¿Muerte digna o dolor continuo?

Carta de Lector

Por Carta de lector

Alejandro De Muro
DNI: 5.081.245

Buenos Aires

Noelia Castillo, española de 25 años, víctima de una enfermedad insoportablemente dolorosa y definitivamente incurable, bregó, durante mucho tiempo, para que le permitieran satisfacer su voluntad: morirse.
Se autocondenó. Creó un tribunal ad hoc, emanado de su propia desesperación, y alcanzó el objetivo reparador.
Sintió esa concesión extrema como un premio. Como una liberación al cabo de tantos años de padecimiento.
Su caso desata controversias. Instala reparos y suma justificativos.
Entre otras muchas, sobrevuelan dos preguntas clave: ¿hasta dónde alguien es dueño de su propio destino y quién puede arrogarse tutela sobre el otro?
El debate proseguirá y deberá ser lo más abarcativo y empático posible. Mientras tanto, Noelia, que después de dos intentos de suicidio quedó parapléjica, dejó de sufrir. No es poco.


Alejandro De Muro
DNI: 5.081.245

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