Casi no hay dudas de que el cuerpo es de Graciela  

Sospechan que la nena fue ultimada por un conocido. La Policía busca la colaboración de los vecinos.



NEUQUEN (AN).- Los investigadores dan por sentado que el cadáver encontrado en el baldío de la calle Montevideo es el de Graciela Mendoza y sospechan que el autor del aberrante crimen es alguien que tenía algún grado de confianza con la niña.

Es que, según la hipótesis principal, la niña de seis años, ignorando las intenciones, no tuvo problemas en acompañar a quien la violó y asesinó porque lo conocía.

Así, en un amplio círculo, la pesquisa se inclina a robustecer la sospecha con algún indicio que puedan llegar a aportar los vecinos del baldío sobre los movimientos que hubo durante los días en que se presume la niña fue asesinada. Quieren determinar si alguno de los vecinos puede aportar elementos para orientar la investigación en este sentido.

Por eso, la Policía se encargó de hablar con todos y cada de ellos y busca a algunos cirujas que frecuentan esa zona, ubicada a unos 500 metros de la terminal de ómnibus y a menos de 50 metros de la Dirección de Comunicaciones de la Policía, que a su vez está junto a la comisaría Segunda y de la Legislatura provincial.

Las hipótesis son varias y cada una tiene más incógnitas de las aconsejables.

"El 90 por ciento de las posibilidades es que el cadáver sea de Graciela, pero en virtud del diez por ciento restante tenemos que mantener la cautela porque es una cuestión muy delicada", afirmó una alta fuente judicial.

Los padres de Graciela guardan esperanzas de que el cuerpo no sea el de la pequeña y esperan con ansias las respuestas oficiales que la Policia y la Justicia prometió para el martes próximo.

En diálogo con "Río Negro", en una oración puro sentimiento, Liliana Figueroa, afirmó que cree que la nena, "La Chela", está viva (ver aparte).

En medio de un mar de incertidumbres, los investigadores buscan a un hombre que haya tenido confianza con la pequeña. El problema es que la chica, que deambulaba por terminal neuquina sin que a nadie le preocupara, era muy popular en toda esa zona y además de pertenecer a una familia muy numerosa.

El juez Juan José Gago espera los resultados de las pericias que le servirán para -por ejemplo -saber si la niña fue violada y asesinada en ese lugar; o bien la transportaron y enterraron allí tras ultimarla en otro lugar. Con el análisis de la fauna cadavérica se determinará cuándo murió y -lo más importante- si efectivamente se trata de Graciela Mendoza.

En la Policía, que mantiene una custodia permanente en el baldío, están desconcertados por el lugar donde apareció el cuerpo. Es que en ese punto de la ciudad hay una permanente y numerosa cantidad de efectivos policiales. Sobre este aspecto se tejen todo tipo de especulaciones y interrogantes.

Propios y extraños se preguntan ¿quién se puede animar a golpear, violar, asesinar y enterrar a una persona en las narices de la comisaría?

La respuesta puede ser simple o rebuscada y se transforma en pregunta. ¿Fue el arrebato inconsciente de un degenerado o un siniestro mensaje mafioso?

Sobre el particular lugar donde apareció el cadáver hay muchas versiones que crecen tanto o más que las incógnitas. Las fuentes consultadas por este diario, pidieron reservas y prefieren la cautela. Los próximos días, se empezarían a sumar los indicios y se espera alguna buena nueva, como por ejemplo pelos, sangre o semen del asesino entre las bolsas, piedras, arena y cabellos de la pequeña.

Una de las primera medidas que tomaron los investigadores fue una solicitud para determinar de dónde vino el llamado anónimo (al 103 de Defensa Civil) que alertó sobre la presencia del cadáver. La tarea técnica de Telefónica de Argentina no será rápida y no garantiza ningún resultado. Lo más probable es que el aviso lo haya dado alguna persona que se topó con el cuerpo por casualidad y optó por la denuncia telefónica para evitar compromiso.

Por último quedó flotando en el aire la afirmación del director de Seguridad sobre el rastrillaje que hizo la Policía en ese baldío pocos días después de la desaparición de la niña.

"Tiene que estar viva porque si no alguien nos habría dicho"

NEUQUEN (AN).- "Yo creo que la nena tiene que estar viva porque si no alguien nos habría dicho".

Liliana Figueroa, la madre de Graciela Mendoza, habla tímida desde su escaso metro cincuenta.

Conserva esperanzas de que el cadáver aparecido el viernes a la mañana no sea el de su hija.

Se lamenta porque hasta el momento "nadie me dice nada".

"No me dicen ni que es ni que no es", comenta desde su impotencia.

En las últimas horas, Liliana anduvo por todos lados buscando esa respuesta que reclama. En la morgue, en el baldío donde fue encontrado el cuerpo, y en la comisaría.

Sin embargo, vuelve a quejarse, porque "no me dicen nada, me dicen que espere, que el martes puede ser".

"Yo creía que nos iban a tomar muestras de sangre o alguna cosa, ¡qué se yo cómo es que hacen los médicos!", dice enojada..

La casa de los padres de Graciela volvió a transformarse en el centro de la zona más humilde del barrio Bouquet Roldán.

La vivienda es pequeña y fácilmente identificable porque en los vidrios y en la paredes, e incluso en los autos está el afiche con la foto de la pequeña.

Liliana está desconcertada. Todos le preguntan por el macabro hallazgo en el baldío de la calle Montevideo y ella se encoge de hombros para luego responder contradictoriamente, como esquivando la inminencia.

"Para mí que no es porque sino ya nos tendrían que haber dado el cuerpo, yo creo que la nena tiene que estar viva porque sino alguien nos habría dicho", afirmó en diálogo con "Río Negro".

La mujer está siendo acompañada por la comisión vecinal del barrio Bouquet Roldán.

Ella y las personas que se acercaron a la familia en las últimas horas esperan que antes de que se conozcan los resultados del ADN "alguien" pueda decirle algo que la ayude a seguir creyendo.


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Casi no hay dudas de que el cuerpo es de Graciela