CALF: ¿al servicio del
pueblo neuquino?



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Para poder entender hechos acaecidos en esta capital neuquina que son de público conocimiento y que afectan a sus habitantes, voy a hacer una breve reseña del nacimiento de la Cooperativa CALF.

En mis años de profesora de Educación Cívica enseñé a mis alumnos lo que es el cooperativismo, ese movimiento que apareció como una alternativa válida para solucionar los problemas que aquejan a la población y tratar de encontrar una solución. Un lema para definirlo es el principio cooperativista: “Todos para uno y uno para todos”.

Recordemos que el hálito mutualista de ayuda recíproca inspiró a pensadores utopistas europeos que consideraron que la cooperación nace de las “entrañas mismas del pueblo”. Ellos influyeron en las ideas argentinas, como por ejemplo en el Dr. Juan B. Justo. Pues bien, la Cooperativa de Agua, Luz y Fuerza de Neuquén Limitada fue creada para abaratar costos en el aprovisionamiento de agua y energía eléctrica al pequeño poblado de aquel Neuquén de la década del 30.

En el mes de julio de 1933, un grupo de pobladores convocó a una reunión en el hotel Confluencia para intercambiar ideas y nombrar una comisión que tuviera como fin el estudio y formación de una usina para el poblado. Anteriormente el servicio eléctrico era prestado por la empresa Usinas Unidas. Dicha prestación era excesiva y deficiente, lo que motivó a los vecinos a organizarse de manera cooperativa. Posteriormente, en el mes de agosto, se reunieron en el cine La Armonía con la visita de una autoridad nacional. En ese momento se constituyó la Comisión Provisoria, que se abocó a la tarea de solicitar permiso para establecer la usina de alumbrado público y el derecho de colocar postes y el cableado en las calles y plazas que fueran necesarios. Esa Comisión comunicó al pueblo el 26 de agosto que “La Usina del pueblo a crearse será sólo de Neuquén, con capital de Neuquén y para Neuquén”, realizada en base a la ley 11388 (régimen legal de cooperativas).

Luego de varios problemas suscitados con la Municipalidad por pago de deudas atrasadas, en diciembre de 1933 quedó constituido el Consejo Directivo, formado por reconocidos vecinos: Ángel Pérez, José Rosa, Andrés Alcaraz, Evaristo Lucero, Antonio Álvarez, Javier Salvadó, Eduardo Castro Rendón, Luis V. Ramón, José Vargas, Enrique Carro, Remigio Bosch, Evaristo Santamaría, Vicente Chrestia, Felipe Victorica y José Argés. Seguidamente se llamó a licitación para la compra del terreno en el cual se erigiría la usina. Se eligió el lote ubicado en la calle Mitre esquina Bahía Blanca. También por licitación se encargó la construcción a don José Búffolo, recordado constructor. Su historia está registrada en “La revista de CALF” –editada por la misma Cooperativa–, fue motivo de estudio de colegas de la Universidad Nacional del Comahue.

Mucha historia se registró a lo largo de la vida de CALF: tuvo una sección con venta de artículos para el hogar y electricidad, luego anexaría electricidad industrial. Asimismo, se instaló una planta para abastecer el consumo de gas envasado y se inauguró el servicio de sepelios, entre otros tantos.

Hoy cabe preguntarse: ¿dónde quedaron aquellos sueños de ayuda mutua con los que soñaron los fundadores? ¿Por qué, a través de la prensa local, nos enteramos de los desorbitados sueldos de sus directivos? ¿Por qué el pueblo debe pagar aumentos en los costos del suministro, cuando debieron hacerlo gradualmente? Con el incremento en la tarifa, ¿se evitará el colapso energético?

Sres. intendente, concejales y políticos todos: respetemos aquellos ideales por los que lucharon nuestros pioneros, no acrecentemos las boletas y bajemos el sueldo de los directivos, y el pueblo, “soberano”, no sufrirá los embates, uno más, de esta Argentina que hoy nos toca vivir.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256


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