Caso Belsunce: acusan a la familia de evitar autopsia y a la policía

BUENOS AIRES (Télam).- El juicio oral que se sigue por el crimen de María Marta García Belsunce giró ayer en torno de la acusación de que su familia pagó para que tras el homicidio no se practicara una autopsia e impidió que la Policía ingresara al country Carmel para intervenir en el hecho.

En la cuarta jornada del proceso contra Carlos Carrascosa, viudo de la víctima, el Tribunal incorporó las declaraciones indagatorias de Nora «Pichi» Burgués de Taylor y de Sergio Binello, amigos de la familia y este último, procesado por encubrimiento.

Además, se leyeron dos careos, uno que «Pichi» mantuvo con Inés Ongay, una amiga de María Marta de Bariloche, y otro de Binello con Alberto White, presidente del country, de los cuales surgieron múltiples sospechas que llevaron a acusarlos de encubrir el asesinato.

Ongay aseguró que tras la muerte, charló con la veterinaria Taylor sobre lo ocurrido, porque a ella no le cerraba lo del accidente en la bañera, la versión que siempre sostuvo la familia.

Según la testigo, Taylor le dijo: «El Gordo (por Carrascosa) pidió dos cosas: que no se la llevaran ni le hicieran autopsia porque esto podía abrir en un suicidio o en un homicidio y se arregló y pagamos para que se hiciera lo que el Gordo quería».

«Yo sentí que no habían hecho bien las cosas, que no se siguió el ABC para estos casos y tuve la sensación de que la habían matado», agregó la mujer.

Taylor, en cambio, dijo que jamás había escuchado ese «disparate» y, por lo tanto, no lo podía haber dicho: «Nunca pagué nada ni vi a nadie pagar nada», remarcó. Sobre el rol que cumplió en la casa al llegar y hallar a su amiga sin vida, relató que llevó un par de toallas rojas y azules de la cocina al lavadero, luego de que le explicaran que se habían usado para limpiar el baño en el que María Marta había caído.

Luego contó que junto a Carrascosa se sentó al lado de la víctima, pero no advirtió que tuviera ningún «agujero» en la cabeza, sino sólo un hematoma en la frente y el brazo, por lo que la tapó con una toalla hasta el pecho. Sin embargo, reconoció que Diego Piazza, un estudiante de medicina que intentó reanimar a la víctima antes que llegaran los médicos dijo «hay que hacer una autopsia porque tiene un agujero en la cabeza».

La otra declaración que compromete a la familia es la de White, quien asegura que tras la muerte de María Marta la guardia del country le informó que un móvil policial estaba yendo al lugar y decidió avisarle a Carrascosa, pero fue atendido por el vecino Binello. Según White, Binello se mostró enojado, le preguntó quién había llamado a la policía, el le respondió que suponía que los médicos y le ordenó: «No los dejes entrar, si es necesario coimealos».

«Me sentí mal, apretado, lo sentí como una orden», aseguró el presidente del country, quien aclaró que nunca llegó ningún patrullero porque Horacio García Belsunce, hermano de la víctima, le pidió al comisario mayor Angel Cazafús que no fueran, según le relató después el mismo Binello.


BUENOS AIRES (Télam).- El juicio oral que se sigue por el crimen de María Marta García Belsunce giró ayer en torno de la acusación de que su familia pagó para que tras el homicidio no se practicara una autopsia e impidió que la Policía ingresara al country Carmel para intervenir en el hecho.

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