Crecer no siempre significa avanzar

Carta de Lector

Por Carta de lector

Javier Genoud DNI 17.506.130

GENERAL ROCA

Cuando hablamos del futuro de General Roca, solemos pensar en las obras que faltan, las calles que necesitan mejoras, los servicios, el trabajo y las oportunidades para crecer. Todo eso es necesario. Pero hay otra construcción, menos visible y difícil de medir, que también define el futuro de una comunidad: sus valores, sus vínculos y su manera de convivir.

Porque una ciudad puede crecer, multiplicar sus edificios y modernizar su infraestructura, sin que necesariamente crezcan el respeto, la solidaridad y el compromiso entre sus habitantes. ¿Qué les estamos enseñando a quienes vienen detrás? ¿Qué ejemplo damos cuando reclamamos honestidad, pero justificamos ciertas conductas si nos benefician? ¿Qué significa hablar de comunidad si cada vez nos preocupamos menos por aquello que no afecta directamente nuestros intereses?

Sería demasiado sencillo responsabilizar únicamente a quienes gobiernan. Tienen obligaciones concretas y deben rendir cuentas por ellas. Pero también existe una responsabilidad ciudadana que empieza en casa, en la escuela, en el trabajo, en el barrio y en la manera en que tratamos a los demás. General Roca tiene una historia construida por generaciones que trabajaron, emprendieron y sostuvieron instituciones donde el encuentro y la participación tenían un valor que iba más allá del beneficio personal.

No se trata de idealizar el pasado ni de afirmar que todo tiempo anterior fue mejor. Se trata de reconocer aquello que merece ser preservado y preguntarnos cuánto estamos haciendo para transmitirlo. Los clubes, las escuelas, las asociaciones vecinales y los espacios de encuentro no son solamente edificios. Son lugares donde se aprende a compartir, a respetar las diferencias y a comprender que formar parte de una comunidad implica derechos, pero también obligaciones. Sin embargo, pareciera que muchas veces nos resulta más fácil reclamar que comprometernos, señalar errores ajenos que revisar los propios y exigir cambios sin preguntarnos qué estamos dispuestos a aportar para que sucedan.

Las próximas generaciones no recibirán solamente una ciudad con determinadas calles, edificios y servicios. También recibirán las consecuencias de nuestras decisiones, de las instituciones que hayamos cuidado y de los valores que hayamos sabido sostener. No podemos garantizarles un futuro sin dificultades, pero sí podemos dejarles mejores ejemplos. Podemos enseñarles que progresar no significa únicamente tener más, sino también aprender a convivir mejor; que el respeto no se exige solamente a los demás y que la responsabilidad no termina donde comienzan nuestros intereses personales.

Quizás el verdadero desafío no sea solamente preguntarnos qué ciudad queremos para nuestros hijos y nietos, sino cuánto estamos dispuestos a hacer hoy para que puedan sentirse orgullosos de ella. Porque el tiempo pasa, las generaciones cambian y las ciudades se transforman. Y cuando quienes vienen detrás nos pregunten qué hicimos con aquello que recibimos, no alcanzará con contarles lo que prometimos o lo que nos hubiera gustado hacer.

También tendremos que hacernos cargo de lo que cuidamos, de lo que construimos y de aquello que dejamos perder. General Roca no es solamente la ciudad que recibimos. Es también la ciudad que, con nuestras acciones y omisiones, estamos dejando a quienes vienen detrás.-


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Javier Genoud DNI 17.506.130

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