Buenos indicadores de desocupación

La encuesta permanente de hogares (EPH) dio cuenta de que en Neuquén-Plottier la desocupación fue del 5% y en Viedma-Carmen de Patagones, del 2%. Otra encuesta, la anual de hogares urbanos (EAHU), relevó en idéntico lapso el 7,4% para Neuquén y el 6% para Río Negro.

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Anticipos oficiales sobre el último trimestre del 2011 en río negro y neuquén

Carlos Tomada, ministro de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (Mteyss), auguró el 30 de agosto de 2010 que la tasa de desempleo seguiría bajando debido a que la economía nacional generaría los puestos de trabajo suficientes para que la tasa de desempleo disminuyera del 7,9 al 6,5% de la población activa en diciembre del 2011, “que para el país es casi pleno empleo”, vaticinó. Simultáneamente, aseveró que entre el 2003 y el 2009 se crearon 580.000 puestos anuales, en promedio, pese al declive registrado en el 2009 como consecuencia de la crisis internacional. “Hubo una decisión presidencial muy clara de que la crisis se combatía no permitiendo que el mercado efectuara despidos sino, al contrario, preservando los puestos y éste es el resultado”, dijo entonces Tomada. Además, habló reiteradamente del “cambio sustantivo en lo que es el ‘piso’ de protección social”, como consecuencia de la asignación universal por hijo y las jubilaciones anticipada y por moratoria. “Siempre en las salidas de las crisis la economía crece más que el empleo, pero nunca éste se recuperó tan rápido”, explicó Tomada. A fines de agosto del 2010 incluso publicitó que “este modelo de producción y de fortalecimiento del mercado interno garantiza seguir generando trabajo”. Durante su prolongada gestión Tomada se manifestó optimista, primero como ministro de Néstor Carlos Kirchner y después –hasta ahora– de Cristina Fernández de Kirchner. El 8 de enero de 2004 consideró “irreversible” una tendencia “al crecimiento del empleo y a la baja de los índices de desempleo”. Por “expresas directivas” de Néstor Kirchner, el ministro transmitió que “la mayoría de los contratos de trabajo” comenzaba a ser por “tiempo indeterminado”, lo que demostraba entonces “el comienzo de la mejora de la cantidad y la calidad del empleo”, de acuerdo con las expectativas empresarias y “el fuerte crecimiento del Producto Bruto Interno” (PBI), cuyas proyecciones eran superiores al 6%, lo que significaría un “piso” del 4% en la generación de puestos. Por otra parte, la elasticidad empleo-PBI era más alta que la de la década del 90, todo “un cambio en el patrón creciente de la economía”. Tomada estuvo en París en septiembre pasado, en una reunión con colegas del G20 (Grupo de los 20), en el que se encuentran Estados Unidos, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Japón, Canadá, Rusia (países integrantes del G8), Argentina, Australia, Brasil, China, India, Indonesia, México, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur y Turquía (las economías más emergentes), en tanto la Unión Europea como conjunto está representada por el presidente de turno. Desde que se reunió por primera vez en Berlín, el 15 de diciembre de 1999, funcionó como un foro de cooperación que se fue ampliando y desde sedes rotatorias una vez al año –con alguna excepción– debatió informes y análisis. En el encuentro Tomada aludió a la necesidad de “volver a poner el acento en la economía real, en la producción y el trabajo. ¿No son acaso el trabajo, los salarios y la protección social lo que vincula la estrategia macroeconómica con la vida cotidiana de todos y todas?”. Con los representantes de Brasil y Sudáfrica insistió en “la necesidad de darle al empleo el nivel que merece dentro de las discusiones del G20”. Cristina Kirchner aspira a completar su segundo mandato con “pleno empleo”, algo que consideraría uno de los mayores logros. Entre sus colaboradores más cercanos imaginaron que si la tasa de desocupación disminuyera el 0,5% anual se llegaría al 2015 con el 5%, nivel considerado internacionalmente como un estándar de plena ocupación o empleo. El resto es “desempleo friccional”, causado por los trabajadores que cambian de un empleo a otro en oportunidad del relevamiento. Al retomar su actividad oficial, tras la licencia que tomó por su operación de tiroides, la presidenta admitió el 28 de enero pasado que el día anterior había escuchado a Amado Boudou, vicepresidente en ejercicio en ese momento del Poder Ejecutivo Nacional, y a Hernán Lorenzino, ministro de Economía y Finanzas Públicas, reconocer que durante el 2011 había habido un crecimiento del 9,2%. “Pero no es cualquier crecimiento sino con inclusión social –machacó la mandataria–. Se llega por obras como las que anunciamos hoy” (cloacas, caminos y televisión digital). No conforme, agregó que dicho 9,2% “se compadece también con el número de desocupación que se dará a conocer próximamente y que va a ser, para el último trimestre del 2011, del 6,7%” (como el del mismo lapso del 2010 se difundió en abril del 2011, probablemente otro tanto sucedería este año). Y agregó que “por primera vez perforamos el piso del 7%; la marca más chica que habíamos tenido era del 7,2%, que era el anterior trimestre, y siempre en el último trimestre es un poco más bajo porque es estacional, pero nunca pensamos que iba a ser medio punto respecto del mes anterior y un 0,6% desde el 7,3% que presentaba entre octubre y diciembre del 2010”. La primera mandataria no desaprovechó la ocasión para evocar que en el 2003 el país estuvo “asolado por el 25% de desocupación, a punto de desintegrarse sus instituciones”, y pareció convencida de que a la actual situación “no se llegó mágicamente” sino “haciendo obras que demuestran, primero, el crecimiento de la inversión, porque con el consumo que hubo, con la generación de empleo, es evidente que si la industria está usando la misma capacidad instalada es porque ha habido una gran inversión privada”. También subrayó que en estos años se generaron más de 5 millones de empleos y hubo convenciones colectivas “como nunca”. La poco conocida Encuesta anual de hogares urbanos (EAHU), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), pretende reflejar qué sucedió con toda la población urbana de las provincias. Es una extensión de la encuesta permanente de hogares (EPH) centrada en viviendas particulares de localidades de 2.000 habitantes o más, no comprendidas en la EPH. En el tercer trimestre del 2010 –se informó el 2 del actual– mostró las siguientes variaciones interanuales respecto de idéntico lapso del 2010: en la tasa de actividad, el 45,1% (+ 0,4%); en la de empleo, el 41,9% (+ 0,5%), y en la de desocupación, el 7% (- 0,4%) menos. Volviendo a la EPH, la tasa de desocupación en Argentina pasó del 5,8% a comienzos de los 90 a aproximadamente el 9% al final de esa década y desde entonces siguió en alza hasta un “pico” cercano al mencionado 25%. Cerca de Tomada –que acompaña a los Kirchner desde el 2003– argumentaron que, a diferencia de los primeros años del modelo K, la reducción del desempleo y la creación de puestos ahora es menos sensible a la expansión de la actividad. La elasticidad empleo-producto –registra en qué porcentaje sube la ocupación por cada punto de aumento del Producto Bruto Interno (PBI)– entre el 2004 y el 2007 exhibió un promedio anual del 0,32%, con momentos de hasta el 0,70%. Con excepción del 2009 –cuando el impacto de la crisis mundial provocó anomalías en el PBI de Argentina–, en el trienio 2008-2011 la consignada elasticidad cayó a sólo el 0,07%. Para la cartera laboral, la desaceleración en la creación de puestos es habitual a medida que la economía se acerca al pleno empleo. Incorporar trabajadores ya no resulta tan fácil porque para algunos puestos escasean los postulantes. Por eso se insistió en que el gobierno debería actuar sobre la informalidad, para que más personas trabajen “en blanco” y llegar al 2015 con una reducción del 10% en la misma , desde el no tan lejano 34,3%. Los “bolsones” de informalidad se encuentran entre trabajadores del servicio doméstico y rurales, para los cuales el Poder Ejecutivo Nacional consiguió que el Legislativo aprobara leyes específicas antes de la finalización del 2011. Guillermo Alonso Navone, subsecretario de Fiscalización del Trabajo y la Seguridad Social, documentó que “el mayor porcentaje de empleo no registrado” en lo que va del año se verificó en comercios de indumentaria, bares y restaurantes, con índices de informalidad similares a los del 2011. Sostuvo que esas prácticas son “inadmisibles”, cuando se prorrogó hasta fines de este año “la norma que prevé una reducción del 50% de las contribuciones patronales durante 12 meses y, luego, otro 25% en el segundo año de las nuevas relaciones laborales que se generen”. El Mteyss inspeccionó en todo el país, el año pasado, 68.000 comercios, relevó a 150.000 trabajadores y detectó el 28% de informalidad; esta proporción trepó al 32% en casi 12.000 establecimientos gastronómicos. “Desde el comienzo de la gestión del ministro Tomada se actúa en forma incesante para rechazar la inaceptable conducta de no inscribir a los trabajadores, negándoles así todos sus derechos laborales –advirtió Alonso Navone–. La cantidad de empleados no registrados disminuyó el 30%, pero como todavía falta continuaremos con estas acciones y la presencia oficial en todo el territorio”. Los alcances de la ley 26476 de promoción y protección del empleo registrado fueron destacados por Alonso Navone, quien argumentó que “es toda una falacia decir que contratar un empleado ‘en blanco’ es caro; por el contrario, es muy caro no registrarlo por los elevados costos que implican los juicios por accidentes y despidos”.

Miguel Ángel Fuks miguelangelfuks@yahoo.com.ar


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