Caperucita, o una metáfora sobre las mujeres y la libertad

ROCA.-Podría tener el sabor de un viejo cuento infantil. Pero los retazos de aquella Caperucita terminarán armando algo mucho más complejo. Es que “Sola en el bosque”, la obra que subirá a escena por única vez esta noche, a las 22, en el Club de Arte El Biombo, Rodhe 1464, es más una reflexión sobre las dificultades que atraviesa la mujer cuando elige tomar las riendas de su vida que un cuento para niños. “Sola en el bosque” tiene una sola actriz en escena: Silvina Rodríguez. Pero muchos personajes: la propia caperucita, que es asesinada; una amiga; la confesora espiritual; el novio, y un policía que interroga. Además, esta versión libre del cuento popular, que armaron juntas la actriz y la directora, la roquense María Robín, “se entremezcla con otras dos historias: la de la propia actriz que plantea al público que no puede emocionarse , y la reflexión de una catedrática experta en tragedia griega que como ve que no se ajusta a una estructura clásica. las descarta”. Tal como le explicó María Robín a “Río Negro”. la obra va contando “en clave de humor la historia de Caperucita desde el punto de vista de varios personajes y el juego con los diferentes planos narrativos y con el tiempo dan la sensación de fragmentación, como si fuera un rompecabezas que el espectador arma a medida que transcurre la historia”. Esta obra tuvo su estreno en Madrid, en junio de este año, adonde vivía Robín y donde aún vive Rodríguez. Por eso, sólo se presentará en esta oportunidad. Tras su estreno en España, “la República Cultural”, escribió: “La obra no se limitará a la visión crítica del entorno en cuanto a la situación de muchas mujeres, sino que extiende subrepticiamente la misma hacia los medios de comunicación, al igual que a quienes los alimentan generando o buscando el morbo de las noticias. Si se conocieran los hechos con toda claridad, o se encontrasen los restos de Caperucita, la historia dejaría de tener interés y la gente dejaría de acudir al pueblo y al bosque, convertido casi en un parque temático con la casa de esta chica en el centro de las visitas. A lo largo de su trabajo, Silvina irá utilizando muy diversos recursos que seresumen en el uso de los zapatos, que identificarán finalmente a cada una de las mujeres que intervienen en la obra y que, en una última escena, se encontrarán reunidos uno junto, en fila, frente a frente con los espectadores, formando una especie de lista de posibles víctimas que ya no ocupan sus zapatos. El contraste de personajes conduce inevitablemente a la esquizofrenia de nuestra sociedad que, a falta de amor propio, aquí nos la entregan intercalada con el humor propio de su autora e intérprete. ¡Cuidado Caperucitas! El lobo puede ser cualquiera menos vosotras mismas.” Las entradas para la función de hoy cuestan 20 pesos y se compran en El Biombo.

Una versión completamente distinta del clásico cuento popular.


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