Calles y casas vacías en los nuevos pueblos fantasma



Perros que esperan a sus dueños en el umbral de la puerta, viviendas vacías y calles sin mayor bullicio que el rumor del viento y de una mar embravecida: el huracán Wilma, que amenaza con embestir al occidente de Cuba, hizo de La Coloma un pueblo fantasma. Sus 7.650 habitantes, que viven de la pesca, fueron evacuados desde hace cuatro días y ahora se refugian en 12 albergues instalados en centros de educación de la ciudad de Pinar del Río, 145 km al suroeste de La Habana. Ubicado a unos 20 km al sur de esa ciudad, este pequeño pueblo costero está ahora bajo custodia del ejército y la policía, encomendados para evitar robos en las casas evacuadas por sus moradores. "Estamos en tiempos de guerra", dijo el teniente coronel Rigoberto Márquez, en estos momentos máxima autoridad civil y militar de La Coloma y quien dirige las operaciones desde su Estado Mayor, improvisado en una guardería infantil del lugar.

La presencia de soldados que patrullan el poblado para "proteger los bienes del estado (un combinado pesquero y un astillero)" y las viviendas, y de blindados militares BRDM 2 -de factura ex soviética-, convierten a La Coloma en un verdadero escenario bélico. Pero el único enemigo a la vista es el mar. "El pueblo se va a inundar, ya tenemos fuertes vientos y lluvias intensas, sólo nos falta la penetración del mar, pero está al llegar en cualquier momento, como sucedió en 2004", afirmó Márquez. La Coloma fue evacuada totalmente y por primera vez en setiembre del 2004, cuando enfrentó el embate del poderoso huracán Iván, que bordeó la isla de este a oeste con categoría 4 en la escala Saffir-Simpson (de 5). "Evacuarse en Cuba ante una situación de emergencia, como la de Wilma, es obligatorio, y nosotros estamos para hacer cumplir la ley", dijo el militar en tono enérgico. (AP)

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