Caso Carrasco: Hay doce procesados por el encubrimiento

Ocho acusados esperan que se fije la fecha del juicio.El tribunal oral debe decidir sobre cuatro imputados.

El 30 de agosto de 1994, una decisión judicial dividió en dos la causa penal abierta en torno a la desaparición del soldado Omar Carrasco. Por un lado quedó el proceso por el homicidio del conscripto y, por el otro, la investigación sobre las presuntas maniobras que apuntaron a encubrir el crimen.

Una vez que el Tribunal Federal Oral de Neuquén condenó como autores de la muerte de Carrasco al subteniente Ignacio Canevaro y los soldados Cristián Suárez y Víctor Salazar a penas que oscilan entre 10 y 15 años de cárcel, la Justicia Federal comenzó a indagar sobre la cadena de encubrimientos, dando origen al llamado caso Carrasco II.

En junio de 1996, el juez Bruno Bonetti se hizo cargo del expediente, pero ante la renuncia de éste magistrado, fue designado en su lugar el titular del Juzgado Federal número 2 de Neuquén, Guillermo Labate, quien sigue al frente de la causa a pesar que en ciertas ocasiones ha sido subrogado por su colega Margarita Gudiño de Argúelles. Hasta el momento, son ya doce los procesados en la causa del encubrimiento.

El Tribunal Federal Oral ya ha confirmado ocho de estas medidas, mientras estudia las apelaciones de otros cuatro procesados en la causa a cargo del juez Labate.

El ex comandante de la VI Brigada de Infantería de Montaña, el general Carlos Díaz, ha sido procesado en firme por tres presuntos delitos. El 10 de abril de 1997, el juez Labate lo acusó de encubrimiento y falsedad en documento público a lo que se sumó un nuevo procesamiento -esta vez por parte de la jueza Margarita Gudiño de Argüelles- por incumplimiento de los deberes de funcionario público, imputación que tuvo lugar el 27 de julio de 1999.(ver aparte)

El teniente coronel Guillermo With -que era el jefe del GA 161 de Zapala donde sucedieron los hechos- fue procesado por el juez Bonetti el 28 de junio de 1996, acusado de encubrimiento. Como coautores de un presunto delito de falsedad ideológica en documento público figuran procesados varios auditores militares: los coroneles Mauricio Gutiérrez, Edgardo Osvaldo Muñiz y el teniente coronel Jorge Ferrario. Otro de los que está a la espera de ser llamado a juicio es el suboficial René López, quien está procesado desde el 10 de abril de 1997 por un presunto delito de encubrimiento en concurso ideal con el de falsedad en documento público.

El año pasado, se produjeron nuevas medidas procesales que complicaron la situación legal de varios oficiales militares.

El 4 de agosto de 1999, la jueza federal subrogante Margarita Gudiño de Argüelles, dictó el procesamiento por encubrimiento para los tenientes Carlos Verón y Néstor Parodi e hizo lo propio con el ex soldado Jorge Lisandro Anzorena, a quien acuso de los presuntos delitos de encubrimiento y falso testimonio. La subteniente enfermera María Villalba -esposa de Verón- fue acusada de falso testimonio.

Tres meses antes de tomar las mencionadas medidas, el 27 de mayo de 1999, la magistrada decidió procesar al ex capitán Rodolfo Correa Belisle -quien comandó el rastrillaje que dio con el cuerpo de Carrasco- por encubrimiento y falsificación de documento público.

Finalmente, en diciembre pasado, el juez Labate dictó auto de procesamiento contra el sargento Mario Javier Guardia por encubrimiento.

Actualmente, el Tribunal Federal Oral de Neuquen tiene a consideración admitir o rechazar los recursos de apelación, presentados por las defensas de los procesados Guardia, Parodi y el matrimonio Verón.

El resto de las acusaciones están firmes y el Tribunal deberá ahora decidir la fecha de celebración del correspondiente juicio oral.

El general Díaz sabía que se iba a fraguar el hallazgo del cadáver

El 27 de julio del año pasado, la jueza neuquina Margarita Gudiño de Argüelles amplió los cargos contra el ex comandante de la VI Brigada de Infantería de Montaña, general (RE)Carlos Díaz, en la causa en la que se investigan los encubrimientos del crimen del soldado Omar Carrasco.

La magistrada federal lo acusó de conocer que el cadáver del conscripto estaba escondido en una dependencia del Grupo de Artillería 161de Zapala y de no haberlo denunciado ante la Justicia.

De acuerdo a las nuevas comprobaciones realizadas en el marco de la investigación judicial, se estimó que el general Díaz sabía de la existencia del cuerpo, porque a pesar de que lo negó, estuvo en el cuartel de Zapala luego de la desaparición de Carrasco y se reunió con el teniente coronel (RE) Guillermo With en Neuquén -ex jefe del GA 161-, días antes de que se montara el operativo de búsqueda y hallazgo del cadáver, que tuvo lugar el 6 de abril de 1994.

El 13 de diciembre de 1999, el Tribunal Federal Oral de Neuquén confirmó la ampliación del procesamiento de Díaz por incumplimiento de los deberes de funcionario público.

El ex jefe de la VI Brigada, también firmó el acta apócrifa con la que se abrió un expediente militar sobre malos tratos a compañeros de Carrasco, que si bien aparece fechada en Neuquén, se comprobó que fue realizada en Zapala en una fecha posterior.

Por estos hechos, el general Díaz ya había sido procesado por encubrimiento y adulteración de documento público.

Canevaro afirma desde la cárcel que el general Balza «es impune»

En una entrevista radial que concedió el pasado martes a LU18, el ex subteniente Ignacio Canevaro, uno de los tres condenados por el crímen de Omar Carrasco, se explayó sobre diversos aspectos del caso, en momentos en que la Cámara de Casación estudia el recurso de revisión del fallo del Tribunal Federal oral de Neuquén, que lo sentenció a 15 años de prisión.

Estos son los tramos más importantes de las declaraciones de Canevaro, quien está alojado en la cárcel de Caseros:

– «La causa tiene componentes políticos, porque todos los políticos se están metiendo en el caso(…) el doctor alfonsín se está moviendo en el consejo de la Magistratura exclusivamente para que no le hagan el juicio político al juez Caro mientras Balza sigue negando que la inteligencia militar intervino en la investigación…».

– «A partir de la llegada de Balza (a Zapala), me pusieron el reflector en la cara y enpezá a contestar pibe…y venga para acá y vaya para allá todo en presencia de la inteligencia militar(…)estaban el teniente coronel (Víctor)Jordán y el mayor (Mauricio) Gutiérrez…».

– «Este asesinato le queda como un traje al sargento Guardia(…) aunque no sé por qué no se lo probaron(…) a ese mismo traje le cortaron unos cuantos metros de tela y me lo colocaron a mí…».

– «…(Balza) es un impune. Una persona que dice que no mandó a la inteligencia militar a investigar el caso Carrasco y que el Tribunal Federal Oral de Neuquén afirma lo contrario, con el objetivo de destruir pruebas y contaminar otras que pudieron ser relevantes para la determinación de la verdad, es impune. Balza es impune porque contradice un fallo de la Justicia y nadie le dice nada…».

– «…no volveré al Ejército, a pesar de que es lo que más me gusta(…) ya no tengo ganas de recibir órdenes estúpidas de ningún infelíz…».

– «No me arrepiento de haber dicho la verdad, aunque tuve la oportunidad de mentir para salvarme(…)en octubre de 1994 recibí una oferta para conciliar el asunto de Carrasco con el Estado Mayor General del Ejército(…) en ese momento al Ejército le importaba un pito lo que dijera la Justicia sobre si yo era o no sospechoso…».


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