“Cartas marcadas… la venganza de los radicales”
En el mundillo político se dice que los radicales no dudarían ni un segundo en vengarse de un pueblo como Bariloche después de la última derrota sufrida en las elecciones. El radicalismo de Río Negro perdió fundamentalmente en esta ciudad, a la que todos los gobiernos radicales ningunearon, despreciaron y vapulearon y que sin embargo, incomprensiblemente, les ayudaba a ganar elección tras elección. El método era sencillo: asistencialismo barato en los barrios con cientos de punteros que se juntaban con la doña y le ayudaban a cruzar la calle. Con eso y el apoyo incondicional a muy pocos empresarios de la ciudad ganaban, un método eficaz y por demás maquiavélico ya que en definitiva teñían de corrupción todo el sistema y les daban de comer basura a nuestros chicos junto con millonarios negocios con tierras fiscales, entre tantas cosas. Bariloche le dijo que no a todo esto. La ciudad, golpeada por un volcán, escuchaba cómo un gobernador como Saiz le decía que él no tenía paraguas para venir a parar la ceniza. Bariloche dijo basta a 20 años de corrupción provincial y municipal. Pero lo que no sabía era que después de la tragedia del gobernador Soria quedaría en su lugar un fiel representante de aquellos que la habían hecho sufrir tanto, ya que desde el Frente Grande venía Weretilneck. Gran amigo de toda esta gente que nos hundió año tras año, el Frente Grande nunca rompió con ellos, y si no que le pregunten a cualquier miembro del Frente Grande en la provincia o en Bariloche qué opina de estos señores y conseguirán una respuesta de encuesta: no sabe/no contesta. Hoy se caen las máscaras y aparecen nombres que los habitantes de Bariloche pensábamos muy lejos de las decisiones políticas de nuestra provincia. Hoy se escucha que Sartor es uno de los tantos asesores radicales del gobernador, que Massaccesi está entrando en escena y Verani también… yo me pregunto: ¿para qué votamos? Esto no es una cuestión personal con nadie; quien votó a favor del FpV, del comunismo o del partido que fuere, además de estar de acuerdo ideológicamente lo hizo para parar de una buena vez con la corrupción en Río Negro y sacar de la cancha a quienes ahora vemos sentados en el banco de suplentes. Nadie le puede impedir al gobernador Weretilneck ni al Frente Grande que sean amigos de estos tipos, nadie les puede impedir que sigan aliados a los radicales; es su gusto, su elección. Pero nosotros votamos para barajar y dar de nuevo, con todo lo que ello implica, y a estas horas vemos que vuelven a ponernos el viejo y tramposo mazo de cartas con las que jugaron durante veinte años, cartas que ya sabemos de qué palo son. Creo que merecemos que cambien el mazo por uno nuevo y que dejen de jugar con cartas marcadas. Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
En el mundillo político se dice que los radicales no dudarían ni un segundo en vengarse de un pueblo como Bariloche después de la última derrota sufrida en las elecciones. El radicalismo de Río Negro perdió fundamentalmente en esta ciudad, a la que todos los gobiernos radicales ningunearon, despreciaron y vapulearon y que sin embargo, incomprensiblemente, les ayudaba a ganar elección tras elección. El método era sencillo: asistencialismo barato en los barrios con cientos de punteros que se juntaban con la doña y le ayudaban a cruzar la calle. Con eso y el apoyo incondicional a muy pocos empresarios de la ciudad ganaban, un método eficaz y por demás maquiavélico ya que en definitiva teñían de corrupción todo el sistema y les daban de comer basura a nuestros chicos junto con millonarios negocios con tierras fiscales, entre tantas cosas. Bariloche le dijo que no a todo esto. La ciudad, golpeada por un volcán, escuchaba cómo un gobernador como Saiz le decía que él no tenía paraguas para venir a parar la ceniza. Bariloche dijo basta a 20 años de corrupción provincial y municipal. Pero lo que no sabía era que después de la tragedia del gobernador Soria quedaría en su lugar un fiel representante de aquellos que la habían hecho sufrir tanto, ya que desde el Frente Grande venía Weretilneck. Gran amigo de toda esta gente que nos hundió año tras año, el Frente Grande nunca rompió con ellos, y si no que le pregunten a cualquier miembro del Frente Grande en la provincia o en Bariloche qué opina de estos señores y conseguirán una respuesta de encuesta: no sabe/no contesta. Hoy se caen las máscaras y aparecen nombres que los habitantes de Bariloche pensábamos muy lejos de las decisiones políticas de nuestra provincia. Hoy se escucha que Sartor es uno de los tantos asesores radicales del gobernador, que Massaccesi está entrando en escena y Verani también... yo me pregunto: ¿para qué votamos? Esto no es una cuestión personal con nadie; quien votó a favor del FpV, del comunismo o del partido que fuere, además de estar de acuerdo ideológicamente lo hizo para parar de una buena vez con la corrupción en Río Negro y sacar de la cancha a quienes ahora vemos sentados en el banco de suplentes. Nadie le puede impedir al gobernador Weretilneck ni al Frente Grande que sean amigos de estos tipos, nadie les puede impedir que sigan aliados a los radicales; es su gusto, su elección. Pero nosotros votamos para barajar y dar de nuevo, con todo lo que ello implica, y a estas horas vemos que vuelven a ponernos el viejo y tramposo mazo de cartas con las que jugaron durante veinte años, cartas que ya sabemos de qué palo son. Creo que merecemos que cambien el mazo por uno nuevo y que dejen de jugar con cartas marcadas. Jorge L. Fernández Avello, DNI 12.862.056 Bariloche
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