Carlos, “el restaurador”



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Nuevos emprendedores surgieron en Cuba a partir del éxito del plan que permite a los turistas viajar de un extremo al otro de la isla alojándose en casas particulares. Carlos Obregón es uno de ellos, dueño del hostal “La Pérgola” en la ciudad de Santa Clara, donde descansan los restos del Che Guevara en un imponente mausoleo. Su casa es una de las más elegidas por los turistas, en su mayoría europeos y canadienses. Se trata de una vieja mansión de inicios del siglo XX que Carlos y su esposa Carmen restauraron, respetando el estilo original. La casona perteneció en sus orígenes a un viejo capataz de un ingenio azucarero apodado “Machete”. Allí alojaba a los cañeros que trabajan en una finca alejada de la ciudad. Con el paso de los años, la casa fue cambiando de manos hasta que quedó derruida. “Era muy triste ver el deterioro de la casona” cuenta Carlos, quien la adquirió en el 2008. Tras años de esfuerzo y arreglos, en el 2011 “La Pérgola” obtuvo el primer premio provincial y el segundo a nivel nacional en restauración. El jurado destacó que “la explotación turística puede ser una oportunidad y no una amenaza para la protección del patrimonio arquitectónico”.


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