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