Carencias están a la orden del día en el hospital de Loncopué

Faltan médicos e insumos básicos. La derivaciones se demoran

LONCOPUE (AZ).-La situación del hospital de esta ciudad es sumamente precaria. Con un plantel médico desbordado por los requerimientos de los pacientes, sin insumos ni elementos de trabajo y con largas demoras a la hora de efectuar derivaciones, el nosocomio se encuentra al borde del colapso.

Las autoridades ensayaron un reclamo ante el gobernador Jorge Sobisch en su última visita, quien derivó el pedido en el subsecretario de Salud, Fernando Gore. «Fue una vergüenza, nos atendió en el gimnasio, ni siquiera vino a visitar el hospital y sus respuestas fueron evasivas», denunció Guillermo Combina, director del hospital.

Los cinco médicos del centro de salud «José Cuevas» deben multiplicarse para atender por consultorio a los 6000 habitantes de Loncopué. Además, reciben a diario pacientes derivados de Caviahue y El Huecú.

«Hace más de cinco años que se viene pidiendo por el nombramiento de otro profesional, pero las autoridades siguen sin escucharnos», sostuvo Combina.

Con este escenario planteado, los médicos deben restarle horas a su descanso para realizar otras tareas como grupos de autoayuda en diversas problemáticas.

Las guardias, a diferencia de otros hospitales, son de 12 horas y no de 24, lo que complica aún más el panorama de por sí oscuro.

La ausencia de un psicólogo, otro planteo que la subsecretaría de Salud nunca respondió, agudiza la situación de impotencia que afrontan los profesionales.

En horario nocturno cualquier accidente puede derivar en una tragedia por la falta de un chofer de guardia permanente dentro del hospital. En caso de producirse una emergencia que requiera su presencia, el agente debe ser contactado a través de una radio a su domicilio particular con la consecuente demora que esta situación produce.

«Teniendo en cuenta que nuestras derivaciones son generalmente al hospital de Zapala distante 120 kilómetros, estas pérdidas de tiempo pueden resultar fatales en algunos casos», advirtieron trabajadores del centro de salud. En materia de mobiliario el panorama no es mejor. El hospital cuenta con los mismas 26 camas con las que se inauguró en 1972. La falta de reparación y compra de nuevas unidades transformaron las internaciones en una situación caótica.

Otro tanto ocurre con las heladeras que escasean como las respuestas de los funcionarios. Sólo la vocación de servicio de médicos, enfermeras y personal de servicio mantiene la atención en un nivel razonable a pesar de las innumerables carencias.

El colmo se vivió el fin de semana pasado con la visita del gobernador Jorge Sobisch. Mientras la comitiva hacía anuncios de inversiones para la prensa, el director Guillermo Combina ni siquiera fue atendido por el mandatario provincial.

«Cuando me acerqué para explicarle nuestra situación me dijo que los problemas los arreglara en una reunión de trabajo con el subsecretario Gore», destacó el médico.


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