Cambiemos

Redacción

Por Redacción

Panorama

La canciller Susana Malcorra cambió la percepción del presidente Macri sobre el conflicto en Venezuela y lo condujo al primer e inesperado éxito diplomático en su gestión. Ese triunfo puede ser,sin embargo, efímero.

La OEA aprobó el miércoles una moción impulsada por el gobierno en favor del diálogo en Venezuela. La Argentina, que ocupa hoy la presidencia del Consejo Permanente del organismo, consiguió el apoyo de los Estados Unidos, Brasil, México, Colombia, Canadá, entre más de 20 países. La iniciativa desplazó –moderó en el mejor de los casos– la del secretario general, el uruguayo Luis Almagro, que un día antes había invocado la carta democrática, que prevé la aplicación de sanciones que podrían llevar hasta a la expulsión de Venezuela de la organización regional.

Para expresarlo en categorías que desaprobaría el presidente: a fines del año pasado, Macri estaba a la derecha de Almagro. En la primera rueda de prensa que siguió al triunfo electoral, anunció que su gobierno llamaría a la aplicación de la cláusula democrática en el Mercosur con la intención de excluir a Venezuela del bloque regional. La misma promesa le había hecho a Lilian Tintori, la esposa del líder opositor preso Leopoldo López, un día antes, el domingo de su elección.

Macri afirma que nada cambió desde entonces. O mejor, que si algo cambió fue resultado de la victoria de la oposición venezolana en las elecciones parlamentarias de diciembre, las primeras determinantes en los últimos 17 años, que le dieron el control de la Asamblea Nacional. El futuro del proceso, sostiene Macri, está ahora en esas manos. El análisis de Malcorra no se agota ahí.

Malcorra persuadió a Macri de que elevar la presión sobre el régimen de Maduro podría tener hoy consecuencias graves para la región, entre las que dominan el riesgo de una explosión de violencia en un país con una enorme proporción de su población civil armada, la posibilidad de una crisis humanitaria por desplazamientos masivos hacia las fronteras con Brasil y Colombia y hasta un golpe de consecuencias imprevistas sobre el proceso de paz en Bogotá. La fórmula del llamado al diálogo, como se dijo, no es garantía de éxito: en ámbitos diplomáticos se afirma que Maduro rechazó airadamente una gestión personal de buenos oficios de Francisco (habría respondido en duros términos a una carta del papa) y que La Habana estaría encontrando dificultades para mediar.

La canciller cree sin embargo que ganar tiempo sólo beneficia a los sectores radicalizados y que se impone ahora mismo el diálogo directo y el compromiso de llamar a un referéndum revocatorio sobre la gestión de Maduro. “Si no, hay que resetear”, le transmitió al presidente.

El giro sobre la cuestión venezolana ha sido asociado a la supuesta búsqueda de apoyos para la candidatura de Malcorra a la Secretaría General de la ONU, que propicia el gobierno argentino. No hay duda de que una gestión exitosa en Venezuela reposicionaría a la diplomacia nacional después de años de intrascendencia y podría allanar el camino de la canciller hacia Nueva York. Si se tratase del objetivo final, sería un objetivo muy pequeño.

Forzado por lo hechos, Macri dio esta semana otra muestra de disposición al cambio. El Ministerio de Energía completó el recorte en los aumentos a las tarifas de gas y electricidad para el consumo residencial en la Patagonia y lo extendió a comercios y pymes de todo el país. Aranguren debió cargar con el peso de un esquema de ajuste que, además de inexplicable, se reveló inútil. El costo de la última recomposición será de $ 2.500 millones, cifra insignificante en materia fiscal.

Que Macri haya ratificado a Aranguren incluso con elogios no esconde el malestar en varios despachos del gobierno con el ex-CEO de Shell. Se cuestionan cierta tendencia al aislamiento, su falta de sensibilidad social y sus limitaciones en política. ¿Podía esperarse otra cosa? Aranguren fue dejado solo con la tarea de desatar un paquete al que no se atrevió Julio De Vido en el fugaz ensayo de “sintonía fina” de Cristina Kirchner. Debió ser apuntalado por el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, en las difíciles reuniones con los gobernadores. “No se tuvo conciencia de la magnitud del golpe en el bolsillo”, reconoció una fuente que participó de las negociaciones. Tampoco del impacto político: la imagen de Macri se derrumbó en la Patagonia, la región más castigada.

Se atribuyó a este duro trámite la indisposición que sufrió el presidente el viernes en la quinta de Olivos, de la que “Río Negro” fue inesperado testigo. Los médicos de la unidad presidencial no descartaron que se hubiera originado en un cuadro de estrés o ansiedad. Tarea de facultativos. La arritmia de Macri reveló desinteligencias y falta de coordinación en la tarea de comunicación en el entorno más cercano del presidente. También despertó sospechas razonables, aunque poco fundadas, sobre si hubo intenciones de ocultamiento. Preocupante, considerando de dónde venimos. Aunque sin duda sería lo menos grave del episodio.

Para expresarlo en categorías que desaprobaría el presidente: a fines del año pasado, Macri estaba a la derecha del uruguayo Almagro.

La arritmia despertó sospechas razonables sobre intenciones de ocultamiento. Preocupante. Aunque sin duda sería lo menos grave del episodio.

Datos

Para expresarlo en categorías que desaprobaría el presidente: a fines del año pasado, Macri estaba a la derecha del uruguayo Almagro.
La arritmia despertó sospechas razonables sobre intenciones de ocultamiento. Preocupante. Aunque sin duda sería lo menos grave del episodio.


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