Los “pequeños papas”

08 nov 2018 - 00:00

Si hay algo propio de la tradición protestante es el libre examen de las Escrituras, la libertad del creyente y el sacerdocio universal, que vale por no admitir jerarquías de ninguna especie. Como que todos los creyentes, sin excepción alguna, tienen un ministerio por el cual ejercen su sacerdocio, dentro y fuera de la Iglesia. Al hueso: no hay manera de hacer que los planteos de un determinado sector de la Iglesia evangélica, sean del tenor que sean, puedan darse como representativos de una amplia comunidad que en su esencia ejercita la pluralidad de lecturas de los textos bíblicos y las formas de ser iglesia y dar testimonio en nuestra sociedad. En Argentina, esa pluralidad se reflejó al discutirse el proyecto de ley de matrimonio para parejas del mismo sexo en el 2010 y en el debate sobre la despenalización o legalización del aborto y la Educación Sexual Integral. En Argentina, el movimiento evangélico se aglutina en tres grandes agrupaciones compuestas por muy diversas denominaciones: La Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE) y la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera) y la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (Fecep). Esto, sin considerar los miles de evangélicos que no tienen afiliación denominacional activa y los que no le temen al “extra ecclesiam nulla salus” (“fuera de la Iglesia no hay salvación”). Extracto de Carta Abierta del 4/11/18 al Deliberante de Cipolletti

Jaime A. Flores H.

DNI 94.103.481

“No hay manera de que los planteos de un determinado sector evangélico se den como representativos de la amplia comunidad”.
Balsa las Perlas

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