Bush y Fox sellan una “alianza para la prosperidad”

Aunque no hubo acuerdos concretos, la primera reunión entre los presidentes de EE. UU. y México reveló las intenciones de la superpotencia de privilegiar a su vecino latinoamericano como interlocutor en el continente. Entre los temas donde hubo acercamientos figuran los migratorios, el narcotráfico, conflictos laborales y el comercial. El clima fue cordial y distendido, aspecto que destacaron ambas delegaciones, que anuncian una “nueva era” en las relaciones.



San Cristóbal, México - Con una “alianza por la prosperidad” de sus pueblos, el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su par mexicano, Vicente Fox, sellaron ayer su primera cumbre presidencial en la localidad mexicana de San Cristóbal.

Los presidentes concluyeron la primera reunión sin acuerdos espectaculares, opacada además por las noticias de un ataque norteameriano contra blancos iraquíes.

Pero como sus propios gobiernos habían anticipado, el encuentro llamó sin embargo la atención por su tono cálido, relajado y hasta bromista .

Básicamente, México y Estados Unidos acordaron estrechar los vínculos bilaterales en cuestiones como migración y narcotráfico y trabajar en conjunto en temas hemisféricos, como el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), prevista para el 2005.

“Damos la bienvenida a un nuevo día en la relación entre Estados Unidos y México”, dijo Bush , al término de su primera visita internacional desde que tomó posesión, el 20 de enero.

Fox indicó, por su parte, que la cita permitió acordar una serie de “principios y valores” comunes y que el encuentro es un “punto de partida muy alentador para inaugurar una nueva era de prosperidad” para los dos países.

En los jardines del rancho de Fox en San Cristóbal, unos 400 kilómetros al norte de la capital mexicana, Bush elogió el “liderazgo” de Fox a favor de la extradición de los capos del narcotráfico, aprobada recientemente por la Corte Suprema mexicana, y afirmó que transmitirá esta impresión al Congreso de su país, encargado de evaluar la lucha antidrogas por medio del polémico proceso de “certificación”.

El encuentro, que se da al inicio del mandato de ambos presidentes, es también el primero del nuevo escenario político mexicano, tras la derrota del Partido Revolucionario Institucional (PRI) después de 71 años en el poder.

En la declaración final, titulada “Hacia una prosperidad compartida”, México y Estados Unidos expresaron que comienza una nueva etapa. “Deseamos dejar atrás las limitaciones del pasado y aprovechar con audacia esta oportunidad inédita”, indicaron.

Por la mañana Bush había sido recibido en el aeropuerto de la ciudad mexicana de León, a unos 30 kilómetros de San Cristóbal, por el mandatario mexicano, a quien saludó en español. Tras visitar a la madre de Fox, se trasladaron al rancho para las conversaciones bilaterales.

Más de 1.200 efectivos fueron desplegados para garantizar la seguridad del encuentro, que se realizó bajo el lema “Prosperando Juntos”, sobre temas como narcotráfico, migración ilegal, comercio y energía.

México y Estados Unidos comparten 3.200 kilómetros de frontera y están vinculados desde 1994 por el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte, que ha convertido al país azteca en el segundo mayor socio comercial de Washington.

Según las estimaciones, en diez años México podría saltar al primer lugar de intercambio con Estados Unidos. Fox aspira a que en el futuro el TLC se convierta también en una zona de libre tránsito de personas, algo que no cuenta con el respaldo de Estados Unidos y Canadá.

Antes de la cita de San Cristóbal, el presidente mexicano había sugerido la posibilidad de negociar una amnistía para los indocumentados mexicanos que se encuentran en Estados Unidos, pero la oficina de Bush desechó esta propuesta.

En San Cristóbal se acordó iniciar negociaciones formales a nivel ministerial para lograr un “esquema ordenado de flujos migratorios”, así como constituir un grupo de trabajo para buscar maneras de mejorar la calidad de vida en la frontera.

La “cumbre de los vaqueros”, como fue llamada por la prensa mexicana por la afición de los dos presidentes a las botas rancheras, no contó con uno de los ingredientes más esperados: el momento en que Fox y Bush iban a cabalgar juntos por el rancho.

En vísperas de la cita se eliminó esta actividad de la agenda por razones de seguridad. No obstante, ambos pusieron el toque informal cuando se despojaron del saco y la corbata poco después de llegar al rancho, durante un recorrido por la hacienda de Fox.

El ex gobernador de Texas, poco experimentado en viajes al exterior, conoce a Fox de anteriores encuentros realizados cuando ambos eran gobernadores o cuando Bush competía por la presidencia y Fox ya era mandatario electo, en agosto pasado. (DPA/Reuters)

Sin corbata y con saludo español

Iba a ser una cita informal y los trajes oscuros que vestían eran inadecuados para el contexto campestre. Así que George W. Bush, y Vicente Fox, se quitaron el saco y la corbata.

Bush fue recibido por Fox en el aeropuerto del Bajío, a unos 30 kilómetros del rancho, y se trasladó en una camioneta negra hasta la residencia

Los dos presidentes hablaron en el idioma natal del otro. “Muchísimas gracias, amigo presidente de México. Su recepción tan cálida refleja la gran amistad entre nuestros pueblos. Me hace sentir en familia”, dijo Bush en español. “Siempre, siempre será bienvenido a esta su casa”, dijo Fox, antes de agregar en inglés: “Quiero que sepa que lo consideramos un amigo de México, un amigo de los mexicanos y un amigo mío”.


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