Capiatá, el pequeño que busca tumbar a Boca

La semana pasada sorprendió a todos al derrotar al Xeneize en La Bombonera. El jueves definirá la serie.



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Foto AP.

Copa Sudamericana :: Fotos

Las gradas del estadio Deportivo Capiatá lucen resplandecientes, pintadas con brillantes franjas azules y amarillas. Unos pocos cientos de hinchas, algunos vestidos con camisetas con los mismos colores, animan a sus jugadores durante un reciente partido por la liga local ante Cerro Porteño, el equipo más popular de Paraguay y cuyos seguidores superan por mucho a los anfitriones.

Capiatá, un equipo fundado hace seis años en un pueblo a las afueras de la capital paraguaya, apenas da sus primeros pasos en el fútbol y todavía no genera su propia hinchada. De todas formas, la semana pasada sorprendió a todos al ganar 1-0 a un gigante como Boca Juniors, y nada menos que en La Bombonera, en el partido de ida de su serie por los octavos de final de la Copa Sudamericana.

Capiatá recibe el jueves a Boca para definir la serie, pero no lo hará en su pequeño estadio con capacidad para 7.000 personas. En cambio, utilizará el estadio de Luqueño, en el que caben unas 27.000.

El feudo de Capiatá, a 27 kilómetros al este de Asunción, se encuentra en el corazón del pueblo del mismo nombre -que en el idioma guaraní significa paja dura- a pocas cuadras de la alcaldía, la iglesia, el hospital público y la comisaría policial.

“Lo construyó una empresa privada hace tan sólo cuatro años y lo usamos en condominio desde hace dos temporadas. Dentro de 30 años será propiedad de Capiatá, de acuerdo con el contrato’’, explicó a The Associated Press el presidente del club, Oscar Barreto.



“Como nuestro equipo es, de hecho, la Liga Capiateña de Fútbol perteneciente a una federación amateur, para jugar en primera división necesitábamos un estadio; entonces, recibimos la ayuda particular’’, agregó.

Tras su fundación en 2008 en la tercera división paraguaya, el club ascendió a segunda en 2010 y en 2012 llegó a la máxima categoría.

Una de sus figuras es el arquero Antonio Franco, de 23 años y quien tras pasar sin éxito por las divisiones inferiores de Olimpia y Libertad llegó a renunciar al fútbol para estudiar derecho. El guardameta realizó varias atajadas cruciales la semana pasada en el triunfo sobre Boca.

“Como no pasó nada me puse a estudiar Derecho en la Universidad Nacional de Asunción hasta que finalmente decidí, unos tres años atrás, presentarme en Capiatá y me tuvieron en cuenta para la reserva’’, relató Franco, quien atajó en La Bombonera por la suspensión del titular Tobías Vargas.

“La vida está llena de oportunidades, sólo hay que saber aprovecharlas’’, reflexionó.

AP


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