Caso Cid: se complica la situación de los acusados

Dos testigos que declararon en la audiencia de ayer, comprometieron la situación de los imputados en el crimen del remisero barilochense. En tanto, hubo pedidos por falso testimonio.



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Los choferes de taxis y remises realizaron una ruidosa protesta en la puerta de Tribunales, pidiendo en vano que los dejen entrar.

SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- En una tensa jornada del debate donde se investiga el homicidio del remisero Néstor Cid, ni los jueces ni las partes se permitieron un breve cuarto intermedio, y dos de los diez testigos que declararon en la audiencia comprometieron la situación de los procesados y colocaron a varios testigos como sospechosos de haber incurrido en falso testimonio.

Los testigos que comprometieron a los acusados son cercanos a su entorno, y aunque no habrían presenciado la comisión del hecho, sabrían de él por dichos de terceros que luego modificaron su testimonio.

Un capítulo de la audiencia no previsto con anterioridad lo protagonizó un sacerdote de una capilla del barrio El Frutillar, que fue convocado por uno de los defensores de los acusados y se presentó para poner en duda la honestidad de la víctima y sembrar sospechas sobre sus actividades (ver recuadro).

 

Protesta de choferes

 

En tanto, un centenar de remiseros y taxistas rodearon el edificio de tribunales e hicieron sonar sus bocinas de manera insistente para que les permitieran ingresar a la audiencia, pero debieron debieron guardar silencio para permitir que el juicio continuara, y conformarse con permanecer en la antesala.

El hecho que se debate ocurrió a las 14 del 19 de noviembre del 2005, cuando, de acuerdo con la acusación, el menor habría abordado el remise que conducía Cid y le pidió que lo trasladara hasta el barrio 28 de Abril, en cercanías del tanque de agua allí ubicado, y Rolando Navarro, que esperaba en ese lugar, le habría efectuado un disparo por la espalda al trabajador cuando se negó a entregarle el dinero que llevaba.

El proyectil lesionó el pulmón izquierdo de Cid y el cayado de la aorta, y lo mató en forma casi inmediata.

Tanto el menor como Navarro declararon que habían estado en el lugar cuando mataron a Cid, pero adujeron que estaban junto al tanque de agua consumiendo drogas, y se fueron luego de escuchar el disparo.

El reconocimiento de circunstancias de lugar y tiempo a primera vista podría perjudicarlos, pero también podría obedecer a una estrategia de defensa para justificar su presencia allí, dado que instantes después de cometido el homicidio varios vecinos llamaron a la comisaría 28 para señalar a los acusados como autores del crimen, y de esos llamados existen constancias en los partes de la Unidad.

Ayer, al igual que en la primera audiencia, varios jóvenes que antes habían incriminado a los acusados modificaron su testimonio y aseguraron haber sido presionados por la policía y el juez de instrucción, Martín Lozada, para que declararan como lo hicieron.

 

Pedido rechazado

 

Esa circunstancia motivó que la fiscal Mirta Siedlecki y el querellante Mario Altuna solicitaran

al tribunal la detención y el procesamiento de los testigos, pero los jueces descartaron por el momento la eventual medida solicitada.

Otros dos testigos, en cambio, no sólo incriminaron a los imputados, sino que habrían dejado al descubierto la falsedad de quienes modificaron sus declaraciones ante la audiencia, porque dijeron que habían escuchado de ellos las versiones originales.

Deben declarar todavía varios testigos de identidad reservada, presuntamente vecinos de los procesados, y realizar el reconocimiento de un celular, que puede ser el que le robaron al remisero Cid, pero eso será el próximo 9 de noviembre, ya que el debate pasó a un cuarto intermedio hasta esa fecha.


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