Burlaron la muerte, pero no el hambre





MANILA.- Consiguieron escapar de la muerte pero sus problemas apenas comienzan: las víctimas del tifón “Haiyan” en Filipinas han perdido a seres queridos pero también sus posesiones y ahora se enfrentan al hambre y las enfermedades. Cuando Andrew Pomida baja de un avión militar en la capital, Manila, lleva puesta una camiseta sin mangas, pantalones cortos y chancletas, todo prestado. El objetivo de este maestro y padre de familia de 36 años de Leyte, la zona más afectada por el tifón, es llevar de vuelta a casa alimentos, medicinas y otros suministros. Pomida relata que él y sus hijos sobrevivieron a una ola procedente del mar que parecía un tsunami atándose con una cuerda a un poste y trepando al segundo piso de su casa en la ciudad de Tacloban, la capital de Leyte. Nueve de sus familiares murieron en el que ya es considerado uno de los peores tifones de la historia. Mientras las autoridades, las organizaciones de ayuda y grupos voluntarios realizan un enorme esfuerzo para asistir a las víctimas, la destrucción causada por “Haiyan” está agotando los recursos con más de cuatro millones de afectados. Los equipos de rescate están enfrentando numerosos problemas logísticos porque el tifón dejó las carreteras intransitables, decenas de aeropuertos dañados y la electricidad y telecomunicaciones cortadas. Michael Francisco, un soldador de 36 años, dijo que solamente planea estar una noche en Manila para comprar alimentos, medicinas, leche y linternas antes de volver a Tacloban a buscar a su hija de diez años y a su hermana. “Mi hija vive con su tía en un distrito diferente del mío y no hemos sido capaces de comunicarnos con ellas”, relata tras llegar con otros 30 hombres. “Estaba todo inundado y había muchos postes eléctricos caídos”. Francisco explicó que se están multiplicando los saqueos porque la gente tiene hambre. Hasta el momento las autoridades han confirmado la muerte de 552 personas, pero funcionarios y organizaciones de ayuda creen que hay miles de muertos. “La muerte está en todas partes”. (DPA)


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