Campaña contra una epidemia llamada suicidio

Es la principal causa de muerte entre jóvenes en la región. Piden planes de salud mental para prevenir el fenómeno.

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El psiquiatra Lumerman (arriba) dice que el desarraigo es una de las causas. Carr (abajo), de Red Solidaria, pide no ocultar los casos.

NEUQUEN (AN).- En un contexto en el que los suicidios son la principal causa de muerte entre los jóvenes de la región y el país, a tal punto que algunos ya hablan de epidemia, la ONG Red Solidaria y especialistas en salud mental lanzaron una campaña nacional de prevención que además de difundir las herramientas para evitarlos, intentará que los gobiernos pongan en marcha un plan de salud mental en las diversas esferas.

"Esto es como si los chicos murieran de tuberculosis, cuando en realidad los remedios para evitar la enfermedad están en los hospitales", afirmó el psiquiatra José Lumerman, uno de los especialistas que participa en la campaña y director del Instituto Austral en esta capital.

En el país, un joven de entre 15 y 24 años se suicida cada tres horas, según estadísticas de Red Solidaria. En Río Negro y Neuquén, el 60% de las muertes violentas entre jóvenes de 15 y 19 años fue por suicidios, seguidas de accidentes y homicidios. Así lo reveló un estudio hecho por profesionales del hospital Castro Rendón y la Sociedad Argentina de Pediatría, y difundido meses atrás por este diario.

Neuquén se ubica tercera en la lista de tasas de mortalidad por suicidio del país, con el 12,68%, tras Santa Cruz (14,77%) y Chubut (14,08%). La tasa de Río Negro es inferior, del 8,05%.

La siguiente, es la entrevista que Lumerman mantuvo con "Río Negro" para hablar sobre el tema.

-Algunos dicen que por el incremento de suicidios registrado en los últimos años se puede hablar de una epidemia ¿Es así?

-Es una pandemia, en realidad. Pero es una enfermedad curable. Hoy hay un contexto psicosocial globalizado, pero también nacional y provincial, en el que se destacan factores que predisponen el padecimiento de enfermedades mentales.

-¿Cuáles son esos factores en la región?

-La población es uno. La mayor parte migró, lo que implica desarraigo, que es un factor hostil y agresivo para la psicoemocionalidad porque hace a la identidad. Es todo un tema no tener la familia de origen cerca, por ejemplo. Por otra parte, durante mucho tiempo Neuquén funcionó como lugar de exilio interno durante la dictadura militar y con Jaime de Nevares de por medio. Pero también de exilio económico porque había más trabajo que en otros lugares del país. Pero se llega con fuertes ilusiones que después se caen y generan la desilusión.

Todos estos factores ocasionan depresiones y disfunción familiar. Ahí, ante una separación de los padres o en caso de violencia familiar, sintomatizan los chicos. Siente que la vida no tiene sentido y la muerte es una salida.

-¿Por qué los adolescentes componen el grupo etario más afectado?

-Existe un abismo intergeneracional entre los adultos y los jóvenes. En el 1968 se generó un cisma intergeneracional, como el mayo francés. Los jóvenes golpearon el sistema. Fue un cisma que generó el fenómenos de la década del '70, donde los adultos debieron escucharlos.

En este momento hay una abismo, no hay registro de los chicos. Se corrió el fin fundamental de una sociedad que es la preservación del futuro a través de los los chicos. Esto, al margen de lo que le pase desde el punto de vista emocional a un adulto que puede llegar a desviar eso y privilegiar sus interés y concepciones por encima de los chicos.

-¿Y ese abismo qué produce?

-Fenómenos antisociales. Porque un adolescente necesita en el momento de conformación del futuro hombre de la sed de ideales. Mi generación no lo tenía en su casa, sino en el Che Guevara o en un profesor. Había un punto de anclaje para la conformación de la identidad. Hoy los jóvenes no lo tienen, salvo aquellos que sus familiares armaron una barquita y van navegando.

Cuando un adolescente no tiene ideales, comienzan las psicopatías, las conductas antisociales, porque los ideales le dan sentido a la represión que debe necesariamente sufrir un chico de parte de la familia. Antes había una regulación porque por ejemplo en la escuela un celador miraba, pero eso no ocurre y nadie interviene. Entonces hay falta de un anclaje, sadismo y todo es como la ley de la selva. Ante esto, cuál es el sentido de la vida en una edad donde, a diferencia de cuando se es adulto, no hay nada que perder.

-¿Cuál es el ámbito para actuar en la prevención?

-Necesitamos un plan de salud mental en la provincia. Lo mismo pasa en el ámbito nacional, pero acá es más llamativo por la calidad del sistema de salud. Lo que se necesita son médicos generalistas que puedan detectar los síntomas. Están los recursos, pero falta la capacitación y la definición de pautas de funcionamiento. Además debe capacitarse a los docentes para que puedan actuar en las escuelas.

Por último los chicos necesitan ejemplos de los adultos, porque la perversión derrama por todas partes. Acá hubo una cámara que registró algo dicho por una alta autoridad, y eso yo lo vi, y fue algo grave. Y no pasó nada, ni siquiera alguien salió a decir "me equivoqué". Y eso tiene graves consecuencias.

-En la década del '80 el suicidio era la tercera causa de muerte entre los jóvenes en esta provincia, pero en 2004 fue la primera ¿Qué pasó en ese lapso?

-El incremento de la epidemia debe tener las condiciones necesarias para que esto ocurra. A partir de los '90 se produce un proceso de degradación de los ideales básicos. La década fue devastadora porque cuando uno tiene un enemigo que lo apunta con un rifle, uno dice "ese es mi enemigo"; pero cuando del otros lado tenés a alguien que teóricamente es un ciudadano más e instaura el uno a uno y las privatizaciones, el contexto psicosocial es perverso e incrementa el riego de enfermedades mentales en la población, sobre todo en los jóvenes que son más frágiles e impulsivos.


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