Cabos sueltos en las campañas

El MPN todavía no define cómo será la lista de postulantes a diputados. Quiroga es el candidato del kirchnerismo, pero tiene frentes abiertos.



La influencia que ejercerá Jorge Sobisch en la Legislatura es un tema que la dirigencia del Movimiento Popular Neuquino (MPN) sigue sin resolver y esquivará por un tiempo más. “Es el cabo suelto que quedó de la interna”, admitió esta semana una fuente del sapagismo aunque, para relativizar el problema, dijo que la definición “por ahora no le quita el sueño a nadie”.

Jorge Sapag ganó la interna pero su oponente de la lista Blanca, Pedro Salvatori, superó el piso de votos necesarios para reclamar el 25% de los cargos en la lista de diputados, según lo establece la carta orgánica de ese partido.

En la lista de Salvatori hay soldados del actual gobernador que podrán ingresar o quedar afuera de la Legislatura según la forma en que se ordene la lista de candidatos a legisladores del oficialismo, un tema que deberá definir la Convención que preside Sobisch.

La Convención no ha sido citada y no se espera que el MPN discuta este tema en público. “No habrá un innecesario espectáculo de la pulseada por los puestos expectantes”, anticipó una fuente del oficialismo.

Lo que sí sucederá en algún momento es una reunión entre Sapag y Sobisch con el objetivo de buscar un punto de acuerdo en torno al espinoso tema. Si al cabo del encuentro el humo blanco aparece por la chimenea, entonces habrá una rápida convocatoria a la Convención para legalizar la decisión pactada previamente.

En el sector de Sapag le ponen un número al conflicto. “Hay 28 puestos para el ganador y 7 para el perdedor”, dicen los azules, la lista que identificó al actual candidato a gobernador del MPN en la interna pasada.

La pelea consiste, entonces, en determinar quiénes estarán en los primeros 15 ó 17 puestos, reconocieron las fuentes, porque ése es el número de legisladores que podrían llegar a ingresar a la Legislatura en representación del oficialismo, el próximo 10 de diciembre.

Sapag jugará una carta a la hora de enfrentar esta discusión: su lista se impuso en todos los circuitos electorales y, al ordenarse, su gente exigirá prioridad de paso. Por supuesto que de existir una negociación de por medio, como la que está pendiente entre Sapag y Sobisch, la pureza de las normas que rigen al partido quedará de lado; después se verá cómo el MPN conformará a los excluidos.

En el MPN consideran que este asunto debería estar resuelto no más allá de marzo. Sin embargo, Sapag dijo en un acto realizado el viernes por la noche que “no hay apuro por resolver esto”.

El candidato también pidió bajar el tono a las manifestaciones públicas como las ya expresadas por Omar Lorenzo, dirigente petrolero y candidato a diputado de los azules, que reclamó humildad a los blancos a la hora de pedir puestos en la lista, una expresión que derivó en una inmediata reacción de Alfredo Esteves, por el sector blanco. El también ministro de la gestión de Sobisch formuló un explícito reclamo del 25% de los cargos legisla

tivos.

Sapag quiere una campaña sin estridencias y de baja exposición pública. Se siente favorito en la pelea por la gobernación y considera que las batallas mediáticas ponen obstáculos a su carrera. Es un dirigente político que, como le ocurre al resto de sus pares, se incomoda cuando no puede controlar la agenda del día. Por ese motivo, Sapag es más amigo de los silencios que de las declaraciones públicas.

Quien fijó una agenda con cierto grado de dificultad para cumplir es Horacio Quiroga, el radical que se transformó en candidato a gobernador de la Concertación, uno de los espacios del kirchnerismo local.

El actual intendente de la ciudad se reunió esta semana con el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y acordaron definir la fórmula en 20 días.

Tras este encuentro, en el radicalismo dicen que ya nadie duda de la candidatura a gobernador de Quiroga. Sin embargo, en el peronismo sigue habiendo ruido en torno a la figura del intendente.

Ariel Kogan, presidente del Congreso partidario, insistió esta semana en que el justicialismo debe proponer a la Concertación un candidato propio, una definición que excluye a Quiroga como único posible. Del radical dijo, además, que representa la oferta que hace el radicalismo a la alianza kirchnerista.

El parrillista Luis Sagaseta, presidente del Partido Justicialista, se enroló con las directivas que llegan de la Casa Rosada. Dijo que Quiroga es el candidato y que ya no hay tiempo para proponer a otro.

Algunos dirigentes del peronismo, y del radicalismo también, sostienen que este clima de histeria va a finalizar cuando se distribuyan cargos que todavía no fueron conquistados. Argumentan que la expectativa de seguir en política a través de algún puesto finalmente terminará encolumnando detrás de Quiroga hasta los más críticos.

En el armado de la Concertación, a Quiroga le falta un compañero de fórmula. Para algunos ya es Hugo Panessi, intendente de Villa La Angostura. Pero en el radicalismo siguen hablando de Oscar Massei como una alternativa al dirigente justicialista.

El nombre del segundo en la lista es lo que deberán definir los kirchneristas en 20 días, según lo acordado esta semana en la Casa Rosada. “Tiene que ser el menos discutido, el que más junte dentro y fuera de la Concertación”, dijo una fuente cercana a Quiroga.

El candidato radical quiere que, una vez cerrado el capítulo de las candidaturas, las estructuras de los partidos que integran la Concertación convaliden la fórmula a través de sus respectivos órganos de gobierno.

“No se puede caminar la provincia si, por ejemplo, el Congreso del PJ no avala las decisiones que se están tomando”, manifestó la fuente de la Unión Cívica Radical.

Quiroga reclamará que este paso lo den al menos el justicialismo y el Frente Grande.

Otro frente abierto en el kirchnerismo es la candidatura a intendente de la ciudad de Neuquén. Es un tema difícil de resolver, reconocen todos, incluidos los radicales que promueven la figura de Martín Farizano, un hombre que no mide en las encuestas.

Se ha instalado la idea de que el MPN, con José Brillo como candidato a intendente, va camino a recuperar la municipalidad de Neuquén. Es la ciudad que el oficialismo perdió en 1999 y la más apetecible para los candidatos por la alta concentración de electores.

Una de las razones por las cuales el partido provincial también se siente favorito en la pelea por la capital es porque observan que Quiroga no formó sucesores y hoy está pagando el precio de ese error estratégico.

Una alternativa para la ciudad capital, dicen los radicales, sigue siendo Massei, a esta altura un comodín, un todoterreno al que más de uno está dispuesto a convocar con tal de no perder las esperanzas.

GERARDO BILARDO

gbilardo@rionegro.com.ar

 

 


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