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José y Hugo Búffolo: constructores de la capital neuquina

16 sep 2018 - 00:00

En el mes de la capitalidad neuquina, creo importante rendir homenaje a aquellos precursores que se atrevieron a estas desoladas tierras. La historia de esta familia se inició con don José Búffolo, un inmigrante italiano –de Trieste– radicado en 1926, y su hijo nacido en ese mismo año. Se dedicaron a la construcción de viviendas y edificios públicos. José era constructor y su hijo Hugo, además, era proyectista, director de obra. En la década del 50 estuvieron en la construcción de la Catedral, el antiguo edificio de la biblioteca Alberdi, el de la Gobernación, el inmueble original de la Cooperativa CALF, la casa del escribano Salcedo (chalet estilo Tudor –en Avenida Argentina a metros del Palacio Municipal–, hoy Galería Paseo del Alto), bóvedas y tumbas en el Cementerio Central. También dejaron su sello en el interior de la provincia donde realizaron escuelas, como por ejemplo en parajes de Bajada del Agrio, entre otras tantas.

Don José se había casado con Petronila Grosso, también italiana. Innumerables anécdotas de este italiano adornan su vida en este territorio: conocido del gobernador Pilotto, de los hermanos Chicho y Purrete Rosa, de don Amaranto Suárez, personas del pasado neuquino. Era un verdadero anfitrión, organizaba parrilladas y se degustaba el vino elaborado por sus propias manos. Solía cantar en su “cocoliche” letras de temas folclóricos. José y Petronila tuvieron un único hijo, Hugo Víctor, que se casó con Yolanda Dominga Pavani, maestra que desarrolló su labor en las escuelas N º 125, N º 61 y N º 121, en donde formó a muchos alumnos que la recuerdan con afecto. Era Soprano y su pasión por la música –sobre todo el piano– hizo que se incorporara al Coro Confluencia y otros. De este matrimonio nacieron 5 hijos: Marta Graciela del Valle es Arquitecta, María Cristina también, Eduardo Daniel es médico, Laura Cecilia y Claudia Beatriz son profesoras de nivel inicial.

Don Hugo Víctor continuó la labor de su padre, realizó escuelas en el interior de la provincia y viviendas particulares en esta ciudad. Fue concejal ad honorem durante la gestión del primer Concejo Municipal del intendente Víctor García en 1958 y cuyo presidente fue el Sr. Alberto Domínguez, cuando Neuquén inauguraba su camino provincial. Esto reafirmó su compromiso como ciudadano y vecino de la ciudad que lo vio nacer. Se ocupó del estado de las calles, de la compañía la Nueva España, la misma que Casimiro Gómez creó para vender los lotes a los primeros pobladores. Se compraron doce mil hectáreas a los liquidadores de esa firma, se preocupó por el Matadero Municipal, participó en el diseño de la plaza Güemes, entre otras cosas. Fue un gran militante de la Unión Cívica Radical del pueblo, sin claudicar en sus convicciones. En los cien años de la capitalidad fue agasajado por la Intendencia por haber sido de los primeros concejales de la provincia de Neuquén.

Hoy nos sigue acompañando con sus 92 años, con una lúcida mente plena de recuerdos. Pareciera que lo veo en su hermosa casa de la esquina de calles Tucumán y Alberdi que diseñara y construyera. Sus edificaciones se hacían con esa argamasa férrea de un Neuquén que, de pequeño poblado, se erigió en una fecunda capital de la Norpatagonia, asiento de todos los hombres que la quieren habitar.

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Neuquén

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