Cada vez pedían más



Allegados a la investigación confirmaron que durante mucho tiempo, la banda que integraban Milton Castro, Antonio Molina y Fabián Cáceres extorsionó a Eladio Muñoz de distintas maneras.

Ayer pudo saberse que al menos en dos oportunidades, el empresario tuvo que dejar dinero en puntos alejados de la ciudad por las amenzas telefónicas que recibía. Fuentes policiales informaron que la primera vez le habrían pedido 5.000 pesos y en la segunda la suma ascendió a 15.000 pesos.

Del análisis de la sucesión de hechos puede advertirse que los sujetos cada vez le pedían más dinero, ya que en otra oportunidad quisieron que les entregara 300.000 pesos, algo a lo que Muñoz se negó. Luego llegaron otras amenazas hasta el posterior secuestro del bebé, por el que pedían 500.000 pesos para devolverlo. Las veces que el empresario cedió antes las presiones y entregó dinero, lo hizo dejando maletines abandonados en los lugares que los extorsionadores le indicaban.

Además de la relación familiar entre Molina y la madre del pequeño, hipótesis principal que se manejaba ayer para encontrar el origen de la extorsión, se supo que él y Castro habían trabajado para una empresa de seguridad que había prestado servicios a la firma frutícola de Muñoz. Los investigadores trabajaban ayer para conocer si durante el tiempo de trabajo Castro y Molina en la empresa de seguridad cometieron acciones relacionadas con sus planes de extorsión. (AR)

A quiénes se detuvo

Los cuatro detenidos por el secuestro del bebé de 19 meses son Milton Daniel Castro, su esposa Graciela Ofidani, Antonio Molina y el policía rionegrino Fabián Cáceres.

Durante las 40 horas que el chico estuvo secuestrado permaneció en la vivienda de Castro, donde durante los allanamientos se encontraron pañales y ropa de bebé. La mujer fue detenida en la casa de un tío, a dos cuadras de su vivienda, y en el momento de declarar habría indicado no tener conocimiento del secuestro ya que su esposo le había dicho que era el hijo de Molina y lo tenían que cuidar unos días.

Por su parte, sobre Antonio Molina pesarían las principales sospechas ya que es un ex cuñado de Dina Márquez y quien habría ideado el plan de extorsión a Muñoz. Las hipótesis indicaban que al conocer la cercana relación entre el empresario y su cuñada, el sujeto habría pensado en aprovechar la situación para sacarle dinero.

En tanto que Fabián Cáceres es un agente de la Policía de Río Negro que vivía en el barrio roquense de Stefenelli pero cumplía funciones en Cipolletti. En el momento del secuestro gozaba de licencia. (AR)

Un misterioso robo anticipaba algo

La tranquilidad de Eladio Muñoz se vio alterada en varias oportunidades durante los últimos meses. El secuestro del jueves y los posteriores llamados telefónicos pidiendo dinero para el rescate fueron el último eslabón de una cadena de amenazas, extorsiones y robos.

A mediados de marzo del año pasado fue víctima de uno de los asaltos más comentados en la región por las características del hecho y la suma de dinero que le robaron: 80.000 pesos.

El hecho ocurrió precisamente en la vivienda en la que fue secuestrado el bebé durante la mañana del jueves.

En el mediodía del 19 de marzo, Muñoz retiró de un banco 85.000 pesos. Luego de realizar distintos pagos, se dirigió a la vivienda del norte roquenses para almorzar. Sin embargo, en la camioneta Ford F-100 en la que se trasladaba dejó el maletín en el que transportaba el dinero.

La crónica publicada en "Río Negro" sobre el hecho indicaba que alrededor de las 13.15, tres sujetos llegaron en una moto enduro de color blanco hasta el domicilio. Uno de los delincuentes, que tenía el pelo largo y rubio se quedó como campana con el casco puesto. Hasta ayer no se conocía si alguno de los tres hombres detenidos respondía a tales características.

Mientras tanto, los otros dos sujetos golpearon la puerta de la casa y lograron ingresar. Una vez allí sacaron armas de fuego y obligaron a Muñoz a que les entregue el dinero.

Una vez que se apoderaron del maletín decidieron emprender la fuga, pero antes le asestaron un fuerte culatazo en la cabeza al empresario. En esa oportunidad los tres delincuentes habrían escapado en la motocicleta, aunque no se desestimó que hayan utilizado otro vehículo para huir.

Durante los días posteriores fue poco lo que se pudo conocer sobre el hecho ya que se mantuvo en absoluta reserva. En esa oportunidad una de las fuentes policiales había anticipado que se trataba de "un caso muy entramado", previendo lo que sucedería en los meses posteriores y terminó en la madrugada del sábado.

Lo cierto es que el robo de los 80.000 pesos significó una de las mayores preocupaciones para el empresario, que debió soportar las continuas presiones de los extorsionadores. Afortunadamente para él y sus allegados, las detenciones parecen indicar que llegó el final para una historia que llegó a poner en riesgo la vida de un pequeño de tan solo 19 meses. (AR)

Bajo absoluta reserva

Las 40 horas que duró el secuestro del bebé transcurrieron entre momentos de mucha tensión por parte de los familiares del menor y la calma de los especialistas de la Policía Federal que diagramaron la estrategia de rescate.

La desesperación de la madre de Luciano por el secuestro del chico encontró su final cuando el sigiloso trabajo de los nueve hombres del Departamento Defraudaciones y Estafas de la Federal concluyó con éxito las tareas planificadas desde la tarde del viernes.

Según indicaron ayer los agentes locales de la fuerza que participaron del operativo, la estrategia para devolver sano y salvo al bebé de 19 meses a su madre se basó principalmente en las reservas sobre el caso.

Fue así que la información recién trascendió el viernes por la tarde, cuando los pasos a seguir ya estaban ordenados y las negociaciones con los secuestradores contaban varias comunicaciones telefónicas con el empresario y la familia del menor.

Una de las claves fue alargar el tiempo de entrega del dinero para recuperar al bebé hasta tanto estuvieran aceitados todos los mecanismos que aseguraran el éxito de la operación.

Sin embargo, el riesgo mayor para la vida del chico se produjo en el momento de la detención de Milton Castro cuando se encontraba en un teléfono público de la calle San Juan hablando con la familia del empresario. Al advertir la presencia de los uniformados, Molina y Cáceres huyeron con el chico. Afortunadamente, sólo lo abandonaron en la calle, permitiendo la posterior devolución a su madre. (AR)


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